Vicente Fox

(Vicente Fox Quesada; México, 1942) Político mexicano que logró terminar con la hegemonía de 72 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al ganar las elecciones del 2000 y convertirse en presidente electo para el periodo 2000-2006. Vicente Fox fue el segundo de nueve hermanos y pasó su infancia y adolescencia en el Rancho San Cristóbal, en San Francisco del Rincón, Guanajuato.

A principios de la década de los sesenta se trasladó a Ciudad de México para estudiar la Carrera de Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana. En 1964, poco antes de concluir sus estudios, ingresó al Grupo Coca-Cola como supervisor de ruta. Diez años después, y luego de ocupar diversas posiciones dentro de la firma, fue nombrado director general, cargo que ocuparía hasta 1979, cuando decidió regresar al rancho y administrar los negocios familiares.


Vicente Fox

El ingreso de Vicente Fox Quesada a la política se remonta a 1987. El entonces candidato de Acción Nacional a la presidencia de la República, Manuel J. Clouthier "Maquío", lo invitó a sumarse a las filas del partido y a contender por una de las tres diputaciones federales que por el Estado de Guanajuato estarían en juego en 1988. El 6 de julio de 1988, Vicente Fox Quesada fue electo diputado federal para la LIV Legislatura. Como legislador, cuestionó la legitimidad del triunfo de Carlos Salinas de Gortari.

Pero el verdadero despegue político de Vicente Fox no se dio hasta 1991, cuando fue elegido candidato a gobernador. El 18 de agosto de 1991 se celebraron elecciones en Guanajuato y aunque las cifras oficiales dieron como triunfador al candidato del PRI, Ramón Aguirre, con el 53% de los votos, las acusaciones de fraude no se hicieron esperar, como tampoco las expresiones de resistencia civil. Simpatizantes de Acción Nacional tomaron carreteras y cercaron el aeropuerto internacional, y Vicente Fox encabezó lo que se denominó "La Caminata por la Democracia", para exigir al Tribunal Estatal Electoral la anulación de, por lo menos, 700 casillas. El entonces presidente Carlos Salinas de Gortari reconoció la existencia de irregularidades en el proceso electoral de Guanajuato, y, tras la renuncia de Ramón Aguirre, el Congreso Local nombró a Carlos Medina Plascencia, entonces alcalde de León y militante de Acción Nacional, gobernador interino.

Tras el proceso electoral de agosto de 1991, Vicente Fox Quesada decidió retirarse de la política y dedicarse nuevamente a los negocios familiares. El retiro político duraría poco más de tres años. En octubre de 1994, un grupo de panistas que había participado activamente en la campaña de 1991 le pidió que se postulara por segunda ocasión como candidato a gobernador. El 5 de febrero de 1995, los militantes le brindaron nuevamente su apoyo. Desde el arranque de la campaña las encuestas lo presentaban como el candidato favorito, ganando posteriormente la elección con amplio margen sobre su principal contrincante, el priísta Ignacio Vázquez Torres.

El 6 de julio de 1997, luego de emitir su voto en las elecciones intermedias, Fox hizo pública su intención de buscar la presidencia de la República. En 1999 registró su candidatura ante el Instituto Federal Electoral (IFE); además del PAN, recibió el apoyo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), creando la coalición Alianza por el Cambio. Los principales contrincantes de Vicente Fox fueron Francisco Labastida Ochoa por el PRI, y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Las campañas priístas y perredistas se vieron opacadas por la de Vicente Fox, quien demostró en todo momento tener el arrastre popular del que otros carecían, apoyado además por un ingenioso aparato publicitario. En la recta final, la contienda electoral se había concentrado entre Fox y Labastida.

La noche del 2 de julio del 2000, las encuestas daban un amplio margen de ventaja al candidato opositor. Poco antes de las veintitrés horas, el presidente Ernesto Zedillo ofrecía su apoyo incondicional al virtual presidente electo Vicente Fox, para llevar a cabo una transición de poderes ordenada y sin sobresaltos. Fox había conseguido la esperada victoria electoral. La jornada electoral representó una fecha histórica para el país porque, por primera vez después de 71 años ininterrumpidos en el gobierno, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tuvo que abandonar el poder. Francisco Labastida se convirtió en el primer candidato del PRI que perdía unas elecciones presidenciales en México.

El acto de investidura del nuevo presidente se celebró el 1 de diciembre de 2000 en el Castillo de Chapultepec, con la presencia de diecinueve jefes de Estado y de Gobierno. Su antecesor en el cargo, Ernesto Zedillo, realizó el traspaso de poderes. Fox inició su mandato con el reto de reducir la pobreza, acabar con la corrupción y consolidar la democracia en el mayor país de habla hispana del mundo. Uno de sus primeros objetivos fue la reanudación del diálogo con la guerrilla zapatista en Chiapas; como medidas de distensión, ordenó la liberación de cuarenta presos zapatistas, un repliegue parcial de las tropas del ejército acantonadas en Chiapas y el envío al Congreso del proyecto de ley sobre los derechos indígenas pactado en 1996. Las propuestas fueron aceptadas por el líder del EZLN, el subcomandante Marcos, que alcanzó el compromiso de viajar a la capital federal para exponer en el Congreso las reivindicaciones de la guerrilla.

