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Blaise Cendrars

(Seudónimo de Frédéric Sauser Hall; La Chaux-de-Fonds, 1887 - París, 1961) Escritor francés de padre suizo y madre escocesa. La característica más notable de este extravagante escritor fue su gran afición por los viajes, que le sobrevino a la temprana edad de nueve años, debido a las visitas que sus padres realizaron con él a Egipto e Italia. Fue un adolescente problemático y un mal estudiante, lo cual le valió ser internado en un estricto colegio alemán, al que tampoco se adaptó.


Blaise Cendrars

A los quince años realizó un largo viaje por Asia en compañía de un comerciante en piedras preciosas. Con apenas diecisiete años, marchó a Rusia, donde consiguió un notable dominio del idioma sin cesar de viajar a lo largo y ancho del país. De regreso a su país natal, cursó estudios de filosofía y medicina en Berna (1908-1909). A continuación, Cendrars reanudó sus viajes por Europa y Estados Unidos, donde ejerció los oficios más diversos y escribió sus primeras obras: La légende de l'or gris et du silence (1912), Hic Haec Hoc, Pascuas en Nueva York (Les Pâques à New York, 1912) y Séquences (1913), mayormente inspiradas en sus experiencias viajeras.

Algunas de sus poesías, cuya estructura constituye un precedente de la de Apollinaire, se publicaron en Les Hommes Nouveaux, revista fundada por el propio Cendrars en París, donde se instaló definitivamente en junio de 1912. En la capital francesa, Cendrars se movió en los ambientes bohemios y vanguardistas de la época, trabando conocimiento con la mayor parte de sus protagonistas.

Antes de la Primera Guerra Mundial, publicó sus poemas Le Panama ou les aventures de mes sept oncles, además del libro compartido con Delaunay -libro "simultáneo"- titulado La prose du Transsibérien et de la petite Jeanne de France (1913), con el que introdujo el surrealismo en la literatura y empezó a forjarse un nombre en los círculos literarios parisinos. Su poesía, permanente elogio de la vida de acción, es, precisamente, un intento de inmortalizar ésta en versos, mediante el uso de recursos estilísticos innovadores, tales como una mezcla vertiginosa de imágenes, sentimientos y sorprendentes asociaciones.

Al inicio de la contienda, se alistó en la Legión Extranjera y fue herido en Champagne el 28 de septiembre de 1915, siéndole amputado su antebrazo derecho. A partir de ese momento, su actividad literaria fue muy intensa. Aparecieron, entre otros, La Guerre au Luxembourg (1916), Profond aujourd'hui (1917), Dix-neuf poèmes élastiques (1913-1919) (Diecinueve poemas elásticos), J'ai tué (1918) (He matado), La fin du monde filmée par l'ange Notre-Dame, Au coeur du monde (1919-1922), Anthologie nègre (1921) y L'Eubage (1926, aunque escrita diez años antes).

Durante esta época (momento en el que se nacionalizó francés), sus inquietudes se diversificaron notablemente, abarcando desde el cine (fue guionista) hasta la música: escribió, junto a Milhaud y Féger, el ballet La Création du monde (1923). Dos viajes sucesivos por Brasil le inspiraron sus siguientes novelas, auténticas epopeyas del aventurero moderno: Feuilles de route, El oro (L'Or, 1925) y Moravagine (Moravagine, 1926), que fue un gran éxito. Siguieron Cuentos negros para los niños de los blancos (Petits contes nègres pour les enfants des blancs, 1928), Le Plan de l'Aiguille (1929), Les Confessions de Dan Yak (1929), Ron (Rhum, 1930) y Comment les Blancs sont d'anciens Noirs.

Tras un período de reposo en Biarritz (1931-1933), donde escribió Aujourd'hui (1931), libro de ensayos, junto al famoso Elogio de la vida peligrosa y Vol à voile (1933), se lanzó de nuevo a la vida aventurera, como reportero para varios periódicos, lo cual le llevó a recorrer América del Norte y Central, a cubrir la guerra civil española y a informar de la Segunda Guerra Mundial desde las filas británicas. Cada una de estas experiencias se reflejó en sendas novelas: Panorama de la pègre (1935), La Vie dangereuse (1936) y D'Outremer à Indigo (1939), respectivamente.

La publicación de Chez l'Armée anglaise (1940) le obligó a retirarse a Aix-en-Provence en el momento de la ocupación nazi de Francia. En 1944 vieron la luz sus Poésies complètes, a las que siguieron varias novelas de cariz autobiográfico: El hombre fulminado (L'Homme foudroyé, 1945), La mano cortada (La Main coupée, 1946), Bourlinguer (1948) y Le lotissement du ciel (1949), a la vez que descubrió al mundo a Robert Doisneau, quien ilustró con sus fotografías el libro de Cendrars La Banlieue de Paris (1949). En 1950, el autor regresó a París, donde publicó sus últimas obras: A barlovento, Le Brésil, des hommes sont venus (1952), Noëls aux quatre coins du monde (1953), Emmène-moi au bout du monde (1956), Trop c'est trop (1957), À l'aventure (1958) y Films sans images (1959). En 1961, poco antes de morir, recibió el Grand Prix Littéraire de la Ville de Paris.

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