Antonio de Zamora

(Madrid, 1660/1664 - id., 1728) Escritor español. Fue poeta oficial de la corte. Partidario de los Borbones, celebró la entrada de Felipe V en Madrid con el auto sacramental El pleito matrimonial del cuerpo y el alma (1701), ampliación de otro de Calderón. Sus Comedias nuevas (4 vols., 1722 y 1744) son de tema religioso, fantástico, histórico y costumbrista. Es autor, asimismo, de La doncella de Orleans, La defensa de Tarifa, La destrucción de Tebas y unos Entremeses que influyeron en Ramón de la Cruz.

Poseemos escasas noticias concretas acerca de la vida de Antonio de Zamora. Empleado de la Secretaría de Nueva España y poeta oficial de la corte desde 1694, en 1698 era gentilhombre de cámara del rey. Fallecido Carlos II, se mostró partidario de los Borbones, por lo cual se vio perseguido en el curso de la guerra de Sucesión. Continuador del teatro calderoniano, reelaboró algunos de sus dramas, así como otros de Tirso de Molina y Lope de Vega. La más importante de sus obras es No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, sobre el tema de don Juan, a cuya figura concedió un tratamiento que anunciaba ya el personaje de José Zorrilla, es decir, el del galán pendenciero redimido por el amor de una mujer.

Es recordado asimismo como autor de numerosas obras dramáticas escritas para el teatro de la corte. En 1722 apareció el primer volumen de sus Comedias nuevas de tema religioso, fantástico, histórico y costumbrista. Otros tres tomos (1744) fueron publicados póstumos. Entre las diecisiete comedias que integran el repertorio destacan las de tono grotesco (comedias de figurón), como El hechizado por fuerza, El indiano perseguido y Don Domingo de Don Blas. Los Entremeses son una serie de bocetos cómicos de la cual forman parte Las bofetadas, Los gurruminos y las gurruminas, y El pleito de la dueña y el rodrigón; Antonio de Zamora acentuó en ellos el sabor popular, rasgo que influyó en Ramón de la Cruz.

Del año 1701 es El pleito matrimonial del cuerpo y el alma, obra representada cuando Felipe V entró en la capital, y ampliación de un auto sacramental de Pedro Calderón de la Barca. Zamora se inspiró a menudo en este gran comediógrafo y en Mira de Amescua (Por oír misa y dar cebada, nunca se perdió jornada), así como en Tirso de Molina en No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.

Algunas veces acudió a Vélez de Guevara, Francisco de Rojas, Moreto y al mismo Lope de Vega, de quien refundió una comedia perdida en La Doncella de Orleans, afectada por la influencia francesa. Entre las restantes comedias de tema histórico de Zamora figuran La defensa de Tarifa, Mazariegos y Monsalves, La destrucción de Tebas y Quitar de España con honra el feudo de cien doncellas. En el grupo de los dramas religiosos cabe mencionar Judas Iscariote, San Pedro Mártir, El lucero de Madrid y divino labrador San Isidro, y San Juan Capistrano, como los más representativos. Algunas comedias de Antonio de Zamora siguen todavía inéditas en la Biblioteca Nacional de Madrid.

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