Juan José Badiola

(Léon, 1948) Científico español, experto en el conocido «mal de las vacas locas». Juan José Badiola Díez nació en León el 1 de septiembre de 1948. Hijo de veterinario, en su adolescencia hizo sus pinitos en el mundo del toreo, aunque, como él mismo ha reconocido con sentido del humor, nunca pasó de «unas cuantas plazas de mala muerte en pueblos perdidos de la meseta».

Badiola inició sus estudios de veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid, donde se licenció en 1972 con nota de sobresaliente e inició su carrera docente como profesor ayudante de clases prácticas en la Facultad de Veterinaria.


Juan José Badiola

Tras obtener el Premio Extraordinario de licenciatura, se doctoró en 1975 con la calificación de sobresaliente cum laude. Adscrito a la cátedra de histología y anatomía patológica, se convirtió en profesor adjunto interino, puesto que desempeñó durante un año. Entre 1976 y 1983 se trasladó a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, para ocupar la vacante de profesor agregado interino.

En 1983 alcanzó la categoría de profesor titular y, dos años más tarde, obtuvo la cátedra, ejercicio que compatibilizó con sus actividades como decano, entre 1984 y 1989. Entre 1985 y 2001 ejerció la docencia en el Departamento de Patología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza.

En el seno del Consejo de Universidades, Badiola ocupó, entre otros cargos, los de vicepresidente académico, en 1997; presidente de la Comisión de Centros, Estudiantes y Normativa General, entre 1997 y 2000, y coordinador del Grupo de Ciencias de la Salud, entre 1999 y 2000.

A lo largo de su carrera, ha participado en numerosos comités científicos y en actividades de evaluación investigadora, tanto en España como en la Comisión Europea. Entre 1981 y 1985 fue asesor científico de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del gobierno vasco.

Badiola y las «vacas locas»

Desde principios de 2000, la opinión pública se mostró alarmada por la aparición de diversos casos de encefalopatía espongiforme bovina (EEB), popularmente conocida como «mal de las vacas locas». Juan José Badiola destacó como el científico español que mejor conocía dicha enfermedad y que estudió de forma más sistemática su introducción en la cadena alimentaria y sus efectos sobre los seres humanos. Entre 1988 y 1997, Badiola había sido miembro del Comité Científico Veterinario y presidente del Subgrupo de Evaluación de las Investigaciones sobre las EEB de la Unión Europea, un puesto clave en su carrera que, tras la aparición, en el año 2000, de numerosos casos de «vacas locas» en toda Europa, lo catapultó al primer plano de la actualidad.

La extensión de la EEB, así como la aparición en Gran Bretaña de casos de su versión humana, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (un trastorno de tipo neurológico destructor del sistema nervioso central), originó la alarma entre los consumidores de toda Europa. La grave crisis, que afectó en especial a la cabaña vacuna británica, se trasladó posteriormente a otros países, entre ellos España.

Fue entonces cuando Badiola comenzó a coordinar, como director del Laboratorio Nacional de Referencia de las EEB, con sede en Zaragoza, los análisis de las pruebas remitidas desde todas las comunidades autónomas. El equipo de científicos bajo su dirección logró detectar numerosos casos de reses infectadas por la EEB, lo que provocó el sacrificio de centenares de reses en las granjas en las que aparecieron vacas con síntomas de la enfermedad.

Badiola se mostró favorable al «sacrificio selectivo» de reses. «De esta forma -dijo en una ocasión- se evitará la ocultación de casos por parte de ganaderos que han optado por no comunicar la enfermedad ante el temor de que toda la ganadería sea sacrificada.» Además, fue siempre partidario de frenar el alarmismo creado en torno a la transmisión de la enfermedad a la cadena alimentaria y a su incidencia en el ser humano. Sus intervenciones ante la opinión pública estuvieron orientadas a recuperar la confianza de los ciudadanos en el consumo de carne de vacuno.

Un especialista de prestigio internacional

En relación con las diferentes investigaciones abiertas en el campo de la inmunología, Badiola consideraba «no descartable» una vacuna contra el «mal de las vacas locas».

Su tarea al frente de estas investigaciones llevó al gobierno a nombrarle miembro del Grupo Asesor de la Dirección de Investigaciones de la Comisión Europea en materia de investigación sobre encefalopatías espongiformes transmisibles, una responsabilidad que le obligó a viajar a Bruselas en más de doscientas ocasiones. También fue designado asesor del Programa Nacional de Vigilancia y Control de las EEB, puesto que compaginó con la presidencia del Colegio de Veterinarios de España. Asimismo, el vicepresidente primero del gobierno, Mariano Rajoy, que coordinó los distintos ministerios implicados en la lucha contra esta epidemia animal, lo nombró miembro del comité de expertos que asesoró al ejecutivo en la materia.

Su conocimiento de las EEB y su lenguaje didáctico le llevaron a pronunciar más de un centenar de cursos y conferencias dirigidos principalmente a universitarios y profesionales de la sanidad animal y la salud pública para explicar las causas del «mal de las vacas locas» y el estado de las investigaciones científicas para atajar la enfermedad.

Badiola ha pertenecido a distintos consejos editoriales de prestigiosas revistas científicas internacionales, gracias a su dominio del inglés, el francés, el alemán y el italiano. Ha dirigido dieciséis tesis doctorales y ostenta la patente del test Elisa para la detección del virus Maedi-Visna.

Su prestigio profesional le ha permitido ser integrante de jurados de importantes premios científicos y su trabajo ha sido reconocido con destacados galardones, como la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, la Medalla de Plata al Mérito de la Guardia Civil y la Placa al Mérito de la Junta de Castilla-La Mancha, además de ser nombrado Hijo Adoptivo de Zaragoza y galardonado con el premio Aragonés con Denominación de Origen.

Un hombre austero y trabajador

Aficionado a comer verduras, frutas y pasta, Badiola ha reconocido en muchas ocasiones su pesar al tener que imponer el sacrificio de un animal. Atraído por la lectura, ha tenido en los viajes una de sus pasiones. «Mi padre me empujó a viajar, y a pesar de las dificultades pude recorrer casi toda Europa: Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia y Grecia. Y sobre todo la Europa del Este, pues era típico hacer ese tipo de viajes para la juventud de mi época», dijo en una ocasión.

Casado con Antonia Vargas, con quien tiene tres hijas, siempre se ha definido como un hombre austero, cabezota y trabajador. A pesar de su prestigio científico, su verdadera vocación fue la ferroviaria. «Siempre he sentido fascinación por los trenes, quería ser maquinista de tren», reconoce. Para todas las iniciativas que ha emprendido en su vida, nunca ha olvidado un consejo que le dio su abuelo: «Todo se consigue trabajando».