Wolfgang Amadeus Mozart

 
Las óperas. El rapto del serrallo tuvo un enorme éxito desde su estreno el 16 de julio de 1782, y alcanzó un gran número de representaciones en vida del compositor. Fue el inicio de un período feliz para el matrimonio, pues Mozart era aclamado por la sociedad vienesa, y su reputación como músico alcanzó las más altas cotas. Pero a pesar de sus buenas relaciones con la alta sociedad, Mozart no conseguía encargos para componer obras para el teatro, a la sazón verdadero escaparate para la fama de un compositor de esa época. Mozart tuvo ocasión de entrar en contacto con Lorenzo da Ponte, poeta dramático que prometió al compositor entregarle un libreto para una ópera, a pesar de estar solicitadísimo por la Corte para componer obras en italiano. Así nació el libreto de Las bodas de Fígaro, adaptado por Lorenzo da Ponte de una obra de Pierre Beaumarchais que había sido un rotundo éxito en las tablas de París en 1784. En un principio José II puso reparos, al considerar la obra subversiva, pero la habilidad del propio libretista hizo que al final fuera apta para los ojos reales. Mozart terminó la música en octubre de 1785. Da Ponte fue también en el libretista de otros dos títulos fundamentales: Don Giovanni (1787) y Così fan tutte (1790), óperas que, junto a Las bodas de Fígaro, marcaron el devenir de la historia del género. En la imagen, la impresionante escena final de Don Giovanni en una representación moderna: don Juan muere a los pies de la estatua del comendador.

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