Luis Tosar

(Luis López Tosar; Xustás, Lugo, 1971) Actor español, uno de los intérpretes más sólidos y solventes del panorama cinematográfico nacional. Sus aptitudes para el género dramático han brillado en numerosos filmes justamente aclamados por la crítica y el público, entre ellos los tres por los que su actuación mereció el premio Goya: Los lunes al sol (2002), Te doy mis ojos (2003) y Celda 211 (2009).


Luis Tosar

Nacido en la aldea lucense de Xustás, en el concello de Cospeito, Luis Tosar pasó su infancia en Castro Ribeira de Lea, parroquia perteneciente al Ayuntamiento de Castro de Rei. A mediados de los años ochenta la familia se instaló en Lugo, donde Luis cursó estudios superiores en el Instituto de Nosa Señora dos Ollos Grandes. Fue allí precisamente, en el taller de teatro que impartía su profesora de literatura, donde descubrió que quería ser actor. Concluido el bachillerato se matriculó en la Facultad de Historia, pero pronto, consciente de que lo que en realidad le interesaba era la interpretación, decidió trasladarse a Santiago de Compostela, donde se estaba forjando un teatro independiente que con el tiempo germinaría en la primera generación de actores y actrices de las series de la televisión autonómica, TVG.

La oportunidad le llegó con la teleserie Mareas vivas (1998-2002), en la que encarnaba a un juez de paz de una aldea imaginaria, Portozás. La serie se convirtió en uno de los grandes éxitos de la historia de la cadena y lo dio a conocer en toda Galicia. Al tiempo que participaba en Mareas vivas, Tosar inició su singladura cinematográfica con Atilano, presidente (1998, La Cuadrilla). Le siguieron Celos (1999), de Vicente Aranda, y Flores de otro mundo (1999), de Icíar Bollaín, por cuyo papel, el primero realmente importante, fue nominado a un Goya por vez primera (al mejor actor revelación). Si bien no lo ganó, su cara empezó a ser conocida entre los cinéfilos españoles.

En los años siguientes Tosar participó en diversos cortos y encadenó papeles secundarios en varias películas, como Leo (2000), de José Luis Borau. Sin embargo, la interpretación que lo daría a conocer entre el gran público fue la de José, el compañero de Santa (Javier Bardem) en Los lunes al sol (2002), tercer largometraje de un joven director, Fernando León de Aranoa. Los lunes al sol obtuvo cinco premios Goya en la edición de 2003, entre ellos los de mejor película, director y actor. Y Tosar no se fue de vacío, pues esta vez, en la que era su segunda nominación, se llevó el Goya al mejor actor de reparto. Película multipremiada (obtuvo la Concha de Oro en San Sebastián, el Fotogramas de Plata, el Ondas a la mejor película y cinco premios de la Unión de Actores, entre otros galardones) y muy alabada por la crítica, fue además un éxito de taquilla, con una recaudación de casi diez millones de euros. A esas alturas, ya nadie ignoraba quién era Luis Tosar.

Pero los reconocimientos no habían hecho más que empezar. Tras sus papeles en películas como Trece campanadas (2002), un filme de Xavier Villaverde, y El lápiz del carpintero (2003), de Antón Reixa, basado en la novela homónima de Manuel Rivas, Tosar vivió otro momento determinante en su carrera con su interpretación de un marido maltratador en Te doy mis ojos (2003), de nuevo a las órdenes de Icíar Bollaín. Te doy mis ojos obtuvo siete estatuillas en la XVIII edición de los premios Goya, entre ellos los de mejor película y mejor dirección. Sus protagonistas, Luis Tosar y Laia Marull, se llevaron los premios al mejor actor y a la mejor actriz. Además, tanto Marull como Tosar fueron galardonados con la Concha de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.


Luis Tosar en Te doy mis ojos (2003)
y en Celda 211 (2009)

A partir de ese momento Luis Tosar se convirtió en uno de los rostros imprescindibles del cine español. Manuel Martín Cuenca recurrió a él para protagonizar La flaqueza del bolchevique (2003); fue Rai en La vida que te espera (2004), de Manuel Gutiérrez Aragón, y Cholo en la comedia de Max Lemcke Casual Day (2007). Incursionó además en Hollywood, en una versión cinematográfica de Corrupción en Miami (2006) dirigida por Michael Mann.

Pero de todos los papeles que interpretó en estos años, que fueron bastantes más, fue sin duda el de Malamadre, en el drama carcelario Celda 211 (2009), el que marcaría un hito en su carrera. En Celda 211, dirigida por Daniel Monzón, Tosar dio forma a uno de sus personajes más completos metiéndose en la piel de un preso peligroso que encabeza un motín en un penal. Preparó el papel mentalmente durante meses con visitas a centros penitenciarios y físicamente con horas de gimnasio. Malamadre le dio su segundo Goya al mejor actor protagonista y el Fotogramas de Plata, así como el premio José María Forqué y el de la Unión de Actores.

En septiembre de 2010 se estrenó Lope, de Andrucha Waddington, película en la que Tosar compartía cartel con Alberto Ammann, Pilar López de Ayala y Leonor Watling. Lope se presentó en la sección no oficial de la Mostra de Venecia y en el Festival de Toronto y fue muy bien acogida por el público y la crítica. Este mismo año Tosar había finalizado el rodaje en Bolivia, junto a Gael García Bernal, de También la lluvia, la nueva y quizás más ambiciosa producción de la realizadora Icíar Bollaín. La película no se estrenaría comercialmente hasta enero de 2011, pero fue seleccionada para representar a España en los Oscar de Hollywood. Curiosamente, el filme había competido, en la fase de preselección, con otros dos títulos en los que Tosar había tenido que ver: Lope y Celda 211.

Luis Tosar se ha distinguido por su compromiso social (fue un destacado impulsor de la plataforma Nunca Máis) y por su defensa de la lengua gallega. En 2010 se estrenó su nueva película, 18 comidas, de Jorge Coira, mientras participaba en el rodaje de la película inglesa Mr. Nice y tenía otra en fase de posproducción que estrenaría al año siguiente: Mientras duermes (2011), de Jaume Balagueró. En ellla volvía a coincidir con la actriz Marta Etura (Celda 211), su compañera sentimental en la vida real, y bordó otra impresionante interpretación en el papel de un inquietante portero de un edificio que se propone destruir la vida de una inquilina.