Umar I

(La Meca, hacia 581 - Medina, 644) Segundo califa de los musulmanes (634-644), durante cuyo gobierno se produjo la primera gran expansión del islam más allá de Arabia. Próximo al profeta Mahoma, fue el principal artífice de la formación del Estado islámico.

Su conversión, después de ser un implacable oponente de Mahoma durante años, fue un hito en la historia del islam. Junto con Abu Bakr al-Siddiq, el primer califa del islam, Umar ejerció una influencia decisiva en la política de Mahoma. Tras la muerte de Abu Bakr, Umar asumió el califato en el 634.

Al igual que Abu Bakr, Umar sostenía que él ocupaba el puesto de califa únicamente como representante de uno de los príncipes guiados correctamente, el profeta Mahoma. Pero mientras que Abu Bakr se denominaba a sí mismo jalifa (sucesor) del emisario de Dios, Umar prefería definirse como califa del califa del emisario de Dios. Este largo título fue sustituido posteriormente por otros más breves, como el de califa y jefe de los creyentes (amir al-muminin).

Umar I, con la ayuda de sus brillantes generales, dirigió campañas militares contra los dos principales imperios de la época, el de los Sasánidas persas y el de los bizantinos (en este caso, en sus territorios de Siria y Egipto).

En el 644, cuando el nuevo Estado crecía rápidamente, Umar I fue asesinado en la mezquita de Medina por un esclavo persa. Durante los diez años de su reinado, introdujo varias regulaciones que afectaban profundamente a la teoría política del islam. Promulgó una constitución en la que se declaraba proscritos a los no creyentes de Arabia y se otorgaban los ingresos netos del Estado a los fieles.