José María Urbina

(Quito, 1808 - Guayaquil, 1891) Militar y político ecuatoriano, presidente de la República entre 1851 y 1858. Cuando contaba con apenas trece años, abandonó el colegio y marchó a Guayaquil para ponerse a las órdenes del general Illingworth.


José María Urbina

Permaneció por algún tiempo en la Escuela Naval, desde donde salió para ingresar en la Comandancia del Apostadero; más tarde sirvió de nuevo a las órdenes de Illingworth en el sitio de El Callao y con el general Wright a bordo de la goleta Guayaquileña, en la que resultó herido en un combate naval el 31 de agosto de 1828 y fue ascendido a alférez.

Participó en la campaña contra Urdaneta, y posteriormente fue enviado a Bogotá como miembro de una misión diplomática. Permaneció en esta ciudad hasta 1837, fecha en la que fue retirado por el presidente Rocafuerte. De regreso en Ecuador, y despechado por su cese, fraguó junto a Otamendi una conspiración que fue descubierta, lo que le valió el destierro a Nueva Granada.

En 1839 regresó a su país y fue elegido gobernador de la provincia de Manabí. Desde este cargo, participó en la revolución del 6 de marzo de 1845 al frente de las tropas que detuvieron la contrarrevolución. Tras el derrocamiento de Juan José Flores y el ascenso al poder de Vicente Ramón Roca, Urbina fue designado como ministro general del Guayas y senador suplente por Manasí.

En 1850 dirigió una nueva revuelta que depuso a Manuel Ascásubi. Fue entonces elegido como jefe supremo de la República entre 1851 y 1856. Durante su mandato presidencial, se abolió la esclavitud; se rechazó la invasión de Flores de 1852; se realizó un acuerdo equitativo de la deuda exterior del país con Gran Bretaña y se respetó la libertad de imprenta.

Cuando en 1861 Gabriel García Moreno fue elegido presidente de la República, Urbino tuvo que exiliarse en Perú. Desde allí intentó sin éxito invadir Ecuador en 1865, por lo que tuvo que regresar a Perú, donde permaneció hasta un año después de la muerte de García Moreno, en 1875. Bajo la presidencia de Ignacio de Veintemilla Urbina fue nombrado general en jefe y director de la Guerra, y se puso al frente del ejército revolucionario de Veintemilla.

En 1878 fue elegido diputado para la Asamblea Constituyente y presidente de la misma. En 1882 Veintemilla se hizo proclamar dictador, lo que causó el rechazo de Urbina, que en protesta se retiró de la vida política. Casi una década después murió en Guayaquil.