Manuel Rodríguez Erdoiza

(Santiago, 1785 - Tiltil, 1818) Militar chileno, uno de los héroes más populares de la independencia nacional. Fue un combativo organizador de guerrillas en la lucha contra el dominio español, y sus hazañas y astucias lo convirtieron en un personaje de leyenda.

Era hijo de María Loreto Erdoiza y de Carlos Rodríguez, un funcionario de origen español que ocupaba el cargo de oficial mayor de aduanas del gobierno colonial. Estudió Derecho, Teología y Filosofía en la Universidad de San Felipe, en la cual se graduó en 1809. En 1812 el cabildo le nombró procurador de Santiago de Chile y, en noviembre del mismo año, se hizo cargo de la secretaria de Guerra en el gobierno.


Manuel Rodríguez

Participó desde el principio en la Guerra de Independencia; en las campañas de 1813, al sur de Chile, tuvo una participación destacada con el rango de capitán. Ocupó desde 1814 el puesto de secretario del presidente José María Carrera, a quien había apoyado en las últimas elecciones. Durante sus múltiples recorridos a lo largo del país pronunció numerosos discursos en los que se ganó el apoyo popular.

Tras la derrota que sufrieron las tropas independentistas en la batalla de Rancagua, Rodríguez Erdoiza se vio obligado a huir hacia la ciudad Argentina de Mendoza. Allí se unió a otros revolucionarios chilenos exiliados, los cuales estaban dirigidos por José de San Martín, del cual se convirtió Rodríguez en estrecho colaborador.

Los líderes revolucionarios decidieron enviarlo de nuevo a Chile para que, desde la clandestinidad, informase de la situación allí. A su llegada se dedicó a reorganizar y coordinar los diferentes grupos revolucionarios, con el fin de preparar la sublevación que se debía producir cuando el ejército de San Martín cruzase los Andes. Poco a poco fue creando una sólida estructura rebelde por todo el país.

Luego decidió salir de la clandestinidad y presentar combate a las tropas españolas, para alejarles de la cordillera y permitir el paso del ejército libertador. Con sus rápidas y sorpresivas acciones sembró el desconcierto entre las tropas realistas comandadas por el gobernador Francisco Casimiro Marcó del Pont. Los españoles eran incapaces de frenar a los guerrilleros de Rodríguez, quienes se retiraban rápidamente hacia sus bases después de cada operación. El principal escenario de sus acciones se situó en la provincia de Colchagua.

El gobernador decretó penas durísimas para todo aquel que le prestase ayuda y ofreció una cuantiosa recompensa por su captura, ya fuese vivo o muerto. Poco a poco fue logrando sus objetivos y la mayoría de las tropas españolas se destinaron a combatirle, lo cual debilitó las defensas de la frontera y permitió el paso de las tropas libertadoras de San Martín. El mismo día que éstas obtuvieron la victoria de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, Rodríguez Erdoiza conquistó la ciudad de San Fernando, tras lo que se autoproclamó jefe superior de la provincia de Colchagua.

El ejército chileno fue derrotado en Cancharrayada, lo que hizo que los españoles recuperaran la soberanía sobre Chile. Rodríguez Erdoiza, en vez de huir hacia Argentina, como hicieron la mayoría de los generales independentistas, permaneció en su país y trató de reorganizar los restos de las tropas derrotadas.

Bajo el lema de "Aún tenemos patria", tomó las riendas de la situación y consiguió que las tropas estuvieran en poco tiempo de nuevo preparadas para presentar batalla. Creó el famoso escuadrón de los Húsares de la Muerte, importante unidad de élite, que tuvo una participación decisiva en la consecución de la independencia. Junto a San Martín consiguió la concluyente victoria de Maipú, tras la que Chile obtuvo su independencia definitiva.

Su creciente fama y prestigio levantó suspicacias entre los miembros de la Logia Lautaro, de la que formaban parte los principales generales del ejército liberador como Bernardo O'Higgins y José de San Martín, por lo que trataron de acabar con su prometedora carrera política. Fue acusado de actuar contra el gobierno y de apoyar los planes de José Miguel Carrera Verdugo, por lo que fue detenido y enviado a la fortaleza de Quillota para ser sometido a un consejo de guerra.

El 25 de mayo de 1818 fue sacado del cuartel de San Pablo, de donde estaba preso, para conducirlo a Valparaíso por la cuesta de la Dormida, custodiado por una compañía del batallón Cazadores de los Andes, al mando del teniente coronel argentino Rudecindo Alvarado, con la orden de asesinarlo. Cerca de Tiltil, un disparo por la espalda lo hirió de muerte y fue ultimado a golpes de sable. Se informó que había sido abatido al intentar fugarse. El cadáver fue abandonado pero el 28 de mayo Tomás Valle, subdelegado de Tiltil, le dio sepultura en el mismo altar de la capilla del pueblo, y en 1895 fue trasladado al cementerio de Santiago. Al asesino se le siguió un simulacro de juicio y fue enviado a Argentina.

Su nombre pasó enseguida a la memoria colectiva de los chilenos, quienes comenzaron a considerarle uno de los padres de la patria. Se culpó a O'Higgins de su muerte, pues era visto por los chilenos como un déspota; aunque realmente él no ordenó el asesinato de Rodríguez Erdoiza, cuando recibió la noticia no hizo nada por aclarar lo que realmente había ocurrido y juzgar a los culpables.