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Ian Thorpe

(Paddington, 1982) Nadador australiano. Ian Thorpe nació el 13 de octubre de 1982 en Paddington, Sydney, la ciudad australiana donde vive, hijo del jardinero Ken Thorpe y de la profesora de ciencias Margerate. Tiene una hermana mayor, Christina, que también se dedica a la natación profesional y que inició a su hermano en este deporte cuando tenía siete años, edad en la que practicaba otros deportes, sobre todo el cricket, el favorito de su progenitor, quien ahora se ha alegrado de no haberlo obligado a seguir por este camino. Tiene una estatura de 1,95 metros y pesa unos 91 kilos en su estado ideal.

En Australia los deportes nacionales son el rugby y la natación. Thorpe se decantó por este último debido a la influencia familiar, pero sobre todo por su anatomía y la potencia innata que atesoraba desde niño. Entrenado por el prestigioso técnico Doug Frost, del club Aquadot, su propósito era emular a otro reciente campeón australiano, Michael Klim, cinco años mayor que él, aunque su ídolo por excelencia era otro compatriota, Kieren Perkins, campeón olímpico en Atlanta ’96 de 1.500 metros, la prueba que él se ha marcado como reto.


Ian Thorpe en los JJOO de Sydney (2000)

Tras ganar las pruebas de 400 metros libres y 50 metros libres en el Campeonato Estatal, a los catorce años se convirtió en el nadador más joven que integraba el equipo nacional absoluto de Australia, bajo cuya bandera participó aquel año de 1997 en el Campeonato Pan Pacífico de Fukuola (Japón), donde se adjudicó la medalla de plata en 400 metros libres. A los quince años dio ya la primera sorpresa: se adjudicó el título de 400 metros libres en el Mundial de Perth ’98, superando a los curtidos campeones de la época, y consiguió otra medalla de oro como integrante del relevo 4 por 200 metros libres. Con ello se convirtió en el nadador más joven que conseguía un título mundial individual.

En 1999 se convirtió ya en el «niño prodigio» por antonomasia. Con tres días de diferencia, en el Campeonato Pan Pacífico, celebrado en Sydney, batió varias veces las plusmarcas mundiales de 400 metros, que dejó en 3 minutos 41,83 segundos (el anterior récord lo tenía desde hacía cinco años Perkins, en 3 minutos 43,80 segundos), y la de 200 metros, que fijó en 1 minuto 46,00 segundos, dos segundos menos que la que ostentaba el también australiano Grant Kackett.

Aquel año, con sólo dieciséis años, fue excepcional, ya que, además, contribuyó a rebajar los récords de 4 por 100 metros, derrotando a la todopoderosa selección estadounidense, y de 4 por 200 metros. Esta hazaña lo catapultó internacionalmente, para convertirse en el favorito de los Juegos Olímpicos del año siguiente, a pesar de que en noviembre se rompió un tobillo.

Para preparar los Juegos, a principios de enero de 2000 regresó al circuito mundial en piscina corta (25 metros). Consiguió cinco triunfos consecutivos en 200 y 400 metros libres en Hobart, y en Sydney batió de nuevo su récord de los 200 metros, con 1 minuto 42,54 segundos. Ya en Europa, en Berlín, durante la Copa del Mundo, dejó la plusmarca en 1 minuto 41,10 segundos. Esta concatenación de éxitos emocionó al seleccionador australiano, Don Talbot, quien llegó a declarar: «Es el mejor talento que jamás he visto. Cuando quiere irse, es como un Ferrari. Puede convertirse en el nadador más grande de todos los tiempos».

La mayoría de entendidos coincide en resaltar su técnica en las brazadas (avanza unos tres metros por brazada), la fuerza de su tronco superior y la potencia de sus piernas, favorecida por el gran tamaño de sus pies, que actúan a modo de aletas (calza un 54, un número menos que el baloncestista español Roberto Dueñas, que mide 2,20 metros). A ello hay que sumar su gran capacidad de concentración y una fortaleza mental que provoca la admiración de sus adversarios: «Es un adolescente con la cabeza de un octogenario», afirmó Don Talbot.

