Karel Capek

(Malé Svatonovice, 1890 - Praga, 1938) Dramaturgo y novelista checo, uno de los más destacados escritores checos de la primera mitad del siglo XX. Estudió filosofía y, aunque publicó algunos ensayos en este campo, como El pragmatismo (1918), se dedicó, sobre todo, a la literatura de ficción y al periodismo. De talante relativista e ideas liberales, el ascenso del nazismo provocó en él durante los últimos años de su vida una fuerte reacción ética. Fue gran amigo personal del presidente Tomás Masaryk, empresario y director del teatro Vinohardsky, además de dirigir un periódico de Praga.

Capek es bien conocido como dramaturgo y su obra R.U.R. (siglas de Robots Universales Rossum, 1920) tuvo gran éxito y repercusión (el término robot procede de ella); la trama alerta sobre los peligros del maquinismo: los robots acaban exterminando a sus creadores humanos. Buena parte de sus piezas teatrales las escribió en colaboración con su hermano Josef, entre ellas, De la vida de los insectos (1921).

En respuesta al peligro nazi, escribió La enfermedad blanca (1937) y La madre (1938), a modo de confrontación ética del individuo con la barbarie. En cuanto a su prosa, inicialmente en forma de relatos y redactada también en colaboración con su hermano, se caracteriza por la riqueza de estilo y el lirismo, especialmente apreciables en Abismos radiantes (1916). En solitario publicó colecciones de relatos donde se pone de manifiesto su actitud escéptica: Calvario (1917), Cuentos embarazosos (1921), Relatos de un bolsillo (1929) y Relatos del otro bolsillo (1929) son buenas muestras de su incursión en el género policiaco.

Pero su importancia como narrador se debe, sobre todo, a las novelas de ficción científica, que revelan su honda preocupación ante los peligros del progreso técnico. La fábrica de absoluto (1922) y La Krakatita (1924) son ejemplos de este género, mientras que una combinación de éste con la inquietud que le provocó la amenaza nazi le llevó a escribir La guerra de las salamandras, su novela más conocida. Frecuentó también otros géneros, como los libros de viajes, una de cuyas mejores muestras es Viaje a España (1929).