Nicolás Perrenot de Granvela

(Nicolás Perrenot, señor de Granvelle o de Granvela; Ornans, Franco Condado, 1486 - Augsburgo, 1550) Diplomático francés al servicio del emperador Carlos V, padre de Antonio Perrenot de Granvela. De origen humilde, en 1528 pasó a ocupar las funciones del antiguo secretario de Carlos V, Lallemand. En 1530 se convirtió en asesor del emperador en los asuntos de política internacional. Estuvo presente en las primeras jornadas del Concilio de Trento y fue uno de los inspiradores del ínterim de Augsburgo (1548).


Nicolás Perrenot de Granvela

Nacido en el Franco Condado, territorio que por entonces pertenecía al imperio de los Austria, Nicolás Perrenot se doctoró en derecho y llegó a ser considerado uno de los mejores latinistas de su tiempo. Entre 1519 y 1521 formó parte del consejo privado de Margarita de Austria, gobernadora de los Países Bajos.

Nombrado embajador imperial, en 1527 se trasladó a París para obligar a Francisco I de Francia a cumplir los términos del Tratado de Madrid (1526). Las negociaciones se desarrollaron en condiciones muy difíciles: Nicolás Perrenot de Granvela llegó a estar encarcelado durante más de cuarenta días por orden del monarca francés. Finalmente logró el permiso para regresar a España (1528) sin haber conseguido su objetivo de preservar la paz.

En 1528 fue incorporado al Consejo de Estado para sustituir como secretario de Estado a Jean Lallemand, si bien nunca recibió este título ni el previo a éste, el de secretario del rey. Con ello se convirtió, junto al también secretario del Consejo de Estado Francisco de los Cobos, en el personaje más influyente de la Corte.

Nicolás Perrenot de Granvela se ocupó principalmente de las cuestiones de política exterior, en cuyo desempeño contó siempre con la plena confianza del emperador Carlos V, a quien acompañó en sus numerosos viajes por Europa. En 1530 Carlos V le nombró primer consejero y canciller del reino de Sicilia y de Nápoles. Perrenot participó en las negociaciones que dieron lugar al pacto secreto rubricado entre Carlos V y el papa Clemente VII (1533), por el que ambas partes se comprometían a no concertar alianzas con otras potencias y a auxiliarse mutuamente frente a un hipotético ataque turco. Jugó asimismo un notable papel en las negociaciones que condujeron a la tregua de Niza (1538), que sellaba la paz entre el emperador y Francia tras su tercer enfrentamiento (1536-1538).

Durante la década de 1540, Perrenot dedicó buena parte de su actividad diplomática a intentar solucionar los conflictos religiosos que amenazaban con dividir el imperio. En este sentido sobresale su labor en la Dieta de Ratisbona (Alemania, 1541) y en las primeras sesiones del Concilio de Trento (Italia, 1545-1563), en el que destacó por su defensa de posturas inspiradas en el erasmismo.

En la última etapa del reinado de Carlos V se mostró partidario de poner en práctica una política exterior pacifista, que podía resultar muy beneficiosa tanto por el fuerte endeudamiento que afectaba a la Hacienda pública como por el alto coste humano que estaba suponiendo para la sociedad española la política belicista sostenida hasta entonces por el emperador (guerras contra Francia, contra el imperio turco, conflictos en Italia y Flandes). Tal actitud le llevó a oponerse a la cuarta guerra hispano-francesa (1542-1544) y a desarrollar una intensa actividad diplomática en Alemania con el fin de evitar en lo posible situaciones de guerra. Sus tesis fueron atacadas por los partidarios de mantener la integridad del imperio por medios bélicos, sector que encabezaba Domingo de Soto, confesor del emperador.