Marco Aurelio Soto

(Tegucigalpa, 1846 - París, 1908) Político hondureño que fue presidente de la República entre 1876 y 1883. Inició sus estudios en la Universidad de Honduras y en 1857 se trasladó a Guatemala, donde obtuvo el título de abogado (1867). Al triunfar la reforma liberal en ese país, fue nombrado síndico de la municipalidad de Guatemala, secretario de Gobernación, Justicia, Negocios Eclesiásticos, Institución Pública y Relaciones Exteriores.

El 21 de agosto de 1876, y bajo presión guatemalteca, el general José María Medina aceptó dejar el poder y reconocer a Soto como presidente provisional, mediante decreto emitido en Erandique. El nuevo gobierno se inauguró seis días después en Amapala. Soto nombró como secretario general del gobierno a su primo hermano, Ramón Rosa, y declaró que el régimen ejercería las facultades discrecionales necesarias para mantener el orden público.

Con Soto y Rosa se impulsó el primer proyecto formal de desarrollo capitalista en Honduras, si bien sus primeros antecedentes se remontan a José Trinidad Cabañas y José María Medina, quienes construyeron, con capital inglés, el tramo de ferrocarril interoceánico que vinculara las dos costas del país. Durante la administración de Soto se reactivó la minería hondureña, en decadencia desde finales del siglo XVIII, convirtiéndose el país en exportador de plata a escala mundial. En 1880 los hermanos Valentine organizaron la New York and Honduras Rosario Mining Company, de la cual Soto era principal accionista, para facilitar el traslado del metal al puerto de San Lorenzo, y se dio principio a la construcción de la carretera del sur, que unía San Juancito con dicho puerto, en el golfo de Fonseca.

También se creó el marco legal necesario para la modernización del país. Se emitieron los códigos de minería, instrucción pública, penal, civil, comercio y militar, gracias a la labor de un equipo de abogados formado por Ramón Rosa, Adolfo Zúñiga, Jerónimo Zelaya y Alberto Uclés, y se reorganizaron los tribunales. Durante su mandato Tegucigalpa se convirtió en capital de la República.

Con Soto y sus colaboradores se dieron las bases del Estado moderno hondureño; se fundó el Archivo y Biblioteca Nacional, Dirección General de Estadística, Correo Nacional y Casa Nacional de Moneda, Escuela de Telegrafistas, Escuelas Normales de Comayagua y Tegucigalpa, Hospital General de Tegucigalpa. Asimismo se abolieron los diezmos, lográndose la supeditación definitiva de la Iglesia al poder civil, se secularizaron los cementerios y se suprimieron las cofradías, con lo que se debilitaron sustancialmente los ingresos eclesiásticos. Se dio un impulso decisivo a la educación, con la aplicación de los principios del laicismo, obligatoriedad y gratuidad basada en el sistema filosófico positivista.

En 1883 Soto se vio obligado a dejar el poder, al no adherirse a los planes de reunificación política de Centroamérica por parte del presidente Justo Rufino Barrios, quien por la vía armada deseaba restablecer la hegemonía de su país sobre el resto del Istmo. Soto pidió permiso al Congreso, marchándose a Estados Unidos, desde donde presentó su renuncia al cargo. En 1902 participó en las elecciones presidenciales, ocupando el tercer lugar, detrás de Manuel Bonilla y Juan Ángel Arias. El gobierno dirigido por Soto abrió una nueva era en el país; sin duda, su administración, en gran medida inspirada por Ramón Rosa, fue la mejor que tuvo Honduras durante el siglo XIX.