Paul Feyerabend

(Viena, 1924 - Zurich, 1994) Epistemólogo austríaco. Se dedicó al teatro en Weimar y en Viena, estudió luego física y dejó Austria (1955) para enseñar en Berkeley. Su pensamiento recibió las influencias del último Wittgenstein y de Karl Popper. Sus trabajos, centrados en los campos de la lógica formal y el empirismo, se basaron en una crítica feroz de la violencia metodológica de las ciencias naturales y de las teorías empíricas; preconizó una nueva metodología científica, que él mismo calificó de anarquista y cuyo eje fundamental era la separación entre ciencia y Estado. Entre sus obras destacan Contra el método (1970), La ciencia en una sociedad libre (1978) y Adiós a la razón (1987).


Paul Feyerabend

El fenómeno filosófico conocido como liberalización de la epistemología, iniciado tras la Segunda Guerra Mundial gracias a los estudios sobre la historicidad de la ciencia, alcanzó su punto de máximo desarrollo con el ensayo Contra el método. Esbozo de una teoría anárquica del conocimiento (1970), de Paul Feyerabend: en él se afirma la falta de efectividad de todo método que imponga normas rígidas a los científicos, colectivo que "trabaja mejor si está fuera de cualquier autoridad, incluida la de la razón".

Según este filósofo estadounidense de origen austríaco, desde el punto de vista psicológico "el descubrimiento científico es imposible sin la fe en ideas cuya naturaleza es puramente especulativa y que a veces no parecen ser más que nebulosas. Pocas teorías han ejercido tanta influencia en el desarrollo de la ciencia como ésta, puramente metafísica, que afirma la existencia de una sustancia capaz de convertir los metales pobres en oro puro; aunque no es una teoría que se pueda falsificar, nunca ha podido ser verificada y hoy en día ya nadie cree en ella".

Para Feyerabend, la ciencia es "una operación anárquica: en la historia de la ciencia no hay reglas o métodos que no hayan sido violados o alterados. Sin estas rupturas, la ciencia nunca habría progresado. Las hipótesis científicas pueden nacer de espacios fuera de la ciencia, como el mito, la filosofía, los sueños o las fantasías personales de los investigadores". Las ideas, en cuanto tales, no tienen fuentes privilegiadas.

Actualmente el llamado anarquismo epistemológico o metodológico de Paul Feyerabend es el centro de fuertes controversias, ya que la reducción de la ciencia a una mera operación irracional o dadaísta, como prefería decir el mismo Feyerabend, es inaceptable para la mayoría de los epistemólogos. Derribando el esquema positivista, la ciencia parece tomar la experiencia estética como modelo; de hecho, ambas experiencias aparecen en el pensamiento de Feyerabend como una interpretación de la realidad. Tal como ocurre en la producción y en el goce del arte, la verdad científica revela siempre un mundo totalmente nuevo.

Por otra parte, las teorías de Feyerabend han sido corroboradas por el testimonio de muchos científicos que han coincidido en afirmar la importancia de los criterios estéticos en la formación de juicios científicos. En este sentido destaca el testimonio de R. Penrose: "Creo que el potente sentido de la validez de un destello de inspiración está en estrecha conexión con sus cualidades estéticas. Una buena idea tiene muchas más posibilidades de ser cierta que otra mala. Paul Dirac, por ejemplo, afirma que su agudo sentido de la belleza fue lo que le llevó a adivinar su ecuación del electrón. Sin ningún lugar a dudas, puedo garantizar las cualidades estéticas de mi pensamiento tanto respecto a la convicción que se siente en el caso de ideas que podríamos definir como inspiradas, como en el caso de otras conjeturas que podríamos llamar rutinarias y que deben exponerse continuamente cuando se intenta alcanzar algún objetivo. ¡El razonamiento riguroso suele ser el último paso!".