Adriana Ozores

(Madrid, 1959) Actriz española. Hija del malogrado actor José Luis Ozores, que murió cuando Adriana tenía nueve años, y de la bailarina Concepción Muñoz, forma parte de una de las familias más populares de la cinematografía española.

Después de obtener el bachillerato en el Liceo italiano de Madrid, comenzó a estudiar arte dramático. En 1979 debutó en el cine con un pequeño papel en la película Los energéticos, bajo la dirección de su tío Mariano Ozores, con el que trabajó en seis ocasiones más: Es peligroso casarse a los 60 (1981), Los chulos (1981), El hijo del cura (1982), La loca historia de los tres mosqueteros (1983), El pan debajo del brazo (1984) y El cura ya tiene hijo (1984).

En aquellos primeros años de trayectoria profesional también se puso a las órdenes de Lluís Josep Comerón en Dos y dos, cinco (1980), de José María Forqué en El canto de la cigarra (1980) y de Carlos Saura en Los zancos (1984).

En 1985 dio por finalizada esta etapa centrada en los trabajos para la gran pantalla. Se alejó del camino de la comedia "a la española" que durante muchos años abanderaron sus tíos Mariano y Antonio Ozores y abandonó el cine para buscar un nuevo estímulo profesional en el teatro. Realizó una prueba de ingreso en la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que dirigía Adolfo Marsillach, y durante nueve años fue primera actriz de la compañía, con la que recorrió los escenarios de toda España para poner en escena obras como Tres sombreros de copa, La casa de las chivas, La enamorada del rey, El médico de su honra o Melibea.

Después de una larga década sobre los escenarios teatrales, regresó al cine para coprotagonizar junto a Verónica Forqué y Candela Peña el primer largometraje del director Joaquín Oristrell, De qué se ríen las mujeres (1997). Al año siguiente, Miguel Albaladejo contó con Adriana Ozores para el reparto de su comedia La primera noche de mi vida y la actriz madrileña obtuvo por su trabajo el premio Calabuch a la mejor interpretación femenina en el Festival de Cine de Peñíscola. También en 1998 se estrenó La hora de los valientes de Antonio Mercero, película por la que recibió, en reconocimiento a su extraordinario papel, el Goya a la mejor actriz de reparto.

Prácticamente desconocida hasta entonces para el gran público, salvo para quienes habían seguido su intachable carrera actoral en el teatro, la trayectoria profesional de Adriana Ozores experimentó, a partir de este momento, un cambio radical. Público y crítica se unieron para aplaudir unánimemente su talento interpretativo y se convirtió en una de las actrices más admiradas del panorama cinematográfico nacional.

En 1999 llegaron nuevos trabajos y éxitos renovados de taquilla con Manolito Gafotas, las aventuras del héroe infantil creado por Elvira Lindo y llevadas al cine por Miguel Albaladejo, y Cuando vuelvas a mi lado, el drama intimista firmado por Gracia Querejeta en el que la Ozores compartió protagonismo con Julieta Serrano, Mercedes Sampietro y Marta Belaustegui. Nuevamente fue nominada por la Academia española de cine como candidata al Premio Goya a la mejor actriz de reparto que, en esta ocasión, recayó en María Galiana por su papel en Solas, el debut cinematográfico de Benito Zambrano.

Avalada por el premio del público obtenido en el Festival de Cine de Valladolid (Seminci'99), el 11 de febrero de 2000 se estrenó en toda España Pídele cuentas al rey, de José Antonio Quirós, protagonizada por Ozores y Antonio Resines. Un mes más tarde llegó a las carteleras su nuevo trabajo a las órdenes de Miguel Albaladejo en la comedia Ataque verbal, donde compartió reparto con actores como Sergi López, Antonio Resines y Antonia San Juan.

En septiembre de aquel mismo año estrenó Plenilunio, de Imanol Uribe, junto a Miguel Ángel Solá y Juan Diego Botto. Basada en la novela homónima de Antonio Muñoz Molina y con guión de Elvira Lindo, la cinta fue uno de los trabajos más aplaudidos del cine español de la temporada y Adriana Ozores consiguió el Premio Ondas a la mejor actriz del año. También fue candidata al Premio Goya a la mejor interpretación femenina protagonista, que finalmente recogió Carmen Maura por La comunidad de Álex de la Iglesia.

2001 le reservó un papel coprotagonista en El palo, comedia dirigida por Eva Lesmes que obtuvo una extraordinaria acogida en taquilla, y 2002 constató su buen momento interpretativo con el estreno de tres nuevas películas: El alquimista impaciente (Patricia Ferreira), En la ciudad sin límites (Antonio Hernández) y La vida de nadie, ópera prima del realizador Eduard Cortés en la que compartió cartel con José Coronado y Marta Etura y por la que recibió el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Valladolid y una nueva nominación al Goya de interpretación femenina.


Adriana Ozores en La suerte dormida

Junto al actor argentino José Soriano, Ozores también protagonizó La suerte dormida, melodrama social que significó el debut como directora de la guionista Ángeles González Sinde. Para televisión, ha trabajado en series como El jardín de Venus, Turno de oficio, El mar y el tiempo o Periodistas.