José García Nieto

(Oviedo, 1914 - Madrid, 2001) Poeta español. Destacado miembro de la generación del 36, su obra se inscribe en lo que el poeta y crítico Dámaso Alonso llamó «poesía arraigada», tendencia de signo clasicista que en la inmediata posguerra agrupó a autores como Luis Rosales, Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo, Luis Felipe Vivanco o Rafael Morales.


José García Nieto

José García Nieto estudió periodismo y fue uno de los fundadores de la revista Garcilaso. Aparecida en 1943, esta publicación congregó a un grupo de jóvenes poetas que, frente a la poesía social y a las tendencias surrealistas, defendieron un frío neoclasicismo de gran perfección técnica, en el que predominaban los temas amorosos, religiosos o paisajísticos sin rastro alguno del compromiso político que definiría la poesía social de los 50 (Gabriel Celaya, Blas de Otero) o de las inclinaciones vanguardistas de tendencias como el postismo (Carlos Edmundo de Ory, Ángel Crespo).

Su ideología conservadora se manifestó en su primer libro, Víspera hacia ti (1940), cuya belleza formal se apoyaba en un dominio absoluto de la métrica y la rima. Con la publicación de Poesía (1943), José García Nieto continuó explorando su garcilasismo, aunque la frialdad inicial fue sustituida por un mayor apasionamiento, y la rigidez estrófica se dulcificó por medio de la introducción del verso libre y de algunos metros populares.

Esta tendencia se acentuó en libros como Tregua (1951), en el que exploró nuevos territorios imaginativos y retóricos sin abandonar sus concepciones de pureza y refinamiento. Este enfoque, puesto al servicio de un ferviente humanismo de signo católico que tiene al individuo, la tierra y Dios como principales protagonistas, continuó en sus libros posteriores, entre los que destacan La red (1955) y La hora undécima (1963).

Acusado de dar la espalda a la problemática derivada de la Guerra Civil y de cultivar una lírica escapista, José García Nieto respondió con el volumen Memorias y compromisos (1966), donde declaraba haber sufrido también cárcel y persecución, pero insistía en la necesidad de restañar las viejas heridas. De su obra siguiente cabe mencionar Hablando solo (1968), Los cristales fingidos (1978), Galiana (1986) y Carta a la madre (1988). Al ingresar en la Real Academia Española (1982) pronunció un discurso en verso titulado "Nuevo elogio de la lengua española". En 1996 recibió el premio Cervantes.

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