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Thomas S. Kuhn

(Cincinnati, 1922 - Cambridge, 1996) Filósofo de la ciencia estadounidense. Fue profesor en la Universidad de Princeton y desde 1979 en Massachusets.

Influido por el pensamiento de historiadores como Koyré o filósofos como Quine, consideró que el estudio histórico es necesario para entender cómo se han desarrollado las teorías científicas y para conocer por qué en ciertos momentos unas teorías han sido aceptadas antes que otras.

Para Kuhn, la ciencia es elaborada en el seno de una comunidad científica y no individualmente; la comunidad sirve de base a los desarrollos científicos mediante la elaboración o asunción de un paradigma del cual se derivan reglas que fijan las regularidades. El paradigma es un contexto de validez respecto al cual la investigación procede en una forma similar a la solución de acertijos. Cuando un paradigma ha sido establecido por el colectivo de científicos al que sirve, los fundamentos del mismo nunca son puestos en duda.

Sin embargo, y dado que los paradigmas pierden validez históricamente, Kuhn explica que cuando se multiplican las anomalías (cuando son más los casos en que no se da lo previsto que aquellos en los que sí se cumple) hasta el punto de que ya no se las puede obviar, el paradigma queda inservible de modo que se hace necesaria una nueva forma de validez. La naturaleza del conocimiento científico tal y como queda descrito por Kuhn hace comprensible el hecho de que en determinados momentos históricos coexistan dos o más paradigmas.

El progreso científico consiste así en un proceso discontinuo que se lleva a cabo a través de revoluciones, y en el que la instauración de un nuevo conjunto de temas fundamentales, que pone en crisis al precedente, se produce a través de una interacción entre realidad social y estructura conceptual de la ciencia. La explicación de este proceso es posible, según Kuhn, haciendo la distinción entre fases normales de la investigación científica, caracterizadas por la aceptación y aplicación de algunos paradigmas dominantes, y fases revolucionarias, en las que son estos mismos fundamentos teóricos los que se ponen en cuestión a causa de las anomalías que manifiestan. Kuhn sostiene, además, la existencia de una intensa compenetración entre la evolución científica y el ambiente socio-psicológico, así como la inexistencia de principios que no dependan de la precedente aceptación de una particular estructura paradigmática.

El pensamiento de Thomas Kuhn quedó plasmado fundamentalmente en la obra La estructura de las revoluciones científicas (1962). Junto a la exposición de sus ideas, Kuhn pasa también revista en esta obra a los "momentos cumbre", a los puntos de inflexión en que el panorama científico cambia bruscamente, y la aportación de un individuo abre la puerta a un despliegue de energías que rebasa las posibilidades de una sola persona y abre otros caminos a la comunidad científica (Copérnico, Newton, Lavoisier, Einstein).

La perpetua renovación, sin embargo, acarrea el eclipse de conocimientos que pasan a considerarse obsoletos cuando acaso no se habían agotado sus posibilidades. Y no sólo se tienen por superados, sino que al adoptar las metodologías impuestas por las nuevas adquisiciones, queda bloqueado cualquier regreso a aquellos conocimientos. Se crea con ello una forma de limitación, pues se induce la creencia de que la ciencia sólo puede tener un sentido.

Autor fundamental de la moderna filosofía de la ciencia, y uno de los primeros en analizar la lógica del descubrimiento científico basándose en su dimensión sociológica y psicológica, muchas escuelas partidarias del relativismo cultural han querido apropiarse de sus ideas, pese al rechazo de Thomas Kuhn hacia dicha doctrina.

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