Jean Genet

(París, 1910 - 1986) Narrador, ensayista y dramaturgo; como novelista consiguió que escenas eróticas y a menudo obscenas devinieran una visión poética del universo, y como dramaturgo fue un precursor del teatro de vanguardia, en especial de la corriente del absurdo.

Hijo de una prostituta, fue abandonado por su madre y criado por una familia de campesinos cerca de Morvan. A los diez años fue acusado de robo e internado en la institución para delincuentes Mettray. A pesar de ser inocente, el joven Genet decidió hacerse ladrón, ya que la sociedad lo había calificado como tal. A los dieciséis años se fugó de casa y se alistó en la Legión Extranjera, de la que desertó para dedicarse a una vida de contrabando, robo y prostitución por varios países europeos.

A principios de la década de los cuarenta, mientras estaba en prisión, comenzó a escribir. Su primera obra, fruto de su larga experiencia carcelaria y su vida de delincuencia fue El condenado a muerte (1942), que dedicó a un amigo condenado a la pena capital por homicidio. Pero es en Nuestra Señora de las flores (1944) donde Genet realiza un primer trabajo autobiográfico, acerca de la homosexualidad y la vida en los bajos fondos.

Sus obras siguientes, que son la parte esencial de su labor narrativa, al igual que la citada, están compuestas por una prosa lírica que se mezcla con el lenguaje de los bajos fondos y en ella vuelve a tocar la misma temática personal. Éstas son El milagro de la rosa (1946), Pompas fúnebres (1947), Querella de Brest (1947) y Diario de un ladrón (1949). En 1947, detenido ya diez veces por robo, es condenado a cadena perpetua pero sigue escribiendo. Sus novelas, calificadas de "poemas en prosa" y su prestigio literario hacen que un grupo de autores, artistas e intelectuales franceses, entre los que se encuentran Sartre y Cocteau, redacten una petición de liberación que le fue concedida por el presidente de Francia en 1948.

En 1947 Genet se inclina hacia el teatro, medio en el que se desarrollan sus obras más impactantes, y escribe Las criadas. Esta obra marca su entrada en la corriente del absurdo. En ella dos criadas se van turnando para interpretar el papel de su señora moviéndose entre la realidad y la fantasía en búsqueda de sus identidades. El cambio de papeles y la inversión del bien y del mal son técnicas habituales del autor, que utiliza para denunciar la falsedad de los valores sociales y políticos.

A Las criadas le sigue Estricta vigilancia (1949), que retrata el mundo de la prisión, El balcón (1956), ambientada en un prostíbulo donde los clientes intentan transformarse en los personajes que desearían ser, Los negros (1958) y Los biombos (1961). En las décadas de los sesenta y los setenta, consolidada ya su fama internacional como autor, Genet va abandonando la literatura para luchar por la causa de "los proscritos y oprimidos" de la sociedad. En un viaje a los Estados Unidos se solidariza con los Panteras Negras y más adelante, en el Líbano, escribe en defensa del pueblo palestino.

De sus últimos ensayos cabe destacar Cartas a Roger Blin (1966), que versa sobre el teatro, y el libro que se editó de forma póstuma Un cautivo enamorado (1986). Aunque su obra se consideró en un principio como pornográfica, Genet se definió enseguida como un existencialista comprometido con los problemas de la identidad y la alienación. Se le considera uno de los escritores más importantes del siglo XX y en 1983 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Francesas.