Yahya Ibn Ibrahim

(? - 1042) Primer líder almorávide perteneciente a la tribu beréber de los sanhaya, emparentada con los tuaregs, ubicada en la parte más meridional del actual Marruecos. Los almorávides formaban una especie de confederación de tribus y una cofradía religiosa, cuya doctrina no era muy original y mucho menos ortodoxa.

En el año 1035, algunos jefes de la tribu de los lamtuna, rama de los sanhaya, liderados por Yahya Ibn Ibrahim, realizaron la obligada peregrinación a La Meca. A su regreso, el grupo pasó por Qairaouan, importante centro cultural y religioso del Magreb, donde trabaron conocimiento con las enseñanzas ortodoxas del Islam. Reconociendo la ignorancia de su tribu en lo concerniente a las auténticas prácticas religiosas, Yahya Ibn Ibrahim hizo amistad con Abu Imran al-Fasi, distinguido jurista, al que convenció para que le recomendara un erudito religioso que les acompañara al desierto y poder adoctrinar a su pueblo en las verdades del Islam.

Abu Imran les recomendó a uno de sus mejores discípulos, Abd Allah Ibn Yasin, quien a la postre se convertiría en el fundador del movimiento religioso-político de los almorávides, que reinó en el Magreb y buena parte de al-Andalus en los siglos XI-XII. Abd Allah Ibn Yasin se convirtió en la fuerza propulsora de un nuevo celo religioso, al frente del cual, en el aspecto político y militar, se puso Yahya Ibn Ibrahim.

De vuelta al desierto, Ibn Yasin e Ibn Ibrahim dedicaron todo su empeño a la enseñanza y predicaciones del Islam, con un éxito bastante limitado en un primer momento, puesto que sólo pudieron reunir un pequeño, aunque entusiasta, grupo de seguidores con los que ambos líderes se retiraron a un ribat, ubicado en el curso inferior del río Senegal, cerca del actual cabo de Agua.

El grupo se consagró con gran fervor a prácticas religiosas y a las enseñanzas del Corán sin apenas salir más allá de los límites territoriales del ribat, viviendo como auténticos al-murabitum (morabitos, término de donde proviene el nombre de almorávides castellanizado). Poco a poco, el grupo aumentó hasta alcanzar unos 2.000 seguidores, a los que Ibn Yasin inculcó el sentido de la guerra santa.

Tras llevar a cabo el sometimiento total de su tribu, los lamtunas, los cuales veían con bastante recelo las prácticas tan ascéticas predicadas por los almorávides, Yahya Ibn Ibrahim falleció en el año 1042, tras de lo cual Ibn Yasin, auténtico líder del movimiento, nombró sucesor a Yahya Ibn Omar, al que puso al frente del brazo político-militar de los almorávides.