Raúl Castro

(Raúl Modesto Castro Ruz; Birán, Holguín, 1931) Revolucionario, militar y político cubano, presidente de Cuba desde 2008. Acompañó a su hermano Fidel Castro ya en la intentona del Cuartel de Moncada (1953) y también en el desembarco del Granma (1956), que condujo a la formación de la guerrilla revolucionaria en Sierra Maestra. Tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959, ocupó cargos de alta responsabilidad en el ejército y en el nuevo régimen hasta quedar situado, desde 1976, como sucesor natural de Fidel Castro.


Raúl Castro

Defensor a ultranza de la ortodoxia, su nombramiento como presidente cubano en 2008 no alentó expectativas de apertura, pero coincidió con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca; tras un prolongado y discreto diálogo, ambos países restablecieron las relaciones diplomáticas en 2015, si bien queda todavía lejos el levantamiento del embargo económico estadounidense, que, unido al fin de las ayudas soviéticas tras el derrumbe de la URSS en 1991, dejó en permanente penuria la economía de la isla.

Biografía

Quinto de los siete hijos del matrimonio formado por Ángel Castro Argiz y Lina Ruz González, de origen gallego, Raúl Castro nació en la plantación de caña de su padre, en la aldea de Birán, provincia de Oriente, el 3 de junio de 1931. Estudió en los colegios de los jesuitas, primero en Santiago de Cuba y luego en La Habana, en cuya universidad empezó una diplomatura en ciencias sociales que no terminó debido a sus actividades políticas. Su compromiso ideológico marxista es anterior al de su hermano Fidel. Afiliado a la Juventud Socialista, organización del Partido Socialista Popular (PSP, de orientación comunista), en febrero de 1953 participó, en Viena, en el Congreso Mundial de la Juventud y visitó varias capitales del bloque soviético.

Al regresar a La Habana, se unió al movimiento dirigido por su hermano Fidel dentro del Partido Ortodoxo (reformista), que luchaba contra la dictadura de Fulgencio Batista, y participó en el fracasado ataque al Cuartel de Moncada, el 26 de julio de 1953, considerado como la gesta inicial de la Revolución. Los dos hermanos fueron capturados por la policía, pero la intercesión del arzobispo de La Habana, monseñor Enrique Pérez Serantes, les libró de las represalias. Raúl, condenado por sedición a trece años de cárcel, fue liberado en mayo de 1955 gracias a una amnistía general.


Raúl Castro y Camilo Cienfuegos

Tras su liberación, se trasladó a México, donde ayudó a su hermano a captar adeptos y a organizar el movimiento insurreccional. Allí restableció sus relaciones con el agente soviético Nikolai Leonov, quien ejerció gran influencia sobre la incipiente guerrilla. A fines de 1956, Fidel, Raúl y ochenta camaradas zarparon de México en el yate Granma y desembarcaron en la provincia cubana de Oriente. La mayoría de los insurgentes resultaron muertos o fueron capturados por las tropas de Batista, pero los hermanos Castro y otros diez compañeros, entre los que se encontraban Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, lograron huir y refugiarse en la Sierra Maestra para comenzar la lucha que les conduciría a la toma del poder.

Durante la guerra de guerrillas, que apenas se prolongó un año (1957-1958), y con el rango de mayor, Raúl Castro logró abrir con éxito el segundo frente en la Sierra Cristal, al norte de la provincia de Oriente, y estableció su cuartel general en Mayarí Arriba, una maniobra que resultó decisiva para la victoria. En el verano de 1958, con el secuestro de cuarenta y siete estadounidenses, a los que retuvo en su cuartel general durante varios días para intentar presionar a Washington (en aparente discrepancia con el comandante en jefe), empezó a fraguarse la presunción de que era el dirigente más hostil a Estados Unidos. Mientras que Fidel se mostraba conciliador con la presencia estadounidense en la base de Guantánamo, Raúl la vituperó como «una provocación permanente y un cáncer que debe ser extirpado».

El triunfo de la Revolución

Triunfante la insurrección tras la huida de Batista y la entrada de los «barbudos» en La Habana (1 de enero de 1959), el ejército rebelde se convirtió en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de las que fue nombrado jefe con categoría de ministro el mismo día de su creación, el 16 de octubre de 1959, y en cuya reorganización siguió el modelo soviético, según los consejos de Leonov y luego de una visita a la Unión Soviética en el verano de 1960. El Ministerio de las Fuerzas Armadas (Minfar) sustituyó al Ministerio de Defensa. Sus adversarios le acusan de haber dirigido la ejecución sumaria de unos cien oficiales y soldados del ejército de Batista, enterrados en una fosa común cerca de Santiago de Cuba.

