José Manuel Hernández

(Caracas, 1844 - Nueva York, 1921) Caudillo revolucionario venezolano. Hijo de inmigrantes canarios, a los 17 años se unió a las fuerzas Azules del general Esteban Quintana, que se oponía al presidente Antonio Guzmán Blanco. En la batalla de Los Lirios, en 1870, sufrió la amputación de dos dedos, por lo que fue conocido desde ese momento como El Mocho. Durante el gobierno de Guzmán, fue repetidamente encarcelado e incluso pasó una temporada en el exilio en algunas islas del Caribe. Realmente son pocas las noticias que se conocen de Hernández durante estos años, hasta que en 1887 llegó al territorio federal de Yuruari, atraído por las posibilidades de trabajo en las minas de oro de El Callao, donde se convirtió en el cabecilla de las protestas locales en contra del gobernador Pedro Vicente Mijares, en las que se reclamaba la incorporación de este territorio en el estado Bolívar.

En 1888 fue nombrado Jefe Civil y Militar del departamento Roscio en el territorio Yuruari, cargo del que dimitió a los pocos meses. Desde su fundación en junio de 1889, entró a formar parte de la Sociedad Liberal Democrática. En diciembre de ese mismo año logró que el nuevo presidente, Juan Pablo Rojas Paúl, integrara el territorio Yuruari al estado Bolívar. Este éxito le llevó a que en 1890 fuese nombrado inspector de Obras Públicas de Yuruari, y en agosto, Presidente de la Junta de Fomento.

Ese mismo año perdió las elecciones para la representación del Territorio en el Congreso, comicios que ganó, de forma fraudulenta, el candidato del Gobierno de Raimundo Andueza Palacio, José Martínez Mayz. Hernández logró que se anularan las elecciones, a costa de ser considerado por el régimen como un político peligroso, por lo que fue encarcelado entre septiembre de 1891 y febrero de 1892.

Una vez recuperada la libertad, se unió al movimiento dirigido por Joaquín Crespo formando parte de la Revolución Legalista (marzo y octubre de 1892). Hernández ocupó Ciudad Bolívar el 19 de agosto y fue nombrado Jefe Militar y Civil de Guayana. En octubre del año siguiente fue elegido Diputado por el estado Bermúdez. Desde el Congreso se opuso a los planes de la nueva Constitución propuesta por Crespo, lo que, unido a su creciente popularidad, le hizo distanciarse del gobierno crespista.

En 1895 viajó a Nueva York, donde aprendió aspectos fundamentales de la elaboración de las campañas presidenciales norteamericanas que posteriormente le fueron muy útiles en su acceso a la presidencia. Al año siguiente regresó a Venezuela, donde se presentó como candidato presidencial para las elecciones de 1897 por el Partido Liberal Nacionalista, frente que reunía a todos los opositores al régimen del Liberalismo Amarillo.

A lo largo de 1987, Hernández se dedicó a recorrer el país realizando mítines electorales, conferencias y discursos, en los que seguía el modelo norteamericano. Su popularidad alcanzó niveles espectaculares que le presentaron como el seguro vencedor de las elecciones. Pero el día de las elecciones el Gobierno ocupó las mesas electorales e impuso la candidatura oficial en la persona del general Ignacio Andrade.

Ante la magnitud del fraude, Hernández se sublevó militarmente el 2 de marzo. Crespo dirigió personalmente el ejército nacional con el objetivo de sofocar la rebelión, pero en el transcurso de los enfrentamientos perdió la vida. En junio Hernández fue capturado por las tropas del general Ramón Guerra. Permaneció encerrado hasta octubre de 1899, cuando fue liberado por Cipriano Castro al triunfar la Revolución Restauradora. Entró a formar parte entonces del nuevo Gobierno desde el ministerio de Fomento pero, a los cuatro días de acceder al cargo, se alzó una vez más.

Capturado de nuevo en 1900, fue encerrado durante dos años. Se benefició de una amnistía y decidió apoyar a Castro, lo que le valió un cierto desprestigio. Nombrado ministro Plenipotenciario en Washington en julio de 1903, realizó duras críticas contra el Gobierno y acabó renunciando a su cargo en 1904. Permaneció exiliado en Estados Unidos hasta 1908, cuando se produjo la caída de Castro. De regreso a su país, entró a formar parte del Consejo de Gobierno entre 1909 y 1911, fecha en la que rompió con el nuevo presidente, Juan Vicente Gómez. En 1913 fue exiliado a Puerto Rico, Cuba y finalmente Estados Unidos, donde permaneció hasta su muerte.