Francisco de Rojas Zorrilla

(Toledo, 1607 - Madrid, 1648) Dramaturgo español. Considerado como un seguidor de Calderón, fue el gran innovador de la comedia de figurón. Se desconoce el número exacto de sus comedias y autos; en vida sólo publicó doce comedias en 1640 y otras tantas en 1645. En 1633 había estrenado en El Pardo la tragedia Persiles y Sigismunda. Escribió obras en colaboración con autores como Vélez de Guevara, Luis Belmonte, Calderón y otros. Su obra presenta singularidades temáticas poco frecuentes en su tiempo, como el papel que desempeña la mujer como vindicadora de su propio honor (Cada cual lo que le toca). Escribió comedias mitológicas (Progne y Filomena, Los encantos de Medea), de santos (La vida en el ataúd, Los trabajos de Tobías), históricas (Santa Isabel de Portugal) y de costumbres (Obligados y defendidos, Donde hay agravios no hay celos) y dramas de honor (Del rey abajo, ninguno). Sus comedias de figurón (Entre bobos anda el juego), caracterizadas por una trama compleja y por la profundidad psicológica con que trata a sus protagonistas o figurones, alcanzaron una enorme difusión.


Francisco de Rojas Zorrilla

Hijo de Francisco de Rojas, denominado en la capital toledana, por su feo aspecto, el alférez Zopas, se cree que debió de estudiar en Salamanca, donde, sin embargo, no parece haberse graduado. En 1631, terminados o interrumpidos los estudios, se hallaba en Madrid; a partir de esta fecha su existencia discurrió en el ambiente de la corte de Felipe IV. Colaboró en las fiestas organizadas por el rey, singularmente en los jardines del palacio y del Buen Retiro, cuyo teatro fue inaugurado en 1640 con la representación de una comedia del mismo Rojas, Los bandos de Verona.

Desde 1632 era poeta y dramaturgo aplaudido, y ese mismo año firmó, junto con Calderón de la Barca, la tragedia El monstruo de la fortuna o La lavandera de Nápoles. Participó en academias y concurrió a certámenes poéticos, cuya parte satírica, denominada "vejamen", provocaba frecuentes y vivas discusiones entre los escritores participantes; a consecuencia de uno de estos litigios, Rojas Zorrilla fue agredido y herido gravemente el 24 de abril de 1638.

Sostuvo relaciones amorosas con la actriz María de Escobedo, que le dio una hija que llegó a ser actriz famosa. En 1643, y luego de una encuesta en la que intervino Quevedo, le fue concedido por el monarca el hábito de la orden de Santiago, y ello a pesar de la modesta categoría de su padre, escribano en Murcia, y de la presencia de elementos moriscos y judíos en su ascendencia. La muerte de Francisco de Rojas no debió de ser natural, por cuanto no hizo testamento y se requirió la licencia del vicario para la inhumación. Aunque no hay pruebas de ello, se contempla la posibilidad de que sufriera una muerte violenta, víctima de alguna enconada envidia proveniente de sectores enemigos del teatro.

Dramaturgo fecundo, dejó setenta comedias, quince autos sacramentales y dos entremeses, además de numerosas colaboraciones con Coello, Calderón de la Barca, Vélez de Guevara, Mira de Amescua, Solís Belmonte y otros autores. Otras muchas obras le han sido atribuidas sin fundamento. Su producción fue reunida por el mismo autor en dos colecciones (1640 y 1644).

Rojas destacó en dos géneros dramáticos: el de la tragedia y el de la comedia de "gracioso", singularmente en la de carácter cómico. El tema del honor, en su relación con el sentimiento de respeto y devoción al soberano, aparece en Del Rey abajo, ninguno (obra conocida también con los títulos de García del Castañar y El labrador más honrado), en la que se dan bellas escenas en elogio de la vida rústica. Américo Castro ha indicado como esencial en el drama de Rojas la importancia concedida a la mujer, que venga su propio honor (A cada cual lo que le toca, Progne y Filomena, La traición busca el castigo e incluso Entre bobos anda el juego), o, por lo menos, tiene conciencia de su propio valor (Peligrar en los remedios, Los bandos de Verona o Donde hay agravios no hay celos).

El extremismo barroco en el empleo de estos motivos se observa asimismo en el relieve que el autor concede en otros géneros a la comicidad o al ingenio. A Francisco de Rojas Zorrilla se le considera creador de la "comedia de figurón", género que tiene su más acabada expresión en la obra Entre bobos anda el juego (1638, también titulada Don Lucas del Cigarral), llena de incidentes y de una encantadora delicadeza, y situada en un ambiente de hosterías y pueblos toledanos. La comedia de figurón es una variante de la comedia de carácter en la que se representa a un protagonista con algún vicio especialmente acusado, en este caso a don Lucas del Cigarral, terrible avaro ridículo en sus actitudes, y doblemente risible en la medida en que se juzga a sí mismo como persona noble y digna.

Este personaje, gran modelo para posteriores comedias de figurón, estaba inspirado sin embargo en el protagonista de El marqués del Cigarral (1634), obra de Alonso de Castillo Solórzano, quien fue acaso el genuino inventor del subgénero. Entre bobos anda el juego fue imitada por Corneille en Don Bertrand del Cigarral (1650) y por Paul Scarron en Don Japhet d'Armenie (1653). Otras obras del dramaturgo español fueron imitadas por autores franceses, por Lesage en particular.

La obra de Rojas se considera, en sus dos vertientes, cómica y dramática, como un paso importante en la mejora formal de la antigua comedia, a lo que hay que sumar la ampliación de la intensificación emocional de las situaciones trágicas, para las que siempre buscaba la innovación en el tratamiento y la originalidad en las resoluciones. Es notorio asimismo que sus comedias de costumbres contienen una capacidad humorística más compleja y honda que la de la mayoría de sus colegas, por el simple hecho de que su exposición de las idiosincrasias humanas está más cerca de la realidad y, por tanto, es más creíble y jocosa. El estilo de Rojas ofrece las mismas características que el de Calderón de la Barca, o sea un lenguaje culterano y conceptista con un lirismo y una construcción que modera el ímpetu de la acción con su despliegue retórico.