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Luis Felipe I de Francia

(Luis Felipe de Orléans) Rey de Francia (París, 1773 - Claremont, Surrey, Inglaterra, 1850). Era miembro de una rama colateral de la Casa de Borbón, descendiente de Luis XIII; su padre era el duque de Orléans, apodado Felipe Igualdad desde que se distinguiera como uno de los pocos miembros de la familia real que defendieron las ideas revolucionarias (incluso votó a favor de la ejecución de Luis XVI) y decidieron permanecer en Francia a pesar de la radicalización del régimen en 1792-93 (lo que no le evitaría caer guillotinado en 1793).

Luis Felipe fue también un aristócrata revolucionario, miembro del Club de los Jacobinos y militar al servicio de la Convención; pero decidió escapar de Francia y buscar la protección austriaca en 1793 para evitar caer él también víctima del Terror. Permaneció en Suiza y Estados Unidos hasta su regreso a Francia en 1817, convirtiéndose enseguida en una figura apreciada por las clases medias liberales, por su postura a medio camino entre los excesos de la revolución popular y la reacción ultrarrealista que se impuso desde finales del reinado de Luis XVIII.

El descontento contra los gobiernos de Carlos X provocó finalmente la Revolución de julio de 1830, que destronó a los Borbones; los dirigentes liberales moderados de aquel movimiento (Thiers, Laffite, La Fayette...) eligieron a Luis Felipe como rey constitucional.

El reinado de Luis Felipe (1830-48) fue una monarquía constitucional en la que el poder recayó en manos de la gran burguesía de negocios. Fue en esa época cuando inició Francia la colonización de Argelia. Tras un periodo inicial de gobierno del partido conocido como el Movimiento, que representaba el ala más liberal del régimen (Laffite, La Fayette…), el rey -que tendía a inmiscuirse en los asuntos políticos más de lo que aconsejaba el carácter electivo del régimen- se inclinó desde 1831 por los conservadores del partido de la Resistencia (Thiers, Périer, Guizot, De Broglie…).

Aunque el gobierno de este grupo dio estabilidad a la «Monarquía de Julio» desde 1840, el descontento no dejó de crecer por su talante conservador, especialmente por su resistencia a ampliar el derecho de voto hacia las clases populares; también contribuyó al desprestigio del rey una política exterior de alianza con las monarquías absolutistas contra los movimientos nacionalistas y liberales, inspirada quizá por el deseo de consolidar la dinastía de Orléans casando a sus hijos con príncipes de las principales casas reinantes del continente. Legitimistas (partidarios de restaurar la monarquía borbónica), bonapartistas (el futuro Napoleón III intentó dos golpes de Estado) y republicanos lanzaron campañas de oposición que tomaron fuerza en el clima de crisis económica de 1846-48.

La campaña de «banquetes» organizada por la oposición republicana contra Guizot degeneró en una verdadera Revolución en 1848. El rey intentó salvar el régimen destituyendo a Guizot primero y abdicando después en su nieto, el conde de París; pero no quiso emplear la fuerza para reprimir al pueblo de París y hubo de ver cómo se proclamaba la Segunda República. Luis Felipe abandonó Francia y permaneció refugiado en Inglaterra hasta su muerte.

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