En mayo de 2000, durante las pruebas de selección para Sydney, estableció un nuevo récord en 200 metros libres, fue primero también en 200 y en 400 metros estilos y cuarto en 100 metros estilos.

Y llegó la gran cita. El 16 de septiembre «inauguró» los Juegos con una espectacular victoria en los 400 metros libres, con una marca de 3 minutos 40,59 segundos, que era nuevo récord mundial y la primera medalla australiana.

Después contribuiría al triunfo de Australia en el relevo de 4 por 100 metros libres. Estaba lanzado, hasta que en la prueba de 200 metros libres, en la que no había conocido rival desde principios de 1999, el holandés Pieter van den Hoogenband desmitificó al ídolo local. El nivel de esta final fue extraordinario. Thorpe y el holandés se mantuvieron a la par durante casi toda la prueba, pero en las últimas brazadas Van den Hoogenband superó al australiano, que fue plata.

El 19 de septiembre culminó su actuación con la victoria en el relevo de 4 por 200 metros libres. El equipo australiano (en el que figuraban Michael Klim, Todd Pearson y William Kirby), capitaneado por Thorpe, le sacó más de cinco segundos al hasta entonces invencible equipo estadounidense. Thorpe abrió el fuego con una primera posta que dejó a Estados Unidos a 10 metros de distancia. Al final, nuevo récord mundial: 7 minutos 07,05 segundos.

Consciente de que su vida va a cambiar radicalmente en el aspecto económico (desde 1999 goza del patrocinio de Sydney Water, Adidas, Mazda y Channel 7, entre otras firmas), el 1 de octubre, después de haber sido el abanderado de la delegación australiana en la ceremonia de clausura, pidió públicamente a sus compatriotas que hicieran donaciones de dólares australianos dorados para los niños necesitados. Un dólar por cada medalla que ganó el país en los Juegos. Thorpe se unió así a la campaña «Oro por Oro», auspiciada por otros campeones, como el legendario fondista Hailé Gebreselassie y el remero británico Matthew Pinsent.

Vive en Milperra, un barrio de Sydney donde, con los casi quinientos millones de pesetas que ganó en 1999 (cantidad que a partir de Sydney 2000 se disparó), ha adquirido una nueva casa para que sus padres puedan seguir viviendo con él. Allí quiere refugiarse para dar rienda suelta a su afición por las videoconsolas y por las comedias televisivas, y para huir de la prensa, pues lo que más le incomoda es su repentina fama. Tras su éxito olímpico, quizás intente proseguir sus estudios en la Escuela Técnica Superior para Niños, centro que abandonó en 1999 para prepararse para Sydney 2000. Siempre fue el primero de la clase, por lo que su madre, profesora del centro, quiere que continúe.

También guarda algo de su tiempo para participar en series de televisión, que le apasionan. En 1999 ya apareció en la serie Home and away, en la que se representaba a sí mismo, y después de su éxito en los Juegos Olímpicos, su manager, Dave Flaskas, indicó que había sido seleccionado para participar como invitado especial en la serie estadounidense Friends, su favorita, que una televisión privada emite en España. Su compatriota la top model Elle Macpherson, que ya participó en la serie, se comprometió a ser su madrina y a darle buenos consejos, mientras que el modisto Giorgio Armani se convertiría en su padrino, su gurú en su entrada en la jet set de Manhattan, en Nueva York. Niño joven, niño rico.

En julio de 2001 Ian Thorpe confirmó su dominio en el Campeonato Mundial de Natación, celebrado en la ciudad japonesa de Fukuoka, al conquistar seis medallas de oro: en 200, 400 y 800 metros libres, en 4 por 100 y 4 por 200 metros libres y en 4 por 100 metros estilos.

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