Marilyn Monroe

 
Vidas rebeldes. La crítica de Curtis fue ratificada por otro galán que trabajó con la estrella, Yves Montand, quien también resaltó en público sus retrasos y la escasa profesionalidad que mostraba Marilyn Monroe a la hora de trabajar. En esa situación se inició en 1960 el rodaje de la que sería su última película: Vidas rebeldes, de John Huston. Pocas veces un rodaje fue tan accidentado. Arthur Miller se había distanciando de Marilyn, y el desengaño sentimental había agravado su inestabilidad y su adicción a los barbitúricos. El proyecto adquirió además un tinte trágico cuando poco después falleció uno de los protagonistas, Clark Gable, víctima de un ataque al corazón. Para complicar aún más la situación, la viuda de Gable culpó a Marilyn del mal ambiente y de las tensiones que llevaron a la muerte de su esposo. Pese a ello, la interpretación de Marilyn Monroe de la divorciada Roslyn Taber, que halla un nuevo amor en el personaje que encarna Gable, es considerada la mejor de su carrera; y la película, una historia crepuscular escrita por el propio Miller, se cuenta entre las mejores de la extraordinaria filmografía de Huston. En la imagen, Marilyn Monroe y Clark Gable en una escena de la película.

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