Marilyn Monroe

 
El príncipe y la corista. Pero Marilyn Monroe no parecía satisfecha de la imagen meramente sensual y frívola que proyectaba. A comienzos del año siguiente la actriz fundó la empresa Marilyn Monroe Productions Inc., con la cual pretendía controlar el resultado comercial de sus películas. Enamorada del dramaturgo Arthur Miller, pareció querer aprovechar su prestigio intelectual para dar un giro a su imagen. En línea con esta nueva faceta, se reunió en febrero de 1956 con Laurence Olivier y Terence Rattigan para preparar el rodaje de El príncipe y la corista. Desafortunadamente, Marilyn impuso la presencia en el rodaje de su profesora de arte dramático, Paula Strasberg, lo cual originó su enfrentamiento directo con el resto del reparto. De hecho, a medida que avanzaba en su carrera, su inestabilidad emocional y su falta de disciplina en los rodajes fueron agudizándose. Además de retrasarse a la hora de filmar sus planos, a menudo olvidaba el guión e incluso caía en repentinas ausencias. En la imagen, Laurence Olivier y Marilyn Monroe en una escena de la película.

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