Antonio de Oliveira Salazar

(Santa Comba Dão, Beira, 1889 - Lisboa, 1970) Dictador portugués (1932-1968). De origen campesino, estudió derecho y tomó partido por las ideas católicas y conservadoras, que defendió en artículos periodísticos. Aunque fue elegido diputado en 1921, no tomó posesión del escaño, pues era enemigo del sistema parlamentario. Cuando el golpe de Estado militar de 1926 impuso ese tipo de ideas, Salazar fue nombrado ministro de Hacienda (1928). El éxito logrado en la lucha contra el déficit presupuestario y en la estabilización de la moneda le permitió acceder a la presidencia del gobierno en 1932.


Antonio de Oliveira Salazar

Al año siguiente hizo aprobar una nueva Constitución, instaurando un modelo político autoritario que denominó Estado Novo. Dicho régimen era una dictadura personal de partido único (la Unión Nacional), basada en el corporativismo (por influencia del fascismo italiano), en el confesionalismo católico (contó con el apoyo de la Iglesia) y en la represión sistemática de opositores y disidentes (a través de la policía secreta, la PIDE).

Antonio de Oliveira Salazar se mantuvo en el poder durante treinta y seis años (1932-1968), apoyándose en una actitud social paternalista, una cierta prosperidad económica inicial y una política exterior pragmática. Salazar encaró la conflictiva situación internacional de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) declarando neutral a Portugal, pero poniendo de hecho las islas Azores al servicio de los aliados occidentales cuando la victoria de éstos pareció inminente (1943).

Luego mantuvo al país replegado sobre sí mismo, pero claramente alineado con el bloque occidental en la «guerra fría» contra el comunismo (ingreso en la OTAN en 1949). Desde 1941 concertó una alianza con la España de Francisco Franco (el Pacto Ibérico), un régimen con el cual le unía una gran afinidad ideológica e institucional.

Mientras las grandes potencias europeas se iban desprendiendo de sus imperios, Salazar sostuvo a toda costa la presencia colonial portuguesa en Asia y África; ello obligó a Portugal a mantener costosas guerras coloniales, desproporcionadas para los recursos del país. Aislado, empobrecido y anquilosado, Portugal siguió acentuando su atraso hasta que un derrame cerebral obligó a Salazar a dejar el poder en 1968. Le sucedió uno de sus colaboradores, Marcelo Caetano, que prolongó la dictadura hasta la Revolución de los claveles de 1974.