Carmen de Icaza

(Madrid, 1904 - 1979) Novelista española. Era hija del poeta y académico mejicano Francisco A. de Icaza, a la sazón embajador de su país en Madrid.

Su misma infancia transcurrió dentro de un ambiente literario al que contribuía en buena medida la tertulia de su padre, a la que acudían Juan Ramón Jiménez, Ortega, Rubén Darío y Amado Nervo, también diplomático mexicano. Posteriormente, la carrera de su padre la llevaría por diversas ciudades de Europa. Especialmente importante fue su estancia en Berlín, donde recibió una esmerada educación en lenguas clásicas y modernas.

En 1925, y de nuevo en España, muere su padre. La falta de recursos de la familia la lleva a solicitar un puesto en el diario El Sol merced a la amistad de su padre con Ortega, fundador del periódico. Se ocupa de la página femenina, desde la que se hace eco de los problemas de la mujer. En seguida comienza a colaborar en ABC, Blanco y Negro y Ya, de cuya redacción pasará a formar parte en 1935 y desde el que realiza una campaña a favor de las madres solteras y los niños desvalidos.

Se casó con Pedro Montojo Sureda y al año siguiente tuvo a su única hija, a la que dedicaría gran parte de su tiempo debido a su enfermiza constitución. Durante el paro forzoso comienza Cristina Guzmán, profesora de idiomas, que saldrá por entregas en 1935 y como libro en 1936. Se trata de una novela de las llamadas de amor y lujo, género con el que más se identifica a esta autora. No obstante, ya había publicado con anterioridad La boda del duque Kurt, con seudónimo, en 1935. Se trataba de una novela escrita durante sus años juveniles en Berlín que rehizo a petición del diario Ya y que en 1950 volvió a publicar, de nuevo corregida, bajo el título de Talia.

Tras la guerra civil, durante la que forma parte del Auxilio Social (institución a la que permanecerá ligada, así como a Cruz Roja, durante más de veinte años), prosigue su labor novelística con ¡Quién sabe...! (1940). A éste seguirán Soñar la vida (1941), título muy adecuado para un género al que la población femenina se aferraba como medio de evasión ante la terrible realidad de la postguerra española y la guerra mundial; Vestida de tul (1942); El tiempo vuelve (1945); La fuente enterrada (1947), su novela preferida, que supone un giro en su carrera que la lleva a independizarse de su editor y a abandonar el género rosa, aunque sin salir de la temática sentimental; Yo, la Reina (1950); Las horas contadas (1953) y La casa de enfrente (1960).

Autora de éxito (en 1945 fue proclamada la novelista más leída del año), su obra se tradujo a todas las lenguas de la Europa Occidental y conoció adaptaciones cinematográficas (Cristina Guzmán) y televisivas (Vestida de tul). La propia autora realizó en 1939 una adaptación dramática de Cristina Guzmán en colaboración con Luis de Vargas y, en 1944, esta vez en solitario, de Vestida de tul. Creada expresamente para el teatro fue Frente a frente (1941). También es suyo el guión televisivo Proceso a Mariana Pineda.