Francisco José I

(Palacio de Schönbrunn, Viena, 1830-id., 1916) Emperador de Austria (1848-1916) y rey de Hungría (1867-1916). Hijo del archiduque Francisco Carlos, se definió a sí mismo como «el último monarca de la vieja escuela». A la edad de dieciocho años sucedió en el trono a su tío Fernando, obligado a abdicar a raíz de la revolución liberal de 1848, que él aplastó violentamente con ayuda del ejército. Convencido de que la supervivencia del imperio frente a los nacionalismos dependía de la instauración de un régimen plenamente autoritario, refrendó en un principio la Constitución de 1849, que abolía cualquier forma de representación popular, y poco después acabó por derogarla.


Francisco José de Austria

Con el canciller Schwarzenberg, impulsó un ambicioso proyecto político, cuyo objetivo era la construcción de la Gran Alemania bajo hegemonía austriaca, en una confederación que incluyera a todos los pueblos sometidos por el imperio. Con tal propósito organizó una administración fuertemente centralizada, reforzó la unidad del ejército y desarrolló una policía política encargada de vigilar a nacionalistas y liberales; además abolió las aduanas interiores y adoptó medidas económicas proteccionistas, al tiempo que cedía a la Iglesia toda la responsabilidad de la educación primaria y de gran parte de la secundaria.

Sin embargo, la política exterior que desarrolló a partir de este proyecto chocó, en el marco de la Confederación germánica, con los intereses de Prusia. Los grupos liberales también opusieron fuerte resistencia a sus designios, pero lo que determinó su fracaso fueron las derrotas de Magenta y Solferino de 1859 frente a la coalición francoitaliana. Tras la pérdida de Lombardía y la caída del canciller Bach, sustituto de Schwarzenberg, nombró al liberal Golugowki, quien intentó dar a los Estados austriacos una estructura federal, plan que nunca llegó a convencer al emperador.

La constitución de una cámara de señores, designados y hereditarios, y otra de diputados elegidos, provocó la reacción de húngaros, croatas, checos y transilvanos en 1861. Tiempo después, la anexión de Schleswig y la ocupación de Holstein por parte de Prusia, en 1866, desencadenaron la desastrosa guerra austro-prusiana. La paz de Praga sancionó la pérdida de la influencia austriaca en el proyecto de unificación de Alemania, que pasó a la órbita prusiana, y la paz de Viena supuso la pérdida del Véneto. Esta situación obligó a Francisco José a reorganizar el imperio y, atendiendo a las reivindicaciones húngaras, lo dividió en dos Estados, por lo que también ciñó la corona del reino de Hungría.

En política exterior, aprobó la Triple Alianza con Prusia y Rusia en 1873, pero tras chocar en los Balcanes con los intereses rusos, Austria y Prusia firmaron la Doble Alianza de 1879. Un año antes, el congreso de Berlín había autorizado a Francisco José I a ocupar Bosnia-Herzegovina, acción que le indispuso con los partidos nacionalistas. El Partido Joven checo pidió en 1893 el sufragio universal, pero la respuesta del emperador consistió en destituir al ministro liberal Taaffe, dispuesto a concederlo, e imponer de nuevo un régimen absolutista.

Cinco años más tarde, su esposa Isabel, popularmente llamada Sissi, murió asesinada en Ginebra, Suiza, por un anarquista, drama que se sumó a los del fusilamiento de su hermano Maximiliano en México, en 1867, y el suicidio de su hijo Rodolfo junto con su amante, María Vetsera, en el palacio de Mayerling. Otra tragedia familiar marcó el principio del fin del imperio: en el año 1914, su sobrino y heredero, el archiduque Francisco Fernando, y su esposa, Sophie Chotek, fueron asesinados en Sarajevo por un nacionalista serbio. El atentado llevó a Francisco José a declarar la guerra a Serbia con el apoyo de Alemania, lo que determinó que se accionara el dispositivo de alianzas que mantenía en Europa la paz armada y estallase la Primera Guerra Mundial.