Valmiki

Autor, según la tradición hindú, del Ramayana, uno de los más importantes poemas épicos en sánscrito de la antigua India. En la tradición hindú se considera a Valmiki el inventor de la poesía y el primer poeta (adikavi), y su Ramayana se considera el primer poema (adikavya).

La mayoría de los investigadores aceptan la existencia de un Valmiki histórico, que pudo vivir en Kosala, en una zona perteneciente al actual estado de Uttar Pradesh, y que viajó intensamente por el norte de la India, pero no por el sur. Eso es lo que sugiere el propio Ramayana, cuyas descripciones son mucho más precisas cuando se refieren a la geografía septentrional que a la meridional del país.


Valmiki

Pero es imposible saber qué papel concreto desempeñó Valmiki en la redacción del Ramayana. Como en la obra se aprecian aportaciones literarias de diversas épocas y personas, y un estilo estrechamente relacionado con la transmisión oral y la recreación colectiva, lo más probable es que fuera su compilador principal, pero no su creador absoluto.

Las numerosas tradiciones sobre su vida describen a Valmiki como un hombre de casta inferior que, tras haber llevado una vida pecaminosa y criminal de salteador de caminos, se hizo eremita, y alcanzó tal grado de santidad, que fue capaz de permanecer inmóvil durante un milenio, hasta el punto de que su cuerpo fue recubierto por un hormiguero ("valmika"), hecho del que deriva su nombre: "Hijo del hormiguero". La fama de sus hechos religiosos, y, sobre todo, la inmensa celebridad de su poema épico, hizo que Valmiki acabase siendo deificado, y que en la India se le venere en la actualidad como patrón de los barrenderos y de otros oficios y castas inferiores. Otras tradiciones menos arraigadas le consideran como un sabio de casta superior desde su nacimiento.

En el primer libro del Ramayana se da la noticia de la invención de la poesía por Valmiki: al ver a un cazador matar a un pájaro, su compasión le llevó a recriminar al autor de aquel acto de un modo tan inspirado que su discípulo Bharadvaja, que le acompañaba, memorizó y pudo repetir a partir de entonces aquel discurso, que resultó estar en metro poético.

Pero es en el séptimo y último libro del Ramayana donde el mismo Valmiki juega un papel esencial. Tras abandonar Rama a su esposa Sita, por la supuesta impureza de su embarazo tras haber sido raptada por el dios de los demonios, la desolada mujer es acogida por el sabio Valmiki, en cuya ermita nacen los gemelos Lava y Kusa. Impresionado por este suceso, Valmiki compone la historia de Rama, y hace que sus hijos aprendan a cantarla. Años después, el sabio eremita hace que los niños canten esta historia ante su padre, que de este modo los reconoce y comprende su error.

Aunque entre los especialistas occidentales domina la creencia de la autoría colectiva del Ramayana, y de que diversas partes de los libros primero y séptimo son adiciones tardías, una buena parte de los críticos indios cree que la versión conocida como "de Valmiki" fue compuesta, redactada, refundida o por lo menos compilada individualmente por este autor.

El Ramayana

El Ramayana está considerado, junto con el Mahabharata, como el exponente más rico y monumental de la antigua poesía épica india. Escrito en sánscrito aproximadamente entre los años 750 y 500 a.C., su título significa 'La historia de Rama' o 'La marcha de Rama', y su argumento gira en torno a las vidas de Rama y de su esposa Sita.

Del Ramayana se conocen tres versiones antiguas: las denominadas "del noreste", "del noroeste" y "del sur". Aunque en todas es reconocible un argumento común, las tres presentan discrepancias muy notables entre sí, hasta el extremo de que aproximadamente un tercio de la extensión de cada una difiere de los demás textos.

El cantar épico se articula en torno a siete libros llamados kandas, de extensión muy desigual. Los seis primeros presentan la primera parte de la historia, mientras que el último engloba toda la segunda parte. Las versiones canónicas tienen en torno a los 24.000 dísticos (48.000 versos), lo que supone una extensión mucho mayor que la mayoría de los poemas épicos occidentales, aunque menor que la del Mahabharata, que tiene unos 106.000 dísticos (212.000 versos).

El Ramayana está tradicionalmente considerado como un relato referente a y compuesto en la segunda de las cuatro edades míticas, la conocida como tretayuga. Desde el punto de vista histórico, algunos especialistas han interpretado que la obra es una lejana y ritualizada evocación de la invasión del sur de la India por los arios al final del segundo milenio a. C. Y también se ha aventurado sobre su protagonista, el héroe Rama, que es un posible trasunto mitificado de un príncipe que pudo habitar históricamente en el estado de Kosala, en la India oriental.

Aunque la datación de los textos es imposible de concretar, puesto que se cree que en la redacción de cada una de sus versiones han intervenido numerosos creadores y recreadores a lo largo de varios siglos, determinadas características lingüísticas y sociopolíticas aconsejan datarlo entre los años 750 y 500 a. C. aproximadamente. Como en las redacciones originarias no se detectan referencias a conceptos o elementos budistas, es natural fecharlo antes del siglo V a. C. Sin embargo, hay también críticos que han acercado su fecha hasta el siglo III a. C. En el Ramayana no hay mención de héroes ni de episodios del Mahabharata, pero en éste sí se advierten importantes influencias del primero; aunque también sucede, por otro lado, que la métrica y el estilo del Ramayana parecen más modernos que los del Mahabharata. La mayoría de los críticos cree que el prolongado desarrollo literario de estas dos grandes obras coincidió en el tiempo.

