Taciano

(Siria, c. 120 - ?, después de 173) Apologista gnóstico. Convertido al cristianismo e influido por San Justino, escribió un Discurso a los griegos, apología del cristianismo. Con posterioridad, abandonó la Iglesia y cayó en el gnosticismo. Su Diatessaron es una concordia evangélica que funde el texto de los cuatro Evangelios.

Nacido en Siria en el seno de una familia pagana, las riquezas que poseía permitieron a Taciano hacer numerosos viajes y adquirir una gran cultura. Inclinado con pasión al estudio de la historia de las religiones, la lectura de las Sagradas Escrituras le llevó a convertirse al cristianismo. Fue discípulo de San Justino y compuso, para edificación de sus compatriotas, el Discurso a los griegos, en el cual pondera los méritos de la nueva religión.

Se desconoce si el Discurso a los griegos, formado por 41 capítulos, fue realmente pronunciado; de todos modos, su forma oratoria lo relaciona con el género en boga entre los neosofistas. Dirigiéndose a un público culto, Taciano refuta las doctrinas paganas, para demostrar la verdad del cristianismo. No sigue un plan ordenado, sino que se deja llevar por la pasión y pasa de un argumento a otro. En la introducción, el autor hace una clara profesión de monoteísmo en la cual, además del politeísmo pagano, refutado por la propia filosofía griega, se vuelve contra las doctrinas de los estoicos y sus secuaces, muy difundidas en su tiempo, y que identificaban a la divinidad con el espíritu inmanente en el mundo.

En la concepción del Hijo y del Espíritu Santo no siempre concuerda Taciano con la ortodoxia cristiana posterior; el Verbo, primero inmanente al Padre, ha actuado luego por sí creando al mundo y al hombre mismo; al Espíritu Santo no parece atribuirle ninguna personalidad distinta. Taciano expone con mucha decisión su fe en la resurrección del cuerpo. Menos completas y congruentes (pero interesantes en cuanto muestran que Taciano estaba todavía ligado a la filosofía griega y, especialmente, al estoicismo) son sus doctrinas sobre el alma y sobre los demonios.

En cuanto a la forma de esta obra, Taciano se declara hostil a toda búsqueda literaria, pero en realidad sigue la tendencia de la segunda sofística, a la que había pertenecido desde su primera conversión; así, gusta de las cláusulas rítmicas, de los períodos breves constituidos por miembros antitéticos, de las metáforas insólitas y de los demás medios literarios en boga en las escuelas de retórica. No siempre su exposición es clara, ni en la forma ni en el pensamiento. Muchos elementos de la polémica contra los filósofos están tomados de los filósofos mismos; con particular aspereza arremete contra la mitología y contra el arte antiguo, considerado como instrumento de inmoralidad.

Tras la muerte de Justino, acaecida en 163, Taciano tomó la dirección de su escuela, pero más tarde, habiendo experimentado un cambio en sus creencias, abandonó Roma en 172 para ir a fundar una nueva iglesia en Oriente. Su enseñanza se inspiraba a la vez en el dogma cristiano y en las ideas platónicas, y obtuvo un gran éxito. Taciano fundió los cuatro Evangelios en un relato único y orgánico, el Diatessaron o Evangelio a través de los cuatro. Esta obra no fue nunca prohibida a pesar de que su autor mereció la condena por hereje. La secta fundada por Taciano, llamada de los encratitas o continentes, se extendió por toda el Asia Menor, la Galia, España e Italia.