Jesús de Nazaret

 
Fuente de inspiración. La vida de Jesús de Nazaret, conocida fundamentalmente gracias a los evangelios, ha servido de fuente de inspiración a innumerables artistas desde hace dos mil años. Aunque carecemos por completo de verdaderos retratos, e incluso de indicaciones concretas sobre su apariencia física, el fundador del cristianismo es probablemente el personaje más representado del arte occidental: se le ha retratado como un niño recién nacido, como un mártir en la cruz o como un dios triunfante y todopoderoso. Los artistas bizantinos, románicos y góticos lo representaron con asiduidad; lo mismo hicieron grandes maestros como Leonardo da Vinci, El Greco o Diego Velázquez. Incluso destacados pintores del siglo XX se inspiraron en su figura en algunas de sus obras más conocidas: el francés Georges Rouault lo pintó como un predicador sufriente, mientras que el español Salvador Dalí lo convirtió en el protagonista de unas escenas a medio camino entre el misticismo y el surrealismo. En la imagen, detalle de El Cristo de San Juan de la Cruz (1951), de Dalí.