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Pronto se sintió atraído por la crítica, especialmente por la teatral. En los Juegos Florales de 1879 le fue premiada una monografía sobre el teatro catalán titulada Lo teatre: son passat, present i pervenir. Más tarde apareció su notable ensayo biográfico sobre el pintor Fortuny. Colaboró como crítico literario en La Renaixença, La Vanguardia y La Publicidad de Barcelona, y La España Moderna y La Época de Madrid. Fue director de la editorial y revista Arte y Letras (1883), para cuyas colecciones escribió enjundiosos prólogos y traducciones muy cuidadas; es notable su versión castellana de los dramas de Schiller. Sus artículos fueron en parte recogidos en los cinco volúmenes de El año pasado (1886-1890), los dos de El arte escénico en España (1894-1896) y en Obras catalanas (1895). Su crítica literaria, de corte positivista, siguió con atención el movimiento literario realista-naturalista francés y español y la reacción espiritualista; influyó en algunos narradores de la Restauración y del Primer Modernismo. Su crítica teatral incluye valiosas observaciones históricas y sociológicas. |