Sin embargo, la organización de la caravana indígena hacia México D.F. fue el detonante de un nuevo enfriamiento en las relaciones entre las partes. Fox, presionado por el empresariado y el ejército, acusó a la guerrilla de no dar una respuesta favorable a las medidas del gobierno y paralizó el repliegue militar y la liberación de presos. Marcos, por su parte, acusó al presidente de orquestar una campaña de imagen para aparentar interés por solucionar el conflicto, sin buscar una solución real para la paz.

Con un nuevo clima de enfrentamiento, el 24 de febrero de 2001 arrancó la prometida marcha zapatista hacia el Congreso mexicano, en un viaje de catorce días que recorrió 3.000 kilómetros y atravesó doce de los estados más pobres del país. En una sesión histórica, los 23 delegados de la guerrilla insurgente ocuparon el 28 de marzo las primeras filas de escaños de la Cámara mexicana para escuchar la intervención de la ´comandante´ Esther, miembro de la dirección política del EZLN. Marcos y la delegación zapatista emprendieron, visiblemente satisfechos, el regreso a Chiapas el 30 de marzo.

Pero el golpe de efecto de los líderes del indigenismo no obtuvo la respuesta esperada. El Senado y el Congreso aprobaron un texto legal que preveía modificar la Constitución para reconocer los derechos de la población indígena, pero las enmiendas introducidas en el proyecto original, que interpretaba los Acuerdos de San Andrés, suscitaron airadas reacciones y los grupos civiles indígenas acabaron por rechazar la ley, ya que, a su juicio, no contemplaba los mecanismos necesarios para ejercer los derechos reconocidos. También los zapatistas manifestaron su rotunda oposición a la ley aprobada por las Cámaras mexicanas, y el subcomandante Marcos anunció en un comunicado que el EZLN no reanudaría las negociaciones con el Gobierno, suspendidas en 1996, y se mantendría en estado de resistencia y rebeldía.

Maniatado por la minoría del PAN en el Parlamento, Fox se vio obligado en enero de 2003 a realizar el primer reajuste de su gabiente. Meses después tuvo que enfrentar un escándalo sobre la presunta financiación ilegal de su campaña, y los índices de popularidad del presidente descendieron hasta registrar niveles preocupantes. Las alarmas saltaron definitivamente en el PAN el 9 de marzo de 2003 durante las elecciones locales en el Estado de México, el mayor del país, donde la alianza del PRI con el Partido Verde obtuvo el 34,69% de los votos frente al 25,56% del oficialista PAN. El retroceso del PAN se confirmó en las legislativas de julio, unas elecciones dominadas por la abstención en las que el PRI, principal fuerza de oposición, rentabilizó la crisis del partido gubernamental y logró aumentar su mayoría simple en la Cámara de diputados.

La falta de apoyo parlamentario suscitó a finales de año una nueva tormenta política en México. La reforma fiscal anunciada por Fox se había convertido en el proyecto más ambicioso de su programa presidencial, pero su propuesta fue derrotada en la Cámara. En su cuarto informe de Gobierno, presentado en septiembre de 2004, el presidente hizo una invitación a la reconciliación política, luego de cuatro años de parálisis legislativa que había impedido acuerdos fundamentales para la reactivación del país. Admitió que los objetivos alcanzados eran valiosos pero insuficientes, y resaltó logros en temas importantes para la ciudadanía como el de la inseguridad y el desempleo. Anunció que para el 2005 se duplicaría el presupuesto destinado a seguridad, tras una impresionante ola de secuestros que asoló el país durante el año anterior, y destacó los avances de la comisión encargada de investigar los homicidios de mujeres en Ciudad Juárez.

En la fase final de su mandato, el presidente Fox reivindicó sobre todo el esfuerzo emprendido contra la delincuencia, y las mejoras en la optimización de las funciones y servicios del Estado, así como la democratización de la sociedad tras el largo periodo de hegemonía del PRI. El 1 de septiembre de 2006, el mandatario debía presentar su sexto y último informe de gobierno ante el Congreso, en el que resumía los resultados alcanzados durante su gestión mediante el ejercicio de las políticas públicas; sin embargo, no pudo leer su discurso en el recinto parlamentario. Los representantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se levantaron de sus asientos y tomaron la tribuna del recinto, impidiendo a Fox la lectura del informe, en un hecho inédito en la historia parlamentaria del país.

Los perredistas acusaron al gobierno de Fox de ordenar para ese día un operativo de seguridad en los alrededores del recinto parlamentario desmedido para la ocasión y de facilitar el fraude electoral en los comicios presidenciales del 2 de julio. Este acontecimiento tuvo lugar cinco días antes de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se pronunciara a favor de la victoria del panista Felipe Calderón como presidente de México. Fox debió contentarse con leer su último informe de gobierno ante las cámaras de televisión y entregar una copia impresa del mismo al Congreso.