Maribel Verdú

(María Isabel Verdú Rollán; Madrid, 1970) Actriz española de dilatada trayectoria profesional. Se inició en el mundo de la publicidad siendo niña, y a los trece años debutó bajo las órdenes de Vicente Aranda como actriz en el telefilme El crimen del capitán Sánchez, de la serie La huella del crimen, producida por Televisión Española. Un año después protagonizó su primera película, El sueño de Tánger, de Ricardo Franco, en la que compartía cartel con Fabio Testi y donde, pese a su juventud, ya se revelaron sus dotes dramáticas y su seguridad ante las cámaras.


Maribel Verdú

En los años siguientes la flamante actriz alternó sus actuaciones en el teatro (campo en que se labró una sólida reputación) con las campañas publicitarias y con su participación en un buen número de series para la pequeña pantalla, como Segunda enseñanza (1985), Turno de oficio (1986) o Los jinetes del alba (1991), que contribuyeron a desarrollar su talento y a acrecentar su popularidad entre el público español.

Completaría esta faceta una intensa actividad cinematográfica que la llevó a encadenar hasta cinco títulos por año y a contar entre su currículo con películas emblemáticas del cine español como La estanquera de Vallecas (1987), de Eloy de la Iglesia, y Amantes (1990), de Vicente Aranda; por su papel en esta última fue nominada al Goya por vez primera. Participó asimismo en la oscarizada Belle Époque (1992), de Fernando Trueba, y en Canción de cuna (1994), de José Luis Garci.

Después de Belle Époque, parecía que definitivamente la estrella de Maribel brillaría en el firmamento del celuloide internacional. Sin embargo, no fue exactamente así, y en la década de los noventa, la actriz vivió su máxima popularidad con una serie de televisión, Canguros. La comedia se mantuvo dos años en antena (1994-1995), y por su papel de Alicia la joven intérprete obtuvo el Fotogramas de Plata a la mejor actriz de televisión.

En contrapartida, sus actuaciones en el teatro y en películas resultaban cada vez más espaciadas y, pese a su calidad, no tuvieron, en la mayoría de los casos, el éxito esperado. Por su papel en una adaptación del clásico de Fernando de Rojas, La Celestina (1996, dirigida por Gerardo Vera), fue nuevamente nominada al Goya (mejor actriz de reparto), premio que se le volvería a resistir. A ese título le siguieron Carreteras secundarias (1997, E. Martínez Lázaro), El entusiasmo (1998, R. Larraín), Frontera sur (1998, G. Herrero), Goya en Burdeos (1999, C. Saura), La hora del silencio (2000, E. Barbier), El portero (2000, G. Suárez), El palo (2000, E. Lesmes) y Tuno negro (2001, P. L. Barbero Rodríguez, V. J. Martín Perán), filmes que pasaron por taquilla con suerte dispar pero con escasa repercusión. Caso aparte en esos años fue la aplaudida La buena estrella (1997), de Ricardo Franco, que cosechó cinco Goyas, entre ellos los de mejor película y mejor director, aunque de nuevo dejó a la actriz sin el preciado galardón, al que aspiraba por tercera vez.

Con el cambio de siglo las cosas empezaron a cambiar para la actriz, que viviría una segunda época dorada, coincidiendo con varios títulos rodados en América Latina. Destapó la caja el mexicano Alfonso Cuarón, quien la llamó para protagonizar su cuarto largometraje, Y tu mamá también (2001), junto a Diego Luna y Gael García Bernal. El filme supuso un gran éxito de público y crítica y marcaría el inicio de una nueva etapa para Maribel, que empezaría a encadenar papeles de madurez y cuya presencia en México sería constante desde entonces.

Las cosas no apuntaban igual en España, donde en tres años sólo se puso ante las cámaras en dos ocasiones para rodar Lisístrata (2001, F. Bellmunt) y Tiempo de tormenta (2003, Pedro Olea). Concentrada más en el teatro y en la televisión (“No me ofrecían nada suculento, y quería esperar a que me ofreciesen un guión en el que yo creyese”, sostuvo en una entrevista), pasaron dos años y medio hasta que Guillermo del Toro le ofreció la oportunidad de participar en El laberinto del fauno (2006).


Maribel Verdú en El laberinto del fauno (2006)

El filme, una coproducción hispano-mexicana, se convirtió en la película rodada en castellano más taquillera de la historia, y obtuvo, entre otros prestigiosos premios, tres Oscar de la Academia de Hollywood, tres premios Bafta y siete premios Goya. Maribel, por su parte, aunque volvió a quedarse a las puertas del Goya en la que era su cuarta nominación, obtuvo el premio Ariel a la mejor actriz en México por su papel de Mercedes, la encargada del servicio de la casa en la que conviven civiles y militares. Tras esta película, la actriz fue invitada a formar parte de la Academia de Hollywood.

La explosión de talento que caracterizaba las interpretaciones de esta actriz madrileña, que había dejado atrás su faceta de mujer fatal para empezar a representar papeles “de mayor”, no se detuvo ahí, y tras el éxito internacional de El laberinto del fauno seguiría trabajando en nuevas películas en América Latina: la argentina El niño de barro (2007), de Jorge Algora, basada en los asesinatos del Petiso Orejudo, el primer asesino en serie en la historia del país, y la mexicana La zona (2007) segundo largometraje del director de origen uruguayo afincado en México Rodrigo Plá.


En 7 mesas (de billar francés)

Sin duda 2007 fue un año con estrella para la actriz, quien, además de sus incursiones, cada vez más frecuentes, en la cinematografía latinoamericana, volvería a rodar en España. Y lo haría con dos sólidas películas, 7 mesas (de billar francés), de Gracia Querejeta, y Oviedo Express, de Gonzalo Suárez, que volvieron a colocarla en el primer plano de la actualidad. Además, en la XXII ceremonia de los premios Goya, el 3 de febrero de 2008, y después de cuatro nominaciones fallidas, la intérprete pudo recoger al fin el premio Goya a la mejor actriz protagonista por su papel en 7 mesas (de billar francés). Verdú se impuso a Blanca Portillo (su compañera de reparto en el filme), a Emma Suárez (Bajo las estrellas) y a Belén Rueda (El orfanato) en las votaciones de los miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Culminaba así un fructífero año profesional en el que se había convertido en omnipresente en la cartelera española.

Poco después de recibir el premio, y pese a que siempre se ha considerado una actriz totalmente nacional (“Voy a México a rodar tres meses y lloro casi todas las noches”, comentó en una entrevista), volvía a hacer las maletas y se trasladaba a Argentina para rodar el filme Tetro, de Francis Ford Coppola, junto con el español Javier Bardem y el estadounidense Matt Dillon, en lo que podría ser, quizá, el inicio de una trayectoria en Hollywood.