Antes de su redacción literaria, es indudable que debían de cantarse en la India los hechos míticos y heroicos atribuidos a Rama que acabaron convergiendo en el Ramayana. Su compilación literaria debió recoger y unificar muchos de aquellos cantos y relatos, de orígenes y evolución anterior autónomos. Después de su redacción literaria, entre los años 750 y 500 a. C., a cargo de uno (¿Valmiki?) o de varios compiladores, el Ramayana ha seguido influyendo no sólo en el estilo literario de numerosas escuelas y autores de la India, sino que también ha continuado cantándose tradicionalmente, de forma ininterrumpida, hasta la actualidad. Se hicieron numerosas adaptaciones, reelaboraciones, glosas y derivaciones literarias del Ramayana a partir por lo menos del siglo II. Muchas de ellas estaban impregnadas de profundo sentido religioso, ya que Rama era visto como una encarnación de Visnú, y su historia como un conflicto entre el bien y el mal que siempre se saldaba con la victoria del primero.

La precisión y realismo de su retrato de las diversas clases sociales, de los ritos religiosos y de la vida cotidiana, de la psicología de los personajes, o de ciudades tan bien caracterizadas como Ayodhya, hacen que el Ramayana tenga un extraordinario interés no sólo para los estudiosos de la literatura, sino también de la historia, la religión o la antropología. Su lengua es, por otra parte, un sánscrito de excepcional pureza y calidad, llena de metáforas e imágenes, que abrió una auténtica edad de oro de la poesía clásica india. El estilo literario del Ramayana es de una extraordinaria monumentalidad y ambición. Pese a la heterogeneidad de sus elementos y aportaciones, y a la confusión y hasta contradicciones entre algunos de sus pasajes (rasgos típicos de los grandes poemas épicos en que han intervenido diversos autores y compiladores), su unidad argumental e ideológica muestra una gran coherencia.

El argumento del Ramayana gira en torno al nacimiento de héroe-dios Rama, su matrimonio con Sita, su exilio, el rapto de Sita por el rey de los demonios Ravana, la batalla que culmina con la victoria sobre el demonio, la recuperación de Sita, su destierro posterior, el nacimiento de sus dos hijos gemelos y su reivindicación final.

La obra comienza con la angustia y los sacrificios que hace para tener hijos el rey de Ayodhya, Dasaratha. Al mismo tiempo, los dioses, preocupados por los crímenes cometidos por el demonio de diez cabezas Ravana, piden protección al dios máximo, Visnú. Éste decide dar respuesta a ambas situaciones encarnándose en un ser humano, que no será otro que Rama, el hijo que decide dar a Dasaratha. Efectivamente, al finalizar los ritos sacrificiales del rey, sus tres esposas alumbran cuatro hijos: la reina Kausalya a Rama, la reina Kaikeyi a Bharata, y la reina Sumitra a Laksmana y a Satrughna. Rama se convierte en seguida en el favorito de su padre, y Laksmana en su compañero inseparable.

Durante su juventud, el sabio Visvamitra educa a estos dos hermanos en el bosque, y les introduce en el dominio de diversas armas y poderes mágicos. Por esa época, el rey Janaka de Videha, poseedor del mágico arco de Shiva, hace saber que el príncipe que pueda manejar el arma se casará con su hija Sita. Rama no sólo es capaz de manejarlo, sino incluso de partirlo, lo que le hace merecedor del matrimonio con la princesa.


Representación de los héroes del
Ramayana: Laksmana, Rama y Sita

Tras este acontecimiento, en Ayodhya, el rey Dasaratha nombra regente a Rama; ello provoca la ira de una de sus esposas, Kaikeyi, que aspiraba a que ese honor fuese concedido a su hijo Bharata, entonces ausente de la corte. Como el rey Dasaratha debía a su esposa la satisfacción de dos deseos, se ve obligado a enviar a Rama al exilio durante catorce años, y a nombrar regente a Bharata. Cuando Rama, su esposa Sita y su inseparable hermano Laksmana abandonan el reino, el rey Dasaratha muere de dolor.

En el bosque, la diablesa Surpanakha, hermana de Ravana, intenta sin éxito seducir a Rama, y después matar a Sita. Pero Rama la vence y corta sus orejas y nariz. La diablesa se queja entonces a su hermano, que trama el castigo de raptar a Sita. Para ello, envía a uno de sus diablos para distraer la atención de los desterrados, y cuando Rama y su hermano Laksmana están ausentes, Ravana aprovecha para raptar a Sita. En el rescate de su esposa, Rama obtiene la colaboración del rey de los monos, Sugriva. Sus espías localizan la isla donde la joven está prisionera, y sus tropas la rescatan, tras vencer y matar al gran diablo Ravana.

El séptimo libro constituye la segunda parte del cantar épico. Muestra el abandono voluntario de Rama de su esposa, después de que los habitantes de Ayodhya dudasen de la pureza y del embarazo de Sita, puesto que había vivido en casa de otro hombre. Tras su abandono, Sita es acogida por el sabio Valmiki, en cuya ermita alumbra a los gemelos Lava y Kusa. Tras este hecho, Valmiki compone la historia de Rama, y hace que sus hijos aprendan a cantarla.

Años después, en Ayodhya, Rama se encontraba realizando un sacrificio ritual y público al que asistieron Valmiki y los dos gemelos. Cuando los niños entonaron su cantar ante Rama, éste los reconoció, y Valmiki anunció que Sita había sido una mujer siempre pura. Entonces Rama acogió como hijos a Lava y a Kusa, y Sita se presentó ante la asamblea, para que todos vieran cómo rogaba en voz alta que la acogiera su madre, la Tierra; ésta se abre para recibirla en un trono de oro. El apenado Rama cede entonces la corona a sus hijos gemelos y vuelve al mundo de los dioses.