Su reputación como jefe militar entró en la leyenda del régimen después de que asumiera el mando directo de las fuerzas que en abril de 1961 derrotaron a los exiliados cubanos en bahía de Cochinos; el desembarco de los exiliados armados, auspiciado por Estados Unidos, tenía como objetivo derrocar a Fidel. Raúl Castro fue nombrado viceprimer ministro en 1962 y presidió la delegación cubana en las negociaciones con el Kremlin que desembocaron en el despliegue de misiles soviéticos en la isla, preludio de la más grave crisis soviético-estadounidense durante la guerra fría: la «crisis de los misiles» (octubre de 1962).


Fidel Castro, Raúl Casro y Ernesto Che Guevara

En el primer congreso del Partido Comunista Cubano (PCC), el 3 de octubre de 1965, fue elegido miembro del buró político, máximo organismo dirigente, y segundo secretario del comité central, cargos que le otorgaron, tras la muerte del Che Guevara en 1967, el segundo puesto en el escalafón del régimen y para los que seguiría siendo reelegido sin interrupción, la última vez en el V Congreso (octubre de 1997). En 1969 asistió a un curso impartido por especialistas soviéticos, que siempre lo consideraron un aliado de confianza y un competente administrador. En varias ocasiones, durante los años setenta y ochenta, visitó la Unión Soviética y fue invitado a observar las maniobras del Pacto de Varsovia.

El segundo de Fidel

Al reorganizarse toda la estructura estatal con organismos colectivos, en virtud de lo dispuesto en la Constitución plebiscitada y promulgada el 24 de febrero de 1976, Raúl Castro fue elegido por la Asamblea Nacional primer vicepresidente del Consejo de Estado, segunda magistratura de la República (2 de diciembre de 1976), y ocupó igualmente la primera vicepresidencia del consejo de ministros. Fue reelegido para esos cargos en febrero de 1998 para un mandato de cinco años. Según las previsiones constitucionales, y en tanto que primer vicepresidente del Consejo de Estado, Raúl Castro debía asumir la presidencia en caso de ausencia, enfermedad o vacante. La Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano de soberanía, ratificaría la sucesión provisional o designaría a otra persona.

Su preeminencia en la jerarquía revolucionaria quedó reforzada por su ascenso al generalato y el exhaustivo control de los militares sobre los servicios secretos del Ministerio de Interior (Minint), dedicados en un primer momento a la liquidación de los presuntos contrarrevolucionarios y después a la represión de cualquier forma de disidencia. En la pugna con los responsables de la policía, Raúl Castro acabó imponiendo los puntos de vista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cuando en diciembre de 1985 logró la destitución de Ramiro Valdés Menéndez como ministro de Interior, eliminado también del buró político en el tercer congreso del PCC (febrero de 1986).

Raúl Castro se mostró totalmente inflexible durante la que se considera la peor crisis del ejército y quizá del régimen, coincidente con los grandes cambios en la Unión Soviética, que en julio de 1989 desembocó en un simulacro de juicio sumarísimo y en la ejecución del general Arnaldo Ochoa Sánchez, héroe de las guerras de África, acusado de corrupción y tráfico de drogas. La investigación fue realizada por los servicios de inteligencia militar bajo la dirección personal de Raúl Castro, cuyo discurso del 14 de junio confirmó sus escasas dotes oratorias, reveló la detención de Ochoa y señaló el comienzo del proceso. Un discurso que pasó a los anales como expresivo de la confusión reinante por unos días en las más altas esferas y que está considerado como su único borrón en una escritura impecable al servicio del castrismo.


Fidel y Raúl Castro en la Asamblea Nacional del Poder Popular (2001)

Inmediatamente después se efectuó una purga de los altos mandos sospechosos de simpatías aperturistas o «dialogueras», según la jerga de los más intransigentes, mientras las Fuerzas Armadas Revolucionarias trataban de superar la penuria tecnológica y logística derivada del fin de la ayuda soviética. En un libro publicado en Cuba en 1997 (Secretos de generales), del periodista Luis Báez, con prólogo del ministro de las FAR, los cuarenta militares de más alta graduación relataron sus experiencias dentro y fuera de Cuba y dejaron bien sentado que no abrigaban la menor tentación pretoriana.

Ya en unas declaraciones el 29 de junio de 2001, saliendo al paso de los rumores sobre su salud y el futuro del régimen, Fidel Castro había señalado explícitamente a su hermano Raúl como sucesor: «Después de mí, es el que tiene más experiencia, más conocimiento, más autoridad, aunque quizá no se le conozca bien». General de cuatro estrellas (cuerpo de ejército), controlaba los Ministerios de las Fuerzas Armadas y de Interior, los dos pilares esenciales del régimen.

