El túnel

Publicada en 1948, El túnel es la primera de las tres novelas que componen la breve y densa obra literaria del escritor argentino Ernesto Sábato, uno de los más destacados narradores que dio a conocer el llamado Boom de la literatura hispanoamericana en los años 60 del pasado siglo.


Ernesto Sábato

El protagonista de El túnel es un pintor llamado Juan Pablo Castel. También él es el narrador de la novela, y, lejos de ocultar el desenlace de su torturada historia de amor, inicia el libro con estas palabras: "Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne". La novela toma pues la forma de confesión de un crimen que ya ha sido cometido, y es contado por el narrador con "la débil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme".

La acción arranca en 1946, en Buenos Aires: en una exposición de sus cuadros, Juan Pablo Castel advierte que una mujer, María Iribarne, contempla con atención una escena marginal de una de sus telas; ante esa misma escena pasan decenas de personas sin sentirse particularmente atraídas, pese a que el pintor la considera cargada de significado.

Estimulado por la receptividad de la joven, el pintor decide hacerla suya; pero, en su relación con ella, Castel se tiende a sí mismo numerosas trampas. Da la impresión de que el pintor quisiera, por una parte, obtener una comunicación incomparablemente estrecha con su amada, mientras que, por otra, él mismo se retrae y se oculta por miedo a ser sorprendido por una mujer que, tal vez, no desea entregarse por entero.

Precisamente es el ansia de comunicación, unida al temor de verse sorprendido unilateralmente en su intimidad, lo que desencadena en Juan Pablo Castel una torturante especulación acerca de la lealtad de María. Las dudas del pintor se ven exacerbadas al conocer que la mujer convive y está casada con un ciego llamado Allende (se anuncia aquí uno de los temas fundamentales de la novelística de Sábato) y que frecuenta una estancia en el campo en compañía de otro hombre llamado Huntler, al parecer primo suyo.


El cineasta español Antonio Drove dirigió una de
las versiones cinematográficas de la novela (1987)

La dudosa fidelidad de María va agriando progresivamente la relación; Castel llega a amenazarla de muerte, empieza a beber y ha de suplicarle perdón. Finalmente es invitado a la estancia, conoce a Huntler y cree ver confirmada la relación entre Huntler y María; de modo que, a la postre, el atormentado Castel se ve impelido a asesinar a María, siendo, por ello, recluido en un manicomio.

Para no pocos críticos Juan Pablo Castel representa, en efecto, uno de los casos de neurosis mejor descritos en la literatura de ficción. Pero, más allá de esta descripción, lo que el autor busca es formular por primera vez algunos elementos centrales de su cosmovisión cuyo desarrollo se consumará en las siguientes novelas, Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974).

Estos temas serían, fundamentalmente, el de la tenebrosa profundidad del mundo y del hombre y el del ansia irreductible y nunca plenamente lograda de comunicación con el otro. Y ambos, conectados entre sí mediante la metáfora del túnel, remiten a una culpabilidad de cuño existencial, trabada íntimamente con el fracaso: la del hombre que no sabe o no puede dejar de construir túneles que le aíslan de los demás; la del hombre que no sabe o no se atreve a recorrer los túneles que le conducen al interior de sí mismo. Esta tarea subterránea será, en adelante, encomendada a otros personajes de las ulteriores novelas de Sábato, quien, de este modo, renuncia a la pasiva tranquilidad del manicomio en que se abisma Castel.