Cirilo Villaverde

(San Diego de Núñez, 1812 - Nueva York, 1894) Patriota y novelista cubano. Sus actividades como conspirador por la independencia cubana le valieron ser detenido en 1848, pero apenas un año después logró huir, refugiándose en Estados Unidos. Autor de una serie de relatos cortos, su gran obra fue Cecilia Valdés o la loma del Ángel (primera parte, 1839; versión definitiva, 1882), novela romántica de asunto antiesclavista que ofrece una intensa y realista visión de la Cuba del siglo XIX.


Cirilo Villaverde

Los recuerdos de su niñez en el ingenio Santiago, presididos por la tragedia de los esclavos de las plantaciones de caña, llevarían a Cirilo Villaverde a incorporar a su obra el problema negro y las costumbres del campo cubano en aquella época. En 1823 se trasladó a La Habana, donde estudió filosofía y recibiría en 1834 el título de bachiller en leyes. Abandonó sin embargo la labor de abogado para dedicarse al magisterio y a la literatura. Comenzó su actividad en diversas publicaciones de la isla, como Miscelánea inútil, donde aparecieron las novelas La peña blanca y El perjurio.

Juntamente con Narciso López, conspiró contra el dominio español en pro de la independencia de su patria. En 1848, por sus ideas separatistas, fue condenado a muerte, pero logró escapar del presidio y marchó al exilio en Estados Unidos. En Nueva York colaboró en el diario separatista La Verdad. Una amnistía del gobierno español le permitió regresar a Cuba, donde fue redactor y codirector del periódico literario La Habana (1858-1860). Al estallar la Guerra de Independencia (1868), se reunió con la junta revolucionaria establecida en Nueva York, y desde entonces hasta su muerte sólo viajó a su país en ocasiones especiales.

Su contribución a la literatura romántica se centra en la célebre Cecilia Valdés, novela que tardó más de cuarenta años en ver la luz: comenzada en 1839, no apareció hasta 1882. La obra, de contenido antiesclavista, constituye además un valioso testimonio de la época. Escrita con inusual crudeza realista y un fuerte sentimentalismo, sus elementos de truculencia y misterio hicieron de ella una escalofriante y memorable descripción de la vida cubana hacia 1820.

Aunque ubicada en el romanticismo, la obra posee valores realistas que no fueron del todo ajenos a exponentes de esta escuela en los géneros de ficción. Cecilia Valdés es en efecto un amplio y vívido cuadro, de rico color descriptivo, de la sociedad cubana en las primeras décadas del siglo XIX. Por las páginas de esta novela asistimos al drama de Cuba durante el primer tercio de la pasada centuria; aparecen retratadas las características de cada tipo de la escala social, desde el potentado, dueño de haciendas e ingenios azucareros, hasta el sufrido mestizo que busca el sustento en las reuniones y bailes de las clases pobres; desde el más alto dignatario del gobierno hasta el triste esclavo que sufre las torturas del tormento al que se denominó "bocabajo" por la posición en que era colocada la víctima.

El núcleo argumental de la novela es el idilio entre una mestiza de singular belleza, Cecilia Valdés, y un joven blanco y rico, Leonardo Gamboa, estudiante del Seminario de San Carlos (la institución docente más significada por entonces), que resultan ser hermanos. Es la época del general Vives, Capitán General de la Isla de Cuba. Alrededor de este núcleo se desarrollan otras acciones y se relatan episodios diversos que dan amenidad al conjunto. El idilio se resuelve en un trágico desenlace: Cecilia Valdés, burlada por el rico joven, cuenta su desventura a José Dolores Pimienta, un músico que era su platónico amador. José Dolores, sin atender a las súplicas de la joven, da muerte a su burlador cuando se dispone a desposarse con una muchacha perteneciente a las clases pudientes de la Isla.

En la técnica de esta novela se aprecia la influencia que en el autor ejerció Walter Scott. A través de sus capítulos (encabezados con lemas que recogen pensamientos de diversos autores universales) pasan las costumbres cubanas en la ciudad y en el campo, con todas sus peculiaridades, en las distintas clases sociales; los altos ideales de quienes aspiraban a una superación colectiva se cruzan con los vicios, las crueldades, la esclavitud, la insania gubernamental y las prerrogativas de los privilegiados. Inspirada en la novela y con el mismo título, el músico cubano Gonzalo Roig compuso una zarzuela que a su estreno obtuvo un gran éxito.

De entre el resto de su producción merecen ser recordados Dos amores y El penitente, así como las novelas y cuentos La cruz negra, La tejedora de sombreros de Yarci y El ciego y su perro, de fondo autobiográfico. La narrativa de Cirilo Villaverde, predominantemente histórica, costumbrista y social, contribuyó decisivamente a la consolidación del género en su país.