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Laura Esquivel

(México D.F., 1950) Escritora mexicana entre cuyas obras sobresale Como agua para chocolate (1989), novela que mereció el aplauso del público y la crítica y que fue llevada también con gran éxito al cine. Laura Esquivel cursó estudios de educadora, así como de teatro y creación dramática, y se especializó en teatro infantil, siendo cofundadora del Taller de Teatro y Literatura Infantil, adscrito a la Secretaría de Educación Pública. Entre 1979 y 1980 escribió programas infantiles para la cadena cultural de la televisión mexicana, y en 1983 fundó el Centro de Invención Permanente, integrado por talleres artísticos para niños, asumiendo su dirección técnica.


Laura Esquivel

A instancias del que era entonces su marido, el cineasta mexicano Alfonso Arau, Laura Esquivel se introdujo en 1983 en la creación de guiones cinematográficos, debutando en 1985 con el guión de la película Chido One, el Tacos de Oro, historia de un futbolista nominada por su argumento para el premio Ariel de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de México. En 1987 su obra de teatro infantil Viaje a la isla de Kolitas obtuvo una acogida muy favorable, manteniéndose en cartel durante un año en la capital mexicana.

En 1989 obtuvo un gran éxito con la novela Como agua para chocolate, que sería llevada al cine por Alfonso Arau en 1992, partiendo del guión escrito por la propia Laura Esquivel. El relato de una historia de amor desde los fogones de una cocina conquistó al público y a la crítica, que habló, no ya de realismo mágico, sino de la magia de la literatura o la literatura mágica al referirse a esta obra. Se realizaron traducciones a decenas de idiomas y, en 1994, la novela recibió el premio American Bookseller Book of the Year en Estados Unidos.

Tras superar una grave trombosis y un doloroso divorcio, en 1995 publicó su segunda novela, La ley del amor. Aquellas primeras ideas que apuntara en la obra que le dio fama, Como agua para chocolate, volverían a aparecer en Íntimas suculencias (1998), una recopilación de cuentos que acompañan a recetas de cocina, donde la autora insiste en su máxima de que "Uno es lo que se come, con quién lo come y cómo lo come". Le siguieron Estrellita marinera (1999), El libro de las emociones (2000) y Tan veloz como el deseo (2001). En esta última el amor, con la figura de su padre como eje central del argumento, es otra vez el tema principal de la obra.

De 2004 es Malinche, una biografía novelada de la amante indígena de Hernán Cortes, el conquistador de México. En 2009 Laura Esquivel sufrió un nuevo golpe en su vida privada al fallecer su segundo marido, el también escritor mexicano Javier Valdés. Su última novela es una incursión en el género detectivesco protagonizada por una policía alcohólica: A Lupita le gustaba planchar (2014).

Como agua para chocolate

Todavía hoy se sigue considerando esta novela, cuyo subtítulo reza Novela de entregas mensuales con recetas, amores y remedios caseros, como la obra más lograda de Laura Esquivel. Publicada en 1989, la autora se presenta como sobrina nieta de Tita, la protagonista de la historia. El recetario de Tita ha llegado a sus manos, y a partir de él construye su narración. Tita nació en una cocina, y quizá esta circunstancia determina su amor por los guisos y su dominio del arte culinario. La cocina, en efecto, constituye lo esencial de su mundo, al margen de la vida que llevan sus hermanas Gertrudis y Rosaura.

La acción de la novela se sitúa a principios del siglo XX, en los tiempos de la Revolución mexicana. El drama de Tita empieza cuando, a los quince años, anuncia a su madre, Mamá Elena, que Pedro Muzquiz le ha pedido relaciones. La respuesta no admite réplica: Tita es la hija menor, y por tradición familiar a ella le corresponde cuidar de por vida a su madre. Así pues, cuando Pedro Muzquiz se presenta en el rancho para pedir la mano de Tita, Mamá Elena se niega, pero se muestra dispuesta a concederle la de su hija Rosaura. Pedro acepta con el solo objeto de poder estar cerca de la muchacha a la que realmente ama.


Fotograma de Como agua para chocolate (1992),
basada en la novela de Laura Esquivel

Cada capítulo de la novela se corresponde con un mes del año, y la receta culinaria inicial marca el paso de las estaciones en la vida de Tita a lo largo de veintiún años, con la constante fijación por Pedro, su amor imposible. Sus guisos vienen a ser los cómplices, los mensajes mudos entre ella y Pedro. Su hermana Gertrudis se fuga con un capitán revolucionario, y tras una serie de vicisitudes acaba casándose con él, y ambos alcanzan el generalato y la consiguiente consideración social. Rosaura y Pedro se trasladan a vivir a otra ciudad. Tita, abrumada por la lejanía de su amado y enfrentada a su madre, acaba por necesitar tratamiento médico, y así conoce a John Brown, facultativo norteamericano que se enamora de ella y la pide en matrimonio.

A la muerte de Mamá Elena, las tres hermanas se reúnen en el rancho, que se llena de revolucionarios, ya que Gertrudis lleva consigo la tropa que mandan ella y su marido. Entre los papeles de la difunta, Tita descubre las cartas de un pretendiente negro de Mamá Elena con el que sus padres no le permitieron contraer matrimonio, y con el que tuvo, después de casada, a Gertrudis, que por esta razón dará a luz más tarde un niño mulato. Pedro y Tita, libres ya de la presencia de Mamá Elena, se entregan a su amor y lo consuman por primera vez.

A partir de aquí intervienen una serie de elementos fantásticos, como las apariciones de Mamá Elena, en una de las cuales ocasiona un accidente en el que Pedro casi pierde la vida. Rosaura muere, y los amantes se disponen a casarse. Pero antes que ellos lo hacen Esperanza, hija de Rosaura y Pedro, y Alex, hijo de John Brown. Para el banquete nupcial de su sobrina, Tita se ha esmerado como nunca en sus preparaciones culinarias. Cuando todos los invitados se han marchado, Tita y Pedro hacen el amor, y él muere en el momento culminante del acto. Se alcanza el paroxismo de la fantasía cuando Tita, por medios insólitos, provoca un incendio que consume todo el rancho, que arde durante toda una semana, y entre cuyas cenizas aparece incólume el recetario del que la autora, que se presenta como hija de Alex y Esperanza, se sirve para componer la novela.

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