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Sixto Durán Ballén

(Boston, Estados Unidos, 1921) Político y arquitecto ecuatoriano que fue presidente de la república entre 1992 y 1996. Estudió arquitectura en Estados Unidos y fue nombrado ministro de Obras Públicas en el gobierno de Camilo Ponce Enríquez, cargo desde el que diseñó un ambicioso plan de obras públicas por el que se construyeron numerosas carreteras y se remodeló buena parte de las ya existentes. También puso en marcha la construcción de los aeropuertos de Quito y Guayaquil y los puertos de Guayaquil y Puerto Bolívar, el tendido de la red telefónica y un plan de canalización de agua potable.


Sixto Durán Ballén

Elegido alcalde de Quito en 1970, en el ejercicio de este cargo, que desempeñó hasta 1978, consolidó su fama como eficaz administrador y realizador de obras, dotando a la capital ecuatoriana, de estilo colonial, de modernas vías de circunvalación y túneles de acceso. Tras presentar su candidatura por una coalición de partidos conservadores y vencer en las elecciones, fue investido presidente de la república en 1992. Durante su mandato (1992-1996), hubo de responder a la agitación sindical que provocaron sus políticas neoliberales (huelga general de junio de 1994) y al conflicto fronterizo con Perú en 1995.

Sixto Durán Ballén comenzó en efecto a gobernar con un programa de carácter claramente neoliberal que apuntaló el factor económico y desalentó el social, por lo que hubo de hacer frente a numerosos conflictos internos. En enero de 1993, la anunciada reforma destinada a regular las inversiones extranjeras para abrir el sector público a las privatizaciones suscitó un fuerte rechazo de los sindicatos y los partidos de la oposición; más tarde, el descontento popular generado por las medidas de austeridad económica cristalizó en una huelga general. A principios de 1994, las fuertes subidas de los precios de los productos petrolíferos, destinadas a cubrir el déficit presupuestario, fueron contestadas por trabajadores y estudiantes, que se enfrentaron violentamente a la policía.

En junio de 1994 se abrió un nuevo frente para el gobierno: la aprobación, con el apoyo de los grandes propietarios y los agroexportadores, de la Ley de Desarrollo de la Tierra, que suscitó la oposición de la Confederación Nacional de los Pueblos Indígenas del Ecuador (CONAIE). Mientras los primeros argumentaban que la nueva ley favorecería las inversiones y aumentaría la producción agrícola al estabilizar la propiedad de la tierra, los indígenas afirmaban que suponía un frenazo a la moderada reforma agraria impulsada hasta entonces y una amenaza para los derechos de pastoreo de las comunidades indígenas. Las protestas sociales, respaldadas por los sindicatos, obligaron al gobierno a negociar con los propietarios y los indígenas la modificación de la ley.

Por otra parte, aunque la política económica gubernamental logró rebajar la inflación y aumentar las reservas de divisas, la evolución del mercado mundial afectó negativamente a los principales productos de exportación, como el petróleo, los plátanos y las gambas. Otro problema que pesaba sobre la economía ecuatoriana era la deuda externa, que obligó al cese de pagos a los bancos privados en agosto de 1994, si bien en octubre el gobierno llegó a un acuerdo con los bancos comerciales para reestructurar la deuda.

En enero de 1995 se volvió a reavivar la antigua disputa fronteriza sobre la selva amazónica entre Ecuador y Perú. Quito no olvidaba el agravio que supuso la firma del Protocolo de Río, que dio fin a la guerra fronteriza de 1942, al entender que se le habían arrebatado 178.000 kilómetros cuadrados de selva que le pertenecían según los límites de los antiguos virreinatos españoles. En realidad, el Protocolo de Río dejaba 87 kilómetros sin demarcar y nunca había sido aceptado de modo definitivo por Ecuador, cuyo Senado lo había declarado nulo en 1960.

El descubrimiento de un nuevo afluente del Amazonas, el río Cenepa, en la Cordillera del Cóndor, llevó a Ecuador a reivindicar la cabecera del mismo para mejorar su acceso a la cuenca del Amazonas y sus posibles yacimientos de oro y petróleo. En enero de 1995, Sixto Durán Ballén declaró el estado de emergencia e instó a la defensa de la patria, mientras que los ejércitos ecuatoriano y peruano llamaban a los reservistas y comenzaba la escalada militar. Tras numerosos enfrentamientos sostenidos en la zona en disputa entre Ecuador y Perú, en marzo se impuso un alto el fuego bajo los auspicios de Estados Unidos, Brasil, Argentina y Chile, los países garantes del Protocolo de Río. La gestión de esta crisis proporcionó a Durán un sensible aumento de popularidad.

Sin embargo, el prestigio del gobierno de Sixto Durán se derrumbó pocos meses después de finalizada la contienda, cuando el vicepresidente Alberto Dahik fue cesado por el Congreso después de ser acusado de manejos dolosos de los gastos reservados para la "compra" de diputados. Durán Ballén no pudo modernizar el Estado ni privatizar las áreas estratégicas, ya que este último procedimiento fue rechazado mediante plebiscito en noviembre de 1995. En las elecciones de 1996 el pueblo, agobiado por una profunda crisis económica, votó nuevamente por el populismo, representado en esta ocasión por Abdalá Bucaram Ortiz.

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