Thomas Cech

(Chicago, 1947) Científico estadounidense. Cursó estudios de química en Berkeley (Universidad de California), donde se doctoró en 1975. Realizó trabajos de investigación en el Departamento de Biología del Instituto de Tecnología de Massachusetts y, posteriormente, en la Universidad de Colorado. En 1989 obtuvo el premio Nobel de Química, compartido con Sidney Altman, por sus descubrimientos de las propiedades catalíticas del ácido ribonucleico (ARN).

Estudiando el ARN del organismo unicelular Tetrahymena thermophila, Cech descubrió que las moléculas de ARN en ausencia de proteínas eran capaces de cortarse a sí mismas en piezas y reorganizarse. En tan solo unos años se descubrieron más de cien moléculas de ARN con esta propiedad de enzimas (ribozimas). Este descubrimiento de la capacidad catalítica del ARN alteró uno de los dogmas de las biociencias, a saber, que todas las enzimas eran proteínas. También ha tenido una gran influencia en las teorías sobre el origen de la vida: es probable que las primeras biomoléculas fueran moléculas de ARN, ya que contienen información genética y al mismo tiempo pueden actuar como biocatalizadores.

Cech pertenecía a una familia de origen checo. Su padre, que era médico y aficionado a la física, incorporaba a casi todas las discusiones familiares el punto de vista científico. Su infancia transcurrió en la ciudad de Iowa y descubrió por sí mismo la ciencia cuando en cuarto curso comenzó a coleccionar minerales y rocas, preguntándose por su proceso de formación. Cuando estaba en la escuela secundaria visitaba profesores de geología de la Universidad de Iowa para ver los modelos de estructuras cristalinas y discutir sobre meteoritos y fósiles.

En 1966 ingresó en el Colegio Grinnel, donde disfrutó tanto estudiando la Odisea de Homero, el Infierno de Dante y la Historia de la Constitución Americana como de la química. Allí conoció a Carol, alrededor de un aparato para medir puntos de fusión, con quien acabaría compartiendo su vida.

En un principio se sintió más atraído por la química física, pero tras su experiencia de postgrado en el Laboratorio Nacional Argonne y en el Laboratorio Lawrence de Berkeley, concluyó que le faltaba preparación en ese campo. Posteriormente se interesó por la bioquímica y en 1970 decidió junto a Carol ingresar en el Departamento de Química de la Universidad de California, atraído por su nivel científico y la vida en California. Su director de tesis, John Hearst, le transmitió su entusiasmo por la estructura y función de los cromosomas. Su intenso trabajo en el laboratorio no le impidió disfrutar ocasionalmente de algunos viajes a la Sierra Nevada californiana.

Carol y Thomas se doctoraron en 1975 y se trasladaron a Cambridge (Massachusetts): ella a la Universidad de Harvard y él al laboratorio de Pardue, donde reforzó sus conocimientos de biología. En 1978 ambos consiguieron un puesto en Boulder (Universidad de Colorado), donde compartieron su afición al esquí en las cercanas Montañas Rocosas con otros colegas. Allí nacieron sus dos hijas.

Los descubrimientos de su grupo de investigación fueron premiados en doce ocasiones antes de recibir el Premio Nobel en 1989. Entre las distinciones destacan el Premio Pfizer, el Premio en Biología Molecular de la Academia Nacional de las Ciencias, el Premio Heineken y el Premio Lasker. Fue nombrado doctor honoris causa por varias universidades y elegido miembro de la Academia Nacional de las Ciencias (1987) y de la Academia de las Artes y las Ciencias de América (1988). En 1987 le fue concedida un cátedra vitalicia de la Sociedad del Cáncer de América y desde 1988 fue investigador del Instituto Médico Howard Hughes.