Biografias y Vidas
Inicio
Buscador
Índices
Monografías
Reportajes

Eugenio Díaz

(José Eugenio Díaz Castro; Soacha, 1804 - Bogotá, 1865) Escritor colombiano que inició el costumbrismo en su país con la novela Manuela. Hombre de campo, de formación prácticamente autodidacta, no participó en ninguna guerra ni perteneció a partido político alguno; sin embargo, recreó con mirada sociológica muchos de los hechos y acontecimientos de la turbulenta etapa histórica que hubo de vivir.


Eugenio Díaz

Realizó sus estudios primarios en el Colegio de San Bartolomé. Debido a una afección que padecía en el pecho y a un accidente al caer de un caballo, tuvo que abandonarlos y continuar sus lecturas de manera autodidacta. Para subsistir, se dedicó a las labores del campo, algunas veces como propietario y en otras, como mayordomo en tierras calientes y frías de Colombia. En 1848 dirigió un negocio de prensas de tabaco en Ambalema.

Publicó muchos artículos costumbristas en los periódicos: El bien social, El Mosaico, El Bogotano, Biblioteca de Señoritas y en La América. Conservador y fervoroso creyente de los dogmas de la Iglesia Católica, fue uno de los fundadores de la tertulia El Mosaico. Escribió sus obras cuando vivía solo en una finca y dirigía un negocio de prensas de tabaco en Ambalema, al pie de la cordillera de Subia Occidental, entre húmedas y oscuras selvas en medio de los peones.

Muchas de sus obras las redactó en una antigua mesa de nogal, utilizando todos los recursos que llegaban a sus manos, como las cubiertas de las cartas que el autor recibía de sus familiares o en pedazos de papel. En 1861 enfermó y tuvo que recluirse, suspendiendo sus trabajos. Pasó sus últimos cinco años en cama aquejado de una enfermedad crónica e incurable.

El costumbrismo de Eugenio Díaz

Díaz escribió su primera novela, Una ronda de don Ventura Ahumada (1858), mientras se desempeñaba como mayordomo de la hacienda Junca. Allí también produjo su obra cumbre, Manuela, en la que describe la vida campesina y recrea los conflictos partidistas de la segunda mitad del siglo XIX en la Sabana de Bogotá. Iniciadora del costumbrismo en Colombia, la obra fue puesta a consideración de los miembros del periódico El Mosaico, del que fuera uno de sus fundadores, en 1858, y publicada parcialmente allí por entregas.

Entre 1858 y 1861 dio a la imprenta innumerables cuadros y artículos de costumbres en los principales periódicos capitalinos, que han sido recopilados en los dos tomos de Novelas y cuadros de costumbres; de esa época data su tercera novela, Bruna la carbonera, en la que exalta la figura del naturalista que descubre un mundo campesino, desconocido para el hombre culto.

Entre 1861 y 1865, desde su lecho de enfermo, escribió las novelas El rejo de enlazar (1873), en la que recrea los acontecimientos de la revolución contra la dictadura del general José María Melo, en 1854, y Los aguinaldos en Chapinero (1873), cuadro de costumbres formado por 19 capítulos en los que cuenta los "veraneos" de los bogotanos en Chapinero; dejó sin concluir Pioquinta o el valle de Tenza (1865), que cuenta la historia del guerrillero conservador Román Carranza, quien en 1861 vengó a su hermano asesinando a 62 de los 63 hombres que componían la partida que le dio muerte.

Manuela

Escrita hacia 1858, la novela refleja en su construcción y estilo las dos modalidades principales del espíritu de la época: un realismo sano, aunque ingenuo, al lado de una trama basada en reminiscencias de la vida política contemporánea. De aquí proceden las dos características más acusadas de la obra: su descriptivismo, a veces rudo y desaliñado, y la preponderancia del problema social: la explotación de la clase humilde y desvalida por individuos más o menos poderosos económica o políticamente.

La heroína, Manuela, asediada con increíble constancia y perversidad por Tadeo, sufre todas las persecuciones de éste antes que entregarse en sus brazos, para morir en los de su verdadero amante, el labrador Dámaso. Sin verdaderos caracteres, con una acción lenta que se pierde en multitud de episodios y detalles, con su estilo matizado de popularismo y expresiones directas, Manuela es un buen ejemplo de lo que la tendencia socializante del siglo pasado logró en el campo literario al ser trasplantada a tierra americana. Se publicó por primera vez, fragmentariamente, en el periódico El Mosaico, en diciembre de 1858; completa, por Foción Mantilla, en 1866, y en París, por Garnier Hermanos, en 1889, en dos tomos.

Manuela es una representación de todo el país, en la medida en que describe una nación en la que persiste la economía de tipo colonial: aún subsisten la hacienda con sus trapiches y peones, aunque con algunas excepciones: la economía de la población de Ambalema se rige por la empresa manufacturera y la comercialización del tabaco.

Para Eugenio Díaz una obra literaria no podía ser el producto de la imaginación y la ficción pura, sino que, al contrario, debía ser una representación fiel de la realidad. El desapego de lo real, propio de los románticos, era para Díaz una falla moral. Por ello el autor hace en su novela un cuadro de las distintas luchas políticas e ideológicas entre los gólgotas o radicales, los draconianos o liberales antiguos y los conservadores.

A diferencia de muchas novelas costumbristas (en que la reflexión política suele ser inexistente), Díaz presenta esas luchas partidistas para exponer sus convicciones. Conservador progresista y tolerante, prefiere la ironía a la invectiva y (quizás por primera vez en las letras colombianas) muestra abiertamente su simpatía por las clases menos favorecidas y crítica los vicios de la organización política del país. Mezcla de realismo, de comentario social y político y de relato histórico, la obra en conjunto resulta valiosa como documento histórico y como testimonio de la vida del país en aquellas primeras décadas de independencia.

Inicio   Buscador   Índice alfabético   Recomendar sitio   Añadir a favoritos