Francesco Redi

(Francesco o Francisco Redi; Arezzo, 1626 - Pisa, 1698) Naturalista, médico y poeta italiano. Por la diversidad de ramas del saber que cultivó, aun sin unificarlas, por su agudo ingenio y sobre todo por sus cualidades de sagaz observador de los hechos naturales, Francesco Redi es una personalidad de capital importancia en la vía que Galileo había abierto en su misma época.

Licenciado en medicina y filosofía en Pisa (1647), permaneció varios años en Roma como maestro de retórica en la familia Colonna. En 1654 se estableció en Florencia y figuró entre los promotores de la Academia del Cimento (1657). Lector de lengua italiana en el Estudio florentino, tuvo como alumnos a algunos literatos célebres como Menzini, Filicaia, Salvini y Marchetti. Fue considerado entonces en Florencia y en Toscana como "el árbitro de la literatura".


Francesco Redi

Francesco Redi fue sincera y escrupulosamente religioso, alegremente bondadoso e íntegro, y supo pese a ello manejarse muy bien en medio de la difícil sociedad contemporánea. Por sus estudios sobre manuscritos que él mismo buscó y coleccionó, se le considera precursor de las ciencias dialectales y lingüísticas modernas. Su fama de escritor y de poeta ha quedado vinculada a la viveza y claridad de sus obras, en las que empleó como medio, con preferencia, la forma epistolar. Buen ejemplo de ello es El jorobado de Peretola, cuento narrado por Redi en una carta dirigida al doctor Lorenzo Bellini, famoso profesor de anatomía en Pisa. A través de la historia de un jorobado que pretendía que unas brujas le curaran su defecto y recibió como castigo otra joroba, el autor previene, con un estilo límpido y festivo, a aquéllos que creen ciegamente en los remedios fantásticos.

Es también célebre su ditirambo en 980 versos de metros varios Baco en Toscana (1685), originado en una "intemperancia" de la Accademia della Crusca (12 de septiembre de 1666), de la cual Redi fue académico y archicónsul. El ditirambo, poesía impetuosa en honor de Baco, había sido transformado por Chiabrera en composición lírica de argumento variado; Redi volvió al tema báquico en una viva, saltarina y musical composición en la que el ritmo pasa de la calma y la lentitud a la exaltación, al fragor y a la embriaguez. El poeta imagina que Baco, con su cortejo y con su amada Ariadna, se detiene en el Poggio Imperiale, cerca de Florencia, y allí teje el elogio del vino en general y de los vinos toscanos en particular, probándolos todos hasta que, tras haber dado la orden de las danzas orgiásticas, él y los suyos se embriagan. El poema es una expresión genuina de la genialidad del espíritu de Redi y tuvo muchos imitadores, ya del tema, ya del metro adaptado a diversos temas.

Como científico, sus experiencias e investigaciones en algunos campos de la biología y la medicina constituyen el punto de arranque de progresos modernos. Fue, por lo demás, uno de los primeros árcades, habiendo sido admitido en la Academia de la reina Cristina de Suecia. En Experimentos en torno a diversas cosas naturales, y especialmente a las traídas de las Indias (1671), obra escrita en forma de carta dirigida al erudito Athanasius Kircher, Redi no cuida de subrayar la importancia de sus observaciones y experimentos (aunque se siente propenso a señalar la charlatanería ajena y la soberana credulidad general), sino a aportar nociones que se graben fácilmente por su misma amenidad, más que a ganarse el aplauso de los lectores. La obra es notable por la cantidad e interés de las noticias que ofrece, especialmente sobre supersticiones populares o eruditas de la época.

Mayor importancia en la historia de la ciencia tendría su obra Experimentos en torno a la generación de los insectos (1668). Escrita en forma de carta a Carlo Doti, Francesco Redi adoptó por primera vez en la historia una posición contraria a la teoría de la generación espontánea, aceptada desde tiempos de Aristóteles. La afirmación según la cual de la carne en putrefacción nacen larvas de dípteros, basada sobre la comprobación empírica, fue desmentida por Redi, que emprendió rigurosos experimentos, aislando cadáveres y carne expuestos al aire en envolturas de gasa y de papel. Ello le permitió concluir que las larvas nacen de huevos que los insectos ponen en la carne y no de su putrefacción. Pese a ello, cuando se descubrieron un siglo más tarde los primeros microorganismos, se haría una nueva llamada a la generación espontánea para demostrar su pululación en sustancias y líquidos putrefactos.

La vía experimental tomada por Redi se aprecia también en obras como Observaciones acerca de las víboras (1664), en la que desacreditó mediante experiencias muchas falsas ideas sobre el origen y propiedades de ciertos venenos. En un campo afín se encuentran las Observaciones acerca de los animales vivos que se encuentran en los animales vivos (1684), cuyo valor consiste esencialmente en la exactitud de las descripciones de las especies (hasta el punto de que podemos fácilmente clasificarlas con nuestros actuales sistemas) y en la interpretación del fenómeno parasitario determinado por la presencia de helmintos (lombrices) en los animales o en el hombre. Es precisamente este último aspecto el que hace considerar la obra de Redi como el primer tratado de helmintología general y por lo tanto la primera base de aquella ciencia que hoy se llama parasitología.

Sus observaciones sobre medicina se hallan contenidas en las Consultas médicas (publicadas póstumamente entre 1726 y 1729), obra de gran valor práctico y de una moderación que se adelanta a su tiempo. Basados en los métodos experimentales y en el retorno a los sistemas de Hipócrates, estos escritos, dirigidos a los clientes y colegas, contienen curiosas observaciones sobre la vida y las costumbres. Se desprende de ellos un irónico desprecio por la terapéutica del siglo XVII y una jocosa burla respecto a ciertas damas que con el menor motivo sienten la necesidad de ser visitadas por el médico. El método de Redi se inspira ante todo en el buen sentido y en la atenta y aguda observación de la naturaleza; su obra enseña cómo deben tratarse una larga serie de enfermedades comunes. El interés de estas prosas estriba especialmente en las máximas humanas y sencillas en las que Redi basa sus diagnósticos y métodos curativos.