Zhang Yimou

(Xian, Shaanxi, 1950) Cineasta chino. Se formó en Instituto de Cine de Pekín. Su promoción fue la quinta que se licenció en el Instituto, y al coincidir en ella varios cineastas de prestigio, pasaría a ser conocida como La Quinta Generación, de la que Yimou sería su máximo exponente. Su carrera comenzó de acuerdo con los estudios que había realizado; es decir, como cámara, estrenándose en los Estudios Guanxi con Uno y ocho, la película de otro cineasta perteneciente a su misma promoción: Zhang Jun-Zhao.


Zhang Yimou

Ya con esta faceta comenzaría a cosechar premios: recibió el Gallo de Oro, Premio a la Mejor Imagen, por Tierra Amarilla, de Chen Kaige. Pero a Yimou le tentaba todo lo que tuviera que ver con el cine, a un lado y a otro de la cámara y pronto empezó a dedicarse a la interpretación, demostrando que triunfaría en cualquier actividad cinematográfica en la que hiciera incursión, al ganar con El viejo pozo, de Sun Wang-Quan, el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Festival Internacional de Cine de Tokio en 1987.

Sorgo rojo fue no sólo su primer título como director, sino la primera película moderna estrenada comercialmente en China. Hasta entonces, los trabajos de la Quinta Generación sólo se habían visto en EE.UU., en festivales y universidades. Sorgo rojo narra la historia de una joven que toma las riendas de su plantación cuando muere su marido, un viejo leproso con el que le obligaron a casarse. Es un melodrama romántico y simbólico que preconiza el tipo de denuncia social que Yimou seguirá haciendo a lo largo de su cinematografía.

Es también el comienzo de su carrera conjunta con Gong Li, que se prolongará con seis títulos más, hasta que tras La Joya de Shanghai se produzca la ruptura sentimental de la pareja. Sorgo rojo posee la calidad de un cuento de hadas y ya anuncia la importancia que Yimou concede a las imágenes, no sólo como elemento estético fascinante, sino como fachada de una interpretación más profunda. En el caso de Sorgo rojo, Yimou aprovecha para hacer una escritura alegórica que resalta las bondades del trabajo colectivo; que denuesta la explotación capitalista, combatida con la unión de los únicos que pueden sacar fruto de la tierra: aquellos que la trabajan. La película ganó en 1988 el Oso de Oro en el Festival de Berlín. Este era el modo en que Yimou inauguraba su carrera.

Semilla de crisantemo retoma la relación amo viejo-joven esposa, binomio que se convertirá en otra constante en el cine de Yimou. La película fue prohibida en China, pero los festivales internacionales la acogieron calurosamente. Ganó el Premio al Mejor Director en Cannes y el Hugo de Oro en Chicago, y fue nominada al Oscar como mejor película extranjera. Las protestas de los chinos iban dirigidas a una lectura que para los occidentales podría resultar rebuscada: para ellos era una fábula política en la que el mercader representaría al viejo orden maoísta y el niño, a la Guardia Roja. Gong Li se consagraba en el pequeño universo de las estrellas chinas.

En 1991 se estrenaba La linterna roja (León de Plata en el Festival de Venecia), que es considerada ahora, ya desde la distancia, la película más perfecta de Yimou, el cual decidió abandonar momentáneamente los títulos de época con su siguiente producción, Qiu Ju, una mujer china. Después de los grandes dramas que recogían parte de la tradición teatral china, Qiu Ju (León de Oro en el Festival de Venecia) es lo más parecido a una comedia que Yimou había rodado hasta la fecha; se acerca en ocasiones al neorrealismo europeo, potenciado por el hecho de que sólo los tres actores principales son profesionales. La historia se centra en cómo una patada en la entrepierna, propinada por un cacique a uno de sus trabajadores, moviliza la absurda mecánica de la burocracia en busca de la justicia, que emprende la mujer del agredido que, además, se encuentra en avanzado estado de gestación.

Mucho más duro es su siguiente título, ¡Vivir!, que ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes en 1994, y que se muestra como una crónica histórica de China entre los años cuarenta y ochenta, a través de una familia. Aun mostrando los cambios de poder, ¡Vivir! no es una película eminentemente política. En realidad el trasfondo político que pueda tener la historia de Yimou queda siempre disimulado detrás de las historias individuales, aquellas que pueden llegar más fácilmente al público. El mostrar cómo una modesta familia sufre los envites de los acontecimientos históricos es narrativamente más gratificante que el centrar la narración en esos mismos hechos.

En ¡Vivir!, una vez más el personaje femenino está potenciado frente a todo lo demás y por supuesto, frente al masculino. Gong Li es capaz de transmitir el universo psicológico de Yimou y su personaje, el de una heroína desconocida. Es capaz de enfrentarse a todo lo que mermaría la esperanza de cualquiera, por un sencillo deseo: el de tener una vida tranquila junto a su marido.

En 1995 estrenó La joya de Shanghai, que narra la historia de un mafioso y su querida, ambientada en los años treinta. Dotada de una estética impecable, de una imagen decadente y sensual, la película fue nominada a los Oscar por su fotografía en 1996 y fue premiada en la misma categoría por la Crítica de Los Ángeles y la de Nueva York, ambas en 1995. Es una de sus historias más conmovedoras, con la que sigue condenando el destino de la mujer china y la difícil supervivencia de su dignidad. Y lo hace de un modo escalofriante, utilizando como en otras ocasiones la muerte con un tinte a la vez terrible y poético, desolador.

Keep Cool se basa en la novela de Shu Ping; la historia rompe con el cine realizado hasta la fecha, renovando no sólo la temática, sino la forma de narrar. Cambia lo estático por lo dinámico, haciendo que la cámara se implique en un continuo movimiento, lo que algunos se han apresurado a interpretar como el estado anárquico en que hoy se desenvuelve la juventud china. El modo en que trata la diferencia de pensamiento entre las generaciones y la tensión dentro de las escenas son sus mejores bazas. En 1999 fue el triunfador de la 56º Mostra de Venecia, al conseguir el León de oro por su película Ni uno menos. Con Héroe recibió el Premio Alfred Bauer de la Berlinale 2003 al trabajo más innovador.