Alain Touraine

(Hermanville-sur-Mer, Calvados, 1925) Sociólogo francés que analizó los modelos de conducta del individuo en base al sistema de trabajo, principio organizador de la historia. Desarrolló para ello el método accionalista o «sociología de la acción», consistente en un análisis sociológico de la civilización industrial que se caracteriza por la importancia que se da al proceso de trabajo.


Alain Touraine

Profesor invitado en la Universidad de Columbia y docente en la Universidad de Nanterre, fue director del Centre d'Études des Mouvements Sociaux de París (École des Hautes Études en Sciences Sociales). En su obra pueden apreciarse dos etapas: la primera se centró en el interés por la evolución del trabajo obrero, y la segunda, en el estudio teórico y empírico de los movimientos sociales, interés que se intensificaría tras los acontecimientos del Mayo del 68 francés. Es muy conocido su estudio La evolución del trabajo obrero en las fábricas Renault (1955), que reconstruye las transformaciones acaecidas en el trabajo obrero a partir del desarrollo de la maquinaria industrial. En un primer momento, las máquinas realizan varias tareas bajo el control de obreros con amplias competencias, pero a medida que aquéllas se van especializando y automatizando, el obrero queda relegado a simples funciones de mantenimiento y supervisión. De esta forma, las masas obreras quedan privadas de un papel activo en la producción.

En el ámbito de la teoría de la acción social, tratada principalmente en Sociología de la acción (1965), Alain Touraine distinguió la orientación "accionalista" (dirigida al estudio histórico de los fenómenos emergentes en una sociedad) de la funcional (que estudia el cuerpo social como sistema de relaciones) y de la estructuralista (que se ocupa sobre todo de las expresiones simbólicas del hecho social). En La sociedad postindustrial (1969), el sociólogo francés definió la sociedad como un mundo donde la industria constituye aún el centro de la sociedad civil, pero en el que nuevos actores sociales (estudiantes, políticos, profesionales) empiezan a caracterizar la realidad social más allá del conflicto entre empresarios y clase obrera.

Otra de sus obras clave es Producción de la sociedad (1973), estudio centrado en los conceptos de historicidad y de movimientos sociales; estos últimos y su relación con el Estado dan nacimiento a la sociedad, y ello conduce al autor a ocuparse del cambio social, del Estado y de la lucha de clases. Los movimientos sociales son los grupos portadores de una concepción determinada de la sociedad, en virtud de su propia acción: ahí se encuadran en nuestros días iniciativas antinucleares, feministas o sindicales. Como esas concepciones de la sociedad son en amplia medida incompatibles, se suscitan conflictos que están en el origen mismo del cambio social, es decir, de las transformaciones que afectan a las normas sociales, a las representaciones colectivas y a las leyes. De este modo la sociedad se autoproduce, "inventando" el sentido de su acción.

Alain Touraine se opone con esta concepción a las teorías que explican la sociedad por determinaciones unívocas no sociológicas; ello conlleva un rechazo explícito del marxismo, en el que ve un reduccionismo económico. La sociedad es para el autor un sujeto histórico en permanente actuación para superar sus propias normas. Esta capacidad del cuerpo social para escapar a los bloqueos que van apareciendo en su proceso evolutivo es para Touraine la historicidad, la cual despliega la sociedad sobre sí misma.

Sin embargo, la sociedad en sí no es el actor del proceso, porque carece de valores a los que atenerse y no tiene poder como tal sociedad. Los auténticos actores son las clases sociales, que sí defienden unos valores y tratan de imponer unas normas derivadas de sus propios intereses. La acción de las clases, antagónicas entre ellas, da lugar a la historicidad. Touraine concibe la clase superior como una expresión social del modelo cultural que presiona sobre las demás clases. Las clases sometidas, por su parte, se ven sujetas a una doble influencia que se complementa: la de la cultura de los dominadores y la contestataria emanada de su propio seno y que expresa a través de los movimientos sociales. En cuanto al Estado, queda definido por las relaciones entre las clases sociales, y dependiendo de la naturaleza de éstas tiene un papel cuya importancia varía.

La producción ensayística de Alain Touraine incluye, junto con los trabajos citados, otros destacados estudios, entre los que cabe citar La conciencia obrera (1966), El movimiento de mayo o el comunismo utópico (1968), Vida y muerte del Chile Popular. Diario sociológico, julio-septiembre (1973), Las sociedades dependientes. Ensayos sobre América Latina (1976), El postsocialismo (1980), Solidaridad: análisis de un movimiento social (1983), El retorno del actor (1984) y La palabra y la sangre. Política y sociedad en América Latina (1988). En los años noventa publicó Carta a Lionel Jospin (1997), ¿Podremos vivir juntos? (1997) e Igualdad y diversidad (1999). Entre sus libros más recientes figuran Un nuevo paradigma para comprender el mundo de hoy (2005), El mundo de las mujeres (2006) y La mirada social (2009). En 2010 fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, que compartió con el sociólogo polaco Zygmunt Bauman.