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Emilio Pérez Touriño

(A Coruña, 1948) Político español, presidente de la Xunta de Galicia desde 2005. Con un programa centrado en el señuelo del cambio moderado para acabar con la hegemonía del Partido Popular (PP), el líder del Partido Socialista de Galicia (PSdeG-PSOE) obtuvo los mejores resultados electorales en los últimos veinte años y negoció un acuerdo de gobierno con el Bloque Nacionalista Galego (BNG), lo que permitió su elección como presidente de la Xunta el 29 de julio de 2005 por el nuevo Parlamento autonómico reunido en Santiago de Compostela.

Emilio Pérez Touriño nació en A Coruña el 9 de agosto de 1948, en el seno de una familia de clase media. Estudió economía en la Universidad de Santiago de Compostela, en los años de más alta politización, con el telón de fondo de la revuelta estudiantil europea de 1968, y allí comenzó también su andadura política como destacado militante del Partido Comunista Gallego.


Emilio Pérez Touriño

Su vocación política afloró en medio de las batallas estudiantiles en el ocaso del franquismo. Amplió sus estudios en el Instituto de Investigación y Planificación del Desarrollo de la Universidad de Grenoble, Francia, donde se especializó en cuestiones de desarrollo regional y economía agraria.

Tras obtener el doctorado, fue profesor ayudante y luego titular de la Facultad de Económicas de la Universidad de Santiago de Compostela (1973-1985), donde tuvo como compañero de departamento a Xosé Manuel Beiras. Llegó a ser vicerrector de Asuntos Económicos, pero sin olvidarse de la política, ya que participó en el proceso de elaboración del Estatuto de Autonomía de Galicia y los llamados “pactos del Hostal” (septiembre de 1979) que lo propiciaron en 1980, si bien su biografía oficial no ofrece detalles sobre esas actividades o la fuerza política a la que representaba entonces.

En 1985 dio el salto a la política nacional como jefe del gabinete y subsecretario del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones, cuando era titular su paisano, amigo y correligionario Abel Caballero, lo que entrañó su afiliación al PSOE.

Luego ocupó la Secretaría de Estado de Infraestructuras con José Borrell como ministro de Obras Públicas y Transporte y Medio Ambiente (1991-1996), bajo cuyo mandato se terminó la autopista del Atlántico (El Ferrol-Tuy) y se ejecutaron parcialmente las dos autovías que unieron Galicia con la meseta castellana. Acusado por Luis Roldán, ex director general de la Guardia Civil, de haber participado en el cobro de comisiones ilegales por las obras del AVE Madrid-Sevilla, llegó a ser judicialmente inculpado en 1996, pero la acusación se sobreseyó por falta de pruebas.

Su formación técnica, los cargos ocupados en la Administración central y el escaso énfasis que pone en las cuestiones ideológicas, incluso en las campañas electorales, le han valido con frecuencia la reputación de tecnócrata que no siente ningún entusiasmo por el nacionalismo gallego, aunque el pacto con los nacionalistas del BNG le aconsejó matizar su discurso en el terreno resbaladizo de las identidades y los símbolos.

Regresó a Galicia en 1995 y volvió a ser profesor en la Universidad de Santiago. Tras el fracaso de la candidatura de Abel Caballero en las elecciones autonómicas de 1997, en las que el PSdeG obtuvo sus peores resultados y devino la tercera fuerza política, Pérez Touriño entró por primera vez en el Parlamento gallego. Al año siguiente, en un congreso celebrado en Ourense, fue elegido secretario general socialista en sustitución de Francisco Vázquez, pero con un partido fuertemente dividido, por lo que sólo obtuvo el 61,5 % de los votos de los delegados.

