Yahya II ibn Idris

(Hacia 1020 - 1042) Rey de la taifa de Málaga. Su corto califato, que duró sólo cuatro meses, se vio marcado por los ataques de su primo Hassan ibn Yahya que, invocando el testamento de Idris I ibn Alí, denunció la ilegitimidad de su coronación y logró destronarlo.

De origen beréber, Yahya II perteneció a la tribu de los hammudíes, con ascendencia árabe y fue hijo de Idris I ibn Alí, que había gobernado como califa de Málaga entre 1035 y 1039. Tuvo al menos tres hermanos, cuyos nombres eran Alí, Muhammad y Hassan.

El mismo día de la muerte de su padre (el 8 de octubre de 1039) Yahya fue proclamado califa en Málaga por el principal ministro de su padre, el beréber Ibn Baqanna; adoptó el título califático de al-Qaim bi-amr Illah y la kunya de Abu Zakkariyya. Con la proclamación de Yahya, se vulneró el testamento político de Idris, que había aceptado como una de las condiciones para acceder al trono de Málaga el nombrar como heredero a su sobrino Hassan ibn Yahya, que en el momento del óbito de Idris se encontraba gobernando la plaza de Ceuta, tutelado por el eslavo Nachá, enemigo personal de Ibn Baqanna.

La proclamación de Idris no fue bien recibida en Ceuta y Nachá se apresuró a denunciar su ilegitimidad y a proclamar califa en Ceuta a Hassan, que fue jurado por los ceutíes y los habitantes del resto de las plazas africanas. Nachá organizó una flota para atravesar el Estrecho, tomar Málaga y hacer valer los derechos de Hassan.

Yahya asistió inactivo al cerco de la ciudad, sin atreverse a salir de ella, hasta que la situación se volvió insostenible y se avino a parlamentar con los sitiadores a finales de febrero o principios de marzo de 1040. Abdicó en favor de al-Hassan con la condición de que se respetara su vida y la de sus partidarios.

Después de su abdicación las crónicas dejaron de mencionarlo, excepto para indicar que murió envenenado por orden de al-Hassan, que aún veía con recelo su influencia entre los sectores beréberes de la corte.