Biografias y Vidas
Inicio
Buscador
Índices
Monografías
Reportajes

Chang Kai-shek

(Jiang Jieshi) Militar y político chino, primer presidente de la República Nacionalista China (Fonghien, 1887 - Taipei, Taiwan, 1975). Formado como militar en el Japón (1907-11), se unió al movimiento nacionalista Kuomintang de Sun Yat-Sen; éste le envió a la Unión Soviética a estudiar los métodos organizativos de los bolcheviques; y luego le encargó la dirección de la nueva academia militar de Whampao (1924), bajo la supervisión política del comunista Chu En-Lai.

Al morir Sun en 1925, Chang asumió el mando del Kuomintang y lanzó la llamada «revolución nacional» en unión con los comunistas: desde sus bases en el sur de China fueron derrotando a los jefes militares semiindependientes que dominaban el centro y norte, hasta lograr la práctica unificación del país en 1927-28. Entonces rompió con los comunistas, a cuyos simpatizantes persiguió de forma sangrienta (matanzas de Shangai y Cantón, 1927), y formó un gobierno monocolor nacionalista con capital en Nankín.

Prácticamente ejerció una dictadura personal de ideología conservadora, pues intentaba recuperar la armonía social tradicional que predicaba Confucio; el poder fue repartido entre cuatro grandes familias, todas ellas ligadas al dictador: los Chang, los Sung, los Kung y los Chen. El contenido nacionalista del movimiento quedó resaltado al obtener de los occidentales la devolución de algunas concesiones coloniales; en cambio, abandonó objetivos sociales como la reforma agraria, que había defendido durante el periodo de alianza con los comunistas.

El consiguiente descontento campesino fue la base sobre la que se apoyó la revolución comunista liderada por Mao Zedong que, a partir de 1930, sumió a China en una guerra civil. Chang venció al «Ejército Rojo» de los comunistas después de combatir con ellos en cinco campañas, obligándoles a retirarse hacia el interior (la «larga marcha» de 1934-36). Pero ello no asentó el poder de Chang Kai-shek, ya que, por un lado, Mao consiguió refugiarse en la provincia de Yenan, donde fundó una República comunista; y, por otro, Japón dirigió hacia China sus ambiciones de expansión territorial, ocupando sucesivamente Manchuria (1932), Jehol (1933) y la costa norte de China, incluyendo Pekín y Nankín, hasta Shangai (1937).

La parte más densamente poblada del país quedaba así en manos extranjeras. La Guerra Chino-Japonesa de 1937-45 fue un capítulo más de la Segunda Guerra Mundial. Chang hubo de aliarse de nuevo con sus adversarios comunistas para oponer una resistencia más eficaz a los invasores; a cambio, recibió de éstos el mando supremo de las operaciones militares.

Pero, tan pronto como la contraofensiva de los aliados (británicos y norteamericanos) derrotó al Japón en 1945, nacionalistas y comunistas reanudaron las hostilidades en una nueva guerra civil, que se extendería hasta 1949. El Kuomintang consiguió controlar las grandes ciudades, pero los comunistas, apoyados en la miseria del campesinado, fueron avanzando posiciones.

A pesar del intenso apoyo de Estados Unidos, Chang acabó admitiendo su derrota y se retiró con sus partidarios (unos dos millones de personas) a la isla de Formosa o Taiwan, en donde mantuvo la Administración de la China nacionalista, mientras en el continente los comunistas implantaban la República Popular China (1949).

El contexto de «guerra fría» entre las superpotencias proporcionó a Chang la protección norteamericana como luchador anticomunista: durante algún tiempo conservó la representación de China en las Naciones Unidas (detentando el correspondiente sillón de miembro permanente del Consejo de Seguridad), mientras la China de Mao, excluida de la ONU, era sometida a un bloqueo económico.

Pero, finalmente, el realismo de las relaciones internacionales se impuso y la China nacionalista quedó como un pequeño Estado más, enemigo de la poderosa República Popular China. Chang se mantuvo hasta su muerte como presidente de la pequeña República de Taiwan, que mantenía la ficción de ser el último reducto de la China nacionalista, aspirando teóricamente a la reunificación del país bajo su poder.

Fue, en cambio, la China comunista la que, apoyándose en su notable superioridad demográfica, económica y militar, intentó tomar Taiwan por la fuerza en 1957-58; no lo consiguió, una vez más, por la protección norteamericana, que estuvo a punto de conducir a un enfrentamiento armado entre China y Estados Unidos.

Inicio   Buscador   Índice alfabético   Recomendar sitio   Añadir a favoritos