Domingo Felipe Cavallo

(San Francisco, 1946) Economista y político argentino. Tras acabar la educación primaria en su ciudad natal, se trasladó a Córdoba, donde obtuvo el título de Contador Público Nacional en 1967 y siguió estudios de Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Córdoba. En ella se licenció en 1968, obteniendo el premio extraordinario de final de carrera. Obtuvo el título de Doctor en Ciencias Económicas por la misma Universidad en 1970. Tras ello obtuvo una beca de la OEA (Organización de Estados Americanos) para complementar sus estudios en la universidad norteamericana de Harvard, en la que también obtuvo el título de Doctor tras haber pasado en ella el curso 1975-76.

Su primer cargo político lo obtuvo en 1969, cuando fue designado Subsecretario de Desarrollo del Gobierno en su provincia natal, Córdona. En él permaneció hasta 1970, año en el que fue nombrado vicepresidente del Directorio del Banco de la Provincia de Córdoba. A partir de 1972, y salvo el período anteriormente citado de estudios en la universidad de Harvard, fue profesor de Economía en la Universidad Nacional de Córdoba; desde 1977 compaginó la docencia con la dirección del Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Mediterránea, credado por él mismo.

Fue nombrado presidente del Banco Central de la República Argentina por el general Leopoldo Galtieri, en el año 1982, pero la difícil situación vivida en el país a raíz de la Guerra de las Malvinas hizo imposible cualquier intento de reforma económica. Regresó a su puesto de profesor en el mismo año, manteniéndolo hasta que en 1983 decidió apostar claramente por la vía política, enrolándose en el partido Bloque Acción por la República. Dentro de esta formación fue elegido diputado en la asamblea nacional por la provincia de Córdoba, en el año 1987. En 1989, cuando Carlos Saúl Ménem accedió a la presidencia de la República, contó con Cavallo para formar el nuevo gobierno, asignándole la cartera ministerial de Relaciones Exteriores y Culto (1989-1991).

Con la remodelación ministerial de 1991, Cavallo pasó al que debería haber sido su puesto: Ministro de Economía y Obras y Servicios Públicos. Desde este cargo, Cavallo acometió la difícil tarea de frenar la inflación de la economía argentina. Su plan se basó en dos premisas principales: equiparación real del valor del peso con el del dólar y apertura de la economía argentina a la importación masiva de bienes de consumo. Milagrosamente, la economía tendió a estabilizarse y la inflación, si bien no bajó, al menos dejó de subir.

Todas estas mejoras económicas en Argentina le valieron numerosos reconocimientos: en 1992 fue elegido "Hombre del Año" por la revista Latin Finance, así como "Ministro de Finanzas del Año" por la revista norteamericana Euromoney. En su propio país, como no podía ser menos, también fue honrado como "Economista del Año" por el Instituto de Estudios Contemporáneos, el mismo año de 1992. En 1993 fue aceptado como miembro correspondiente en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de España. Además de sus muchos artículos en prensa especializada, fue autor de publicaciones como Volver a crecer (1984), El desafío federal (1986), Economía en tiempos de crisis (1989) y La Argentina que pudo ser (1990).

En 1995, tras la reelección de Ménem como presidente argentino, Cavallo fue ratificado en la cartera de Economía, aunque fue cesado el 26 de julio de 1996. En 1998 fue elegido diputado por la ciudad de Buenos Aires, representación que compatibilizaba con la presidencia honoraria de la Fundación Mediterránea y el rango de profesor visitante de la Universidad de Nueva York. En 1999 presentó su candidatura a la presidencia por el partido Acción por la República y sólo obtuvo el respaldo del 10% del electorado que, mayoritariamente, eligió a Fernando de la Rúa como nuevo jefe del Estado argentino.

Paradójicamente, y ante la grave crisis económica y política del país que, un año después, acabó con la destitución de dos secretarios de Estado y dos ministros de Economía, De la Rúa confió la polémica cartera financiera a Domingo Cavallo. Sin embargo, el que había sido artífice del crecimiento económico y del control de la inflación en el primer Gobierno del peronista Ménem tuvo que admitir, a las pocas semanas, su incapacidad para resolver la crisis.

El hundimiento irremediable de la economía argentina desató el pánico en los mercados y las medidas correctoras impulsadas por el ministro para frenar la descapitalización del Estado provocaron la explosión social en las calles. El llamado "corralito" financiero, que impuso la congelación parcial de los ahorros de los argentinos, fue su decisión más impopular y, a la postre, le costó el cargo. El 19 de diciembre de 2001 Cavallo presentó su dimisión y, veinticuatro horas más tarde, se confirmó la caída del Gobierno radical de Fernando de la Rúa.

El reconocimiento de su fracaso en la búsqueda de soluciones a la crisis del país no fue, sin embargo, su último disgusto político. En la primavera de 2002, el ex ministro fue detenido en Buenos Aires por su presunta responsabilidad en el contrabando de armas a Croacia y Ecuador entre 1991 y 1995. Con idénticos cargos fue también procesado el ex presidente Ménem quien, después de cinco meses en arresto domiciliario, logró la absolución de la Corte Suprema.

Los jueces habían constado que, en las fechas señaladas, Argentina envió material armamentístico a Croacia y Ecuador a pesar del embargo internacional impuesto al primero por la guerra de los Balcanes y al segundo por el conflicto con Perú. La firma de Cavallo estaba estampada en los decretos que permitieron la venta ilegal. Después de 65 días recluido en prisión preventiva, la Cámara de lo Penal Económico revocó la orden de procesamiento y dictó su puesta en libertad.