Ron Underwood

Director de cine estadounidense, nacido en Los Ángeles en 1953. Al igual que David Cronenberg, estudió Medicina antes que cine, pero, a diferencia de éste, la carrera apenas le influyó a la hora de llevar a la pantalla historias médicas; quizá la única muestra sea su primera película como director, Temblores (1989), aunque también se implicó en la segunda parte Temblores II (1995) en calidad de productor.

Antes pasó por algunas etapas de acercamiento que le ocuparon primero en la crítica cinematográfica, después en algunos cortometrajes y, por último, en televisión, donde adquirió prestigio a través de diversas series, algunas infantiles como You and Me Kid. Fue la televisión precisamente quien le trajo su primer premio, el Peabody Award al mejor director por The Mouse and the Motorcycle.

Cuando comenzó su carrera cinematográfica escogió una historia de S.S. Wilson para hacer un homenaje a las películas de serie B de los años cincuenta y sesenta. Su Temblores recuerda a títulos de aquella época como Them o The Deadly Mantis, donde lo importante no recae tanto sobre los monstruos sino sobre sus víctimas.

Uno de los mayores logros de la película fue la desaparición de los habituales trucos del género: claustrofobia y oscuridad amenazadora. Kevin Bacon, Fred Ward y Finn Carter se convertían en la comida potencial, a plena luz del día y en espacios abiertos, de una gigantesca hidra subterránea diseñada por los creadores de Alien, el octavo pasajero y Terminator.


Usher y Underwood en el rodaje de In the Mix (2005)

Su siguiente película, Cowboys de ciudad (1990), volvía a mezclar varios géneros, tomando de cada uno (aventura, comedia, western) los ingredientes necesarios para narrar una historia que sólo podía funcionar en Estados Unidos: el viaje que emprenden tres amigos, para deshacerse de la crisis de los cuarenta, en un trabajo que desconocían por completo: conducir ganado desde Nuevo México a Colorado.

Fueron sin duda los diálogos, algunos pertenecientes a Billy Crystal, los responsables del éxito en su país. Jack Palance ganó un Oscar como mejor actor secundario, y Crystal y la película se llevaron sendos Globos de Oro. Pero la historia no viajó bien fuera de las fronteras estadounidenses.

A esta aventura le siguieron dos comedias románticas: Corazones y almas (1993) y Speechless (1994). La primera se adentraba en el dulce panorama de la vida después de la muerte, de la mano de cuatro espíritus que se encargaban de proteger a un mortal interpretado por Robert Downey Jr. La segunda le proporcionó a Geena Davis una nominación a los Globos de Oro por su papel de guionista de un candidato demócrata. Michael Keaton le daba la réplica amorosa y política.

Tras estas películas se adentró, con Mighty Joe Young (1998), en la realización de un revisión del King Kong con el que Merian C. Cooper aterrorizó al público en 1933. No es la primera revisión ni será la última, pero al menos se va adaptando a los tiempos que corren: la manipulación genética y la chica Martini, Charlize Theron, tienen una nueva cita amorosa al estilo de la Bella y la Bestia.