Teodora

(Constantinopla, hoy Estambul, 501 - id., 548) Emperatriz bizantina. De oscuros orígenes, algunos cronistas sostienen que ejerció de acróbata de circo en África; su matrimonio con Justiniano le permitió acceder con él a la púrpura imperial.


Teodora de Bizancio y su cortejo
(mosaico de la Iglesia de San Vital, Rávena)

Mujer de gran atractivo físico, dotada de una gran inteligencia y energía, desempeñó un papel determinante en la resolución de la grave crisis de la revuelta de la Nika, en el 532, que estuvo a punto de costar el trono a Justiniano. Teodora supo mantener la sangre fría y convenció a su vacilante esposo de que la situación no estaba perdida: en efecto, las tropas del general Belisario fueron capaces, mediante una sangrienta actuación, de sofocar el motín popular.

Con ello, Teodora se convirtió en una de las personas con mayor influencia sobre el emperador, y en uno de sus principales apoyos. La figura histórica de Teodora ha sido muy mediatizada por la narración de Procopio en su Historia arcana, absolutamente desfavorable tanto a la emperatriz como a Justiniano.