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Barón de Welsbach [Carl Auer]

(Carl Auer, Barón de Welsbach; Viena, 1858 - Carintia, 1929) Químico e ingeniero austriaco. Se le considera uno de los científicos austriacos más destacados, por sus numerosas patentes y por ser el primero en aislar el didimio y el iterbio y demostrar que ninguno de los dos eran elementos simples, como se creía hasta el momento.


Carl Auer, Barón de Welsbach

Nacido en el seno de una familia acomodada, era el menor de los cuatro hijos de Therese y Alois Ritter Auer von Welsbach, director de la Imprenta Imperial. Entre los años 1869 y 1977 estudió en las escuelas secundarias de Mariahilf y Josefstadt. Al finalizar el servicio militar, ingresó en la Universidad Técnica de Viena, donde cursó estudios de matemáticas, química orgánica e inorgánica, termodinámica y física técnica con eminentes profesores como Winkler, Bauer, Reitlinger y Pierre. En 1880 se trasladó a la Universidad de Heidelberg (Alemania) para trabajar en el laboratorio de química inorgánica del profesor Bunsen, quien le introdujo en el análisis espectral.

En 1882, concluido el doctorado en la Universidad de Heidelberg, regresó a su ciudad natal como asistente en el laboratorio del profesor Lieben, quien intentaba aislar, por métodos químicos, algunos elementos lantánidos y actínidos. En 1885 consiguieron separar el didimio, a partir de una disolución de nitrato doble de amonio y didimio, mediante cristalización fraccionada, método que había desarrollado el propio Welsbach.

Hasta entonces se pensaba que el didimio constituía un elemento simple, sin embargo, en el extracto cristalizado se distinguían dos coloraciones, lo que les hizo pensar que, realmente, estaba constituido por una mezcla de dos elementos. El que presentaba color verde recibió el nombre de praseodimio, mientras que el rosa, fue llamado neodidimio. Este último es conocido, hoy en día, como neodimio.

Ese mismo año desarrolló lo que se llamaron mantas o camisas de Welsbach, que consistían en un tejido de algodón impregnado en una disolución de tierras raras (óxidos de elementos lantánidos y actínidos) y tenían como fin aumentar la iluminación en las lámparas portátiles de gas. La red se colocaba en las lámparas rodeando el quemador y, cuando se inflamaban por vez primera, el algodón se quemaba liberando los óxidos que, al calentarse, emitían una llama incandescente.

El 18 de septiembre de 1885 patentó el primera lámpara, en la cual la manta estaba compuesta por un 60% de óxido de magnesio, un 20% de óxido de lantano y un 20% de óxido de itrio. Rápidamente la proporción de óxido de magnesio fue sustituida por óxido de circonio. En 1887 la empresa Würtz & Co. se encargó de la producción industrial de las lámparas. Dos años más tarde la fábrica quebró, puesto que las ventas del producto no fueron las esperadas. Estas lámparas presentaba importantes fallos: era frágiles, tenían un tiempo de vida muy corto, proporcionaba una luz verde desagradable y su coste era elevado.

En 1890 perfeccionó el método de cristalización fraccionada para obtener óxido de torio puro. Un año después pudo patentar una nueva manta incandescente con un 99% de óxido de torio y un 1% de óxido de cerio, la cual emitía una luz que podía competir con la de las lámparas eléctricas de filamento de carbono. A partir de esta fecha sus investigaciones se centraron en los metales pesados que poseían altos puntos de fusión. Patentó dos métodos de obtención de filamentos metálicos. En los primeros filamentos empleaba un elemento de alto punto de fusión: el osmio, el cual mezclaba con goma o azúcar hasta que formaba una pasta, que se trataba en un cilindro para obtener el filamento.

Adquirió, en el año 1989, una industria en Treibach donde, dos años más tarde, comenzó a fabricar las primeras bombillas con filamento metálico de osmio, las cuales se comercializaron con el nombre "Auer-Oslight". Estas bombillas mostraban importantes ventajas con respecto a las de filamento de carbono: el consumo de electricidad se disminuía, al menos, en un 57%; no ennegrecían el cristal porque los metales de alto punto de fusión generan una luz más blanca; poseían una vida más larga y, en consecuencia, resultaban más económicas.

Se dedicó a investigar las propiedades de encendido de los metales, basándose en estudios de su maestro Bunsen y, en 1903, patentó una piedra de mechero de chispa fabricada con una aleación pirofórica compuesta por un 70% de cerio y un 30% de hierro. La aleación recibió el nombre comercial de "Auermetall", aunque también era conocida como Cereisen o Ferrocerium. Al variar las proporciones, e introducir elementos lantánidos en pequeñas cantidades, consiguió que la aleación fuese más económica y comercial.

Desde 1900 intentaba aislar el iterbio aprovechando la solubilidad parcial de su oxalato. Finalmente, el 30 de marzo de 1905, dio a conocer en la Academia de Ciencias de Viena que el iterbio no era un elemento simple, sino que se componía de dos elementos a los que llamó aldebaranio y casiopeo, de los que obtuvo su espectro y determinó sus pesos atómicos. Este hecho le supuso una disputa con el químico francés Urbain, quien reclamaba la adjudicación del descubrimiento. Cuatro años más tarde la Comisión Internacional de Pesos Atómicos se pronunció en favor del químico galo, puesto que éste les había entregado con anterioridad su publicación, y le permitió que los elementos recibiesen el nombre de neoiterbio (hoy llamado iterbio) y lutecio.

El resto de su vida lo dedicó a la investigación de los lantánidos y llegó a descubrir el promecio. Además llevó a cabo la separación química a gran escala de sustancias radiactivas como compuestos de uranio, el isótopo 230 del torio, radio, polonio y actinio. En 1929, fecha de su muerte, la producción de piedras de mechero había alcanzado los 100.000 kilogramos.

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