![]() |
|
Zar de Rusia, perteneciente a la dinastía Romanov (San Petersburgo, 1796-1855). Accedió al Trono en 1825, sucediendo a su hermano Alejandro I en virtud de la renuncia de un segundo hermano, Constantino, virrey de Polonia. Habiendo recibido una educación exclusivamente militar, aplicó los principios de autoridad y disciplina a la gobernación del Estado, reforzando el carácter autocrático del régimen zarista con ayuda de la Iglesia ortodoxa. Dicha línea política fue aplicada por sus dos ministros principales: Benckendorff (para lo interior) y Nesselrode (para los asuntos exteriores). La intentona revolucionaria de los decembristas, que pretendían transformar a Rusia en una monarquía constitucional al modo occidental (1825), le llevó a recrudecer la represión policial, reforzar la censura de prensa y someter más estrechamente la enseñanza. Tímidos intentos de modernizar el país facilitando una abolición gradual de la servidumbre resultaron insuficientes y no impidieron el estallido de revueltas campesinas, que acabaron ahogadas en sangre. En política exterior, Nicolás pretendió erigir a Rusia en guardiana del orden tradicional a escala internacional: aplastó la rebelión de Polonia de 1830-31, aunque no consiguió convencer a Austria y Prusia para intervenir en Francia contra Luis Felipe y restaurar una vez más a los Borbones; ante la siguiente oleada revolucionaria europea de 1848, colaboró con el emperador austriaco para aplastar la revolución de Hungría (1849). Su política de expansión territorial a costa del debilitado Imperio Otomano obtuvo algunos éxitos iniciales (anexión de Armenia y del delta del Danubio); pero acabó enfrentándole a una coalición franco-británica que salió en defensa de los turcos y derrotó a Rusia en la Guerra de Crimea (1853-56). Su hijo y sucesor Alejandro II heredó, pues, una Rusia derrotada, debilitada y atrasada. |