En la presidencia

En el año 2006, Fidel Castro delegó todos sus poderes en su hermano Raúl: debía someterse a una operación quirúrgica y los médicos habían prescrito que había de guardar reposo absoluto tras la misma. Tras la renuncia definitiva de Fidel a sus cargos ejecutivos (19 de febrero de 2008), la Asamblea Nacional del Poder Popular nombró a Raúl Castro presidente de la República (25 de febrero).

A finales de ese mismo año, la llegada a la Casa Blanca del demócrata Barack Obama tras la victoria en los comicios trajo consigo un cambio en las posturas tradicionales de la administración estadounidense respecto al régimen castrista. Entre los primeros signos figuró la aprobación por el Congreso estadounidense de un conjunto de leyes que implicaban cierta flexibilización del embargo mantenido contra Cuba (marzo de 2009).

En el mismo mes, una delegación de congresistas demócratas estadounidenses visitó La Habana y mantuvo entrevistas con Raúl y Fidel Castro, además de con otras personalidades gubernamentales. Aunque la comitiva no viajó en misión presidencial, su objetivo consistió en buscar vías de entendimiento para un diálogo bilateral entre ambos Estados. Por último, el 13 de abril de 2009, el presidente Obama ordenó suspender las restricciones a los viajes desde Estados Unidos a Cuba, así como al envío de remesas. Se iniciaba de este modo un nuevo ciclo diplomático, que auguraba un futuro esperanzador para los cubanos.

Conforme se registraban importantes cambios en las relaciones internacionales de la isla, en el interior se agudizaban las tensiones entre el gobierno de Raúl Castro y los disidentes. En los primeros meses de 2010, varios presos de conciencia iniciaron una huelga de hambre para lograr la liberación de todos los recluidos por motivos políticos. El fallecimiento de uno de los huelguistas, Orlando Zapata, después de casi tres meses sin ingerir alimentos, implicó firmes condenas al gobierno cubano por parte de Estados Unidos y la Unión Europea. En julio del mismo año, Raúl Castro anunció la progresiva liberación de cincuenta y dosreclusos acogidos por el gobierno español. Los primeros traslados a la Península tuvieron lugar en julio de 2010.

En enero de 2011, Raúl Castro comenzó a aplicar una de las reformas más profundas llevadas a cabo en la isla desde el triunfo de la Revolución: una reducción del número de puestos de trabajo en los ministerios de Industria Azucarera, Agricultura, Construcción, Salud Pública y Turismo, que de forma gradual y durante todo el año implicaría la eliminación de medio millón de empleos públicos. La medida formaba parte de un plan más amplio de reducción del sector estatal, consistente en la incorporación de 1,8 millones de trabajadores cubanos al sistema económico privado desde esa fecha hasta 2016. En el terreno de la apertura democrática destaca la reforma migratoria que el Estado cubano puso en marcha en enero de 2013, por la cual se agilizaban los trámites, reduciendo también sus costos, para los ciudadanos que pretendieran viajar a otros países.

Un cambio sustancial en el contexto internacional de Cuba se produjo a partir del 17 de diciembre de 2014, cuando se hizo público el acuerdo alcanzado entre las autoridades cubanas y estadounidenses para recomponer las relaciones diplomáticas entre ambos estados. Tras cincuenta años de enfrentamiento, Raúl Castro y Obama mantuvieron una conversación telefónica que selló tal acuerdo, cuya consecuencia inmediata fue la liberación de presos cubanos acusados de espionaje en Estados Unidos, así como de presos estadounidenses recluidos en cárceles cubanas.

En el proceso de acercamiento entre ambos gobiernos resultó determinante la participación de Canadá y del Vaticano, en este último caso a través de las gestiones del papa Francisco. No obstante, si bien era inminente la apertura de embajadas, quedaba pendiente todavía la abolición formal del bloqueo económico que el país del norte ha venido manteniendo desde hace varias décadas contra la isla. El 10 de abril de 2015, durante la celebración de la VII Cumbre de las Américas en Panamá, Raúl Castro y Obama mantuvieron el primer encuentro en persona.

Raúl Castro está casado desde enero de 1959 con Vilma Espín Guillois, de una familia de la alta burguesía, a la que conoció en febrero de 1957 durante la guerrilla en la Sierra Maestra; es la actual presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), miembro del comité central del PC y del Consejo de Estado. Perteneció al buró político del PCC hasta 1991. La esposa de Raúl Castro, en buena sintonía con Fidel, es la mujer que ha llegado más alto en el escalafón del régimen, y en muchas ocasiones protocolarias actuó como primera dama. El matrimonio tiene un hijo y tres hijas.