En julio de 2000 entró como vocal en la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE constituida en torno a José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general. En 2001 presentó por primera vez su candidatura a la presidencia de la Xunta de Galicia, pero perdió las elecciones autonómicas, aunque mejoró los resultados de consultas anteriores al obtener 17 escaños, dos más que en 1997, empatado con el BNG de Xosé Manuel Beiras, al que no pudo arrebatar, sin embargo, la condición de segunda fuerza más votada. No obstante, Pérez Touriño consolidó su liderazgo apoyado en el aumento del sufragio socialista en las zonas urbanas.

En las elecciones del 19 de junio de 2005, con un Manuel Fraga en franca decadencia física y desgastado por casi dieciséis años de gobierno, el candidato socialista encarnó “el cambio tranquilo”, rechazó una campaña agresiva y se decantó por un lema electoral bastante neutro, “Móvome”, sin aclarar hacia dónde. Desde el primer momento manifestó su intención de alcanzar un pacto de gobierno con el BNG, pero dejando bien sentado que en ningún caso remedaría la situación de Cataluña ni rompería la cohesión nacional.

El PSdeG mejoró sustancialmente sus resultados, puesto que pasó de 17 a 25 escaños (del 21,8 % al 33,2 % de los votos), que con los 13 alcanzados por el BNG (18,7 %) sumaron 38, uno más que los conseguidos por Manuel Fraga y el PP (45,2 % de los votos), en las elecciones más reñidas en la historia de Galicia, con una participación récord del 64,2 % del censo. No obstante, ante lo ajustado del escrutinio, hubo que esperar una semana (hasta el recuento total del voto de los emigrantes, que no alteró el resultado) para que el aspirante socialista fuera proclamado presidente electo de la Xunta.

La negociación de Pérez Touriño con el presidente del BNG, Anxo Quintana, fue relativamente fácil, pese a las discrepancias sobre la reforma del Estatuto de Autonomía y la definición de Galicia como nación. “La reforma estará en el marco de la Constitución, que nos ampara y nos protege, y buscará un amplio consenso”, reiteró el líder socialista. En cualquier caso, la reforma del Estatuto es inviable sin el concurso del PP, ya que exige una mayoría de dos tercios en el Parlamento autonómico. El pacto de gobierno entre ambas formaciones quedó finalmente dominado por la revitalización de la economía y la consiguiente mejora del empleo.

Sin sorpresa, Pérez Touriño fue investido por el Parlamento gallego como presidente de la Xunta con los 38 votos del PSdeG y del BNG, frente a los 37 del PP, que votaron en contra, en una sesión celebrada el 29 de julio. En su discurso de investidura, señaló que su Gobierno se propondría “la recuperación de los valores cívicos” y el diálogo constante con la oposición, pero que no se inspiraría en la llamada vía catalana. En su primer discurso, abogó por “la cohesión y la diversidad” y recordó las palabras del galleguista Díaz Pardo, “la unidad y el consenso, la voluntad de unión de Galicia”, como objetivo último de su acción política.

Prometió “solvencia desde el diálogo” en el gobierno, y aseguró que “por sentido común nunca las minorías modificarán ni romperán las reglas de juego” establecidas por la mayoría. Por lo que respecta al contenido y los límites del futuro Estatuto de Autonomía, recordó que el partido tenía aprobadas unas bases en las que se reconocía a Galicia “como nación”, pero el jefe de la oposición, Manuel Fraga, le replicó en el debate de investidura que esa pretensión chocaba frontalmente con el artículo segundo de la Constitución española.

Tras la firma de su nombramiento por el rey, Pérez Touriño tomó posesión del cargo el 2 de agosto de 2005, en una ceremonia celebrada en la plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, sin los gaiteros que convocaba Fraga, y formó un Gobierno de coalición de catorce miembros (nueve socialistas y cinco nacionalistas), con Quintana (BNG) como vicepresidente de la Xunta.

Desde 1972 Pérez Touriño está casado con la pontevedresa María Esther Cid Cadavid, maestra de enseñanza primaria. Tienen dos hijos, David y Andrea. El primero, también economista, trabaja en el Servicio de Estudios del Banco de España, en Madrid, y le ha dado su primer